Veintiún.

2.1K 182 7

-Es un jodido vídeo.-Dijo desesperado y apunto de explotar.

-No importa, no quiero.-Le dije dando mi última palabra, él rodó los ojos.

-Camila, amor, bebé, niña mía, chica de mis sueños, Mila.-Se acercó y se acercaba más a mi en cada palabra, yo sólo giré mi mirada.

-No quiero hablarte, Sam.-Acercó sus labios a los míos y yo sólo trataba de alejar mi cara.

Me tenía abrazada, y no podía salir de ahí.

-Oh, vamos Mila, sólo será un tonto vídeo.-Dijo ya exhausto de escuchar mis quejas.

-Es que, aggh, odio ese tipo de vídeos y lo sabes, Sam.-Le dije seria.

-Yo también, porque no te puedo tener junto a mi. Pero bebé, trabajo es trabajo.-Sonreí.

Él tenía razón, yo estaba haciendo un escándalo por nada. Volteé a verlo y él aún tenía una linda sonrisa.

-¿Puedo ir a la grabación?.-Pregunté, él asintió.

-Claro, para que marques territorio y les dejes claro, que soy tuyo.-Susurró en mi oído con un tono sensual que me hizo sonreír.

-Eso haré.-Le guiñe un ojo y él sonrió.

Mañana se cumplía un mes desde que me vine a Omaha con mis padres. Ya tenía dos meses y semanas de embarazo y ya me estaba acostumbrando. Las fans ya se habían enterado gracias a un pequeño accidente de mi papá. Pues una fan se lo encontró en el centro comercial y mi papá le dijo que venía a comprar comida para mis antojos y ahí se fueron descubriendo las cosas.

Los chicos llevaban una semana aquí, pues venían a grabar uno de sus nuevos vídeos y a saludar a la familia. 

-Tenemos hasta las cuatro.-Dijo Sam acostándose a mi lado, asentí.

-Me meteré a bañar entonces.-Le dije, él sonrío. 

Como el gusano ya estaba más grande me era imposible ser algo rápida, así que necesite algo de su ayuda para poder levantarme.

-Te puedo ayudar a bañarte, si quieres.-Dijo inocente y encogiéndose de hombros.

-Tengo casi dos meses bañándome sola, puedo hacerlo una vez más.-Él rodó los ojos e imito mis palabras moviendo solamente la boca, reí.

Tomé las cosas necesarias para ir a tomar un baño, dejé a Sam en mi habitación viendo la televisión, entre al baño y ¿saben que es lo que más odio de estar embarazada?. Lo que más odio de estar embarazada es que me dan ganas de hacer pipí cada cinco malditos minutos.  

Hice mis necesidades, y después abrí la llave de la regadera. Dejé que corriera un rato el agua mientras me desvestía y después entré. Sentí el agua fría por todo mi cuerpo y con mis manos recorrí mi barriga. 

Obviamente ya estaba más grande, ya tenía dos meses el gusano. No tenía una gran barriga, pero se podía sentir la diferencia del cambio. Estaba muy ansiosa por el día en el que sus pataditas se pudieran sentir, pero aun faltaban algunos meses para eso. 

Me duché algo rápido, me coloqué la ropa interior dentro del baño y la camiseta de Sam que yo utilizaba como pijama estaba ahí, me la puse. Sam seguía en la misma posición que cuando me metí a la ducha.

Wow, éste hombre no tiene nada que hacer. Vamos a torturarlo por un momento. 

-Sam..-Dije con el tono de voz más tierno posible.

-¿Qué?.-Preguntó con arrogancia.

-¿Me ayudarías a ponerme crema?.-Moví el bote de crema entre mis manos, él me miró serio y después eleve las cejas para que viera que lo decía enserio. 

-Claro..-Dijo no muy convencido, caminé hasta él y le di el bote con crema. 

-Yo me pondré en los brazos, tú puedes ponerme en las piernas.-Le dije subiendo mis piernas a su rezago, él río. 

Tomé un poco de crema y la revolví entre mis manos. Él también hizo lo mismo y después. no muy seguro, colocó sus manos sobre mis piernas. Comenzó a subir sus manos por mis piernas, mis muslos y así hasta casi llegar a mi intimidad.

-¿La otra también?.-Preguntó, asentí.

-Si, y te falto mas crema. Ah, y recuerda; solo en las piernas Sam.-Dije divertida, él asintió. 

Tomó mas crema y comenzó a ponerla en mi otra pierna. Terminé de ponerme crema en los brazos y lo observé ponerme crema lentamente. 

Subió sus manos por mis muslos y me dejó debajo de él. Entre su cuerpo y la cama.

Yo misma jale de su cuello para tocar sus labios. Él seguía con sus manos sobre mis muslos y las fue metiendo en mis bragas. Sonreí.

Comencé a besar su cuello y a subir su camiseta. Él sólo tocaba mis piernas, no se acercaba a mi intimidad. Bajé mis manos hasta su pantalón y lo desabroche. Sentí uno de sus dedos acariciar mi entrada y ahí reaccioné.

-Quitate, llegaremos tarde.-Le dije moviéndolo, él se dejo caer a mi lado.

-Te odio por esto, pero me odio más a mi por caer.-Reí.

Pero eso le pasaba por no haber usado condón.


••••
Capítulo dedicado a la beella de;
@NonanJacobHumilde espero te guste y a las demás igual...
Las amo, cuidense y tengan linda tarde♥♥

The Sky isn't the Limit | Sammy Wilk¡Lee esta historia GRATIS!