Capitulo Veinticinco.

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Me quedé en estado de shock, nunca había visto tanta sinceridad en Ryan, era con el que más confianza tenía pero nunca llegué a pensar esto de él.

Comenzó a limpiar mis lágrimas con sus dedos, me encantaba tener su tacto cerca de mí. Era mi segunda oportunidad.

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Los meses, días, semanas pasaban con más rapidez pero día a día se me hacía más pesado tener que ver a mi padre en la misma casa que yo para poder saber cómo estoy, sé que se preocupa por mí y mucho, pero no es fácil perdonar cuando me dices que estabas protegiéndome desde que nací y no sabías por qué al final los de trabajo sociales decidieron junto a mi madre que lo mejor era irme de mi hogar.

No me creo que él haya estado viéndome y queriéndome desde un segundo plano, que no nos haya ayudado ni si quiera económicamente, sé que tengo más hermanos y que él no tiene esa obligación pero... ¿ y yo? Mucho no podía importarle si no fue al hospital el mes que mi madre entró en coma, no estuvo ninguno de sus hombres cuando él la violó y me hacía el mayor daño del mundo por cada látigo que me daba, no hubo nadie cuando caí al suelo para salvar a mi pequeña hermana, nadie.

Sabía que tenía tarde o temprano que perdonarle pero ya mi corazón había sufrido tanto que ahora tener que empezar a verle como un padre me costará mucho, pero no le quitaré esa esperanza y tanto uno como otro estamos haciendo el esfuerzo de poco a poco intentarlo.

Así que, muchos días, cuando él puede, pasábamos las tardes juntos, dábamos paseos cerca de la casa, conversábamos y contábamos anécdotas, quería conocerme y no podía ocultarle toda la verdad de mi vida. Cuando no paseábamos, trabajaba conmigo y los chicos para seguir investigando sobre el paradero de Manuel.

En realidad él se esforzaba más que yo en ser un buen padre, quería jugar conmigo, hacerme reír, sentirme cómoda con su presencia y aunque no sonriese del mismo modo, no me sintiera igual, lo intentaba igual que él.

Con el paso del tiempo mi entrenamiento era más duro y es que tras pasar varias pruebas vieron que podía ya empezar a trabajar con los demás en el tema de la mafia, como por ejemplo hoy que teníamos que conseguir la mercancía que se transportaba desde el Occidente hasta un pequeño puerto, escondido y deteriorado en Nueva York.

Necesitábamos saber qué y quiénes la transportaban, habían rumores entre las mafias sobre una que no respeta el código entre los jefes, sí, hay códigos y normas si quieres tener una mafia y tras todo lo ocurrido estamos más alerta para descubrir si la mafia que tiene mi padre, desde la cárcel, está en estos trapicheos y sí es así, se ve que tiene algo planeado porque eran muchas armas las que solicitaban y eso no era buena señal.

Tardamos en llegar pero una vez que paró el coche me preparé para lo peor. Salimos del coche y empezamos a cargar las armas, sacar los artilugios necesarios y caminar sin ser pillados por los arbustos que nos ayudaban a ocultarnos para ver más y mejor.

El barco traían varios contenedores, todos tenían un color verde pero habían dos que eran rojos, así que suponemos de que esos son la mercancía de esta mafia, imagínense dos enormes contenedores, donde una persona puede vivir y le sobra espacio, llenos hasta donde no más poder de armas. El contenedor era transportado en una grúa hasta una fábrica vieja y abandonada, se podía ver a varios hombres de negro mirando cada movimiento.

Pero nosotros tuvimos que empezar avanzar porque para saber qué hay y qué no había que entrar a esa fábrica, así que una vez que avanzamos hasta esta conseguimos llegar a lo más alto de esta para poder entrar en el interior sin ser vistos.

-Dian- miré a Zack- baja por las escaleras de emergencia que están a mi derecha, tú Matt apuntarás al de la camisa negra, yo al otro y Simón estate atento a Dian, apunta siempre por seguridad, Ryan nos espera en el coche.- ordenó y comenzamos el plan.

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