Capitulo 6. Coincidencias y oportunidades.

Cristian en portada..

Cuando nos fuimos de la biblioteca deje a Manuel con la palabra en la boca -que bien me sentó- pensé después de haber traspasado la puerta junto con Sandra.

- ¡Suri guau tía!, ¡ ¿que fue eso!?- dijo alzando las manos con la boca abierta, parecía un pulpo.

- Es que me agobian las personas falsas sobre todo cuando me miran tanto, soy de las personas que no les gusta ser el centro de atención para nada..- dije orgullosa aunque media pensativa.

- Tía tú no sabes nada...- dijo tapándose de repente la boca con las manos.

- ¿Qué?-  fruncí el ceño.

-Mejor deberías de enterarte por el que está acercándose a ti- dijo señalando con un dedo detrás de mí.

- Hay mi madre..- dije en un susurro que apenas pudo oír ninguno de los dos. Manuel se acercó hasta nosotras.

-  Suri...- dijo cabizbaja, miró de reojo a Sandra y esta se despidió.

- Mejor yo me voy a desayunar Suri... te veo en el almuerzo- dijo dándome una palmadita en la espalda.

- ¿Qué quieres Manuel?

- ¡Mírame por favorç1-cogió mi mentón para poder mirar bien sus ojos oscuros y digo que por una milésima de segundos mi corazón empezó a ir a mil por el temor que le tenía.

- ¿Qué quieres?- dije entre dientes.

Note como su mano cálida seguía en mi barbilla sujetándola con delicadeza y como con la otra me agarro la cintura acercándome más a él, hasta quedar a centímetros de sus labios. Pudiendo notar su respiración agitada, supongo que habrá venido corriendo detrás de mí y de Sandra.

-Mírame sin temor, por favor...

 Entonces dirigí mi mirada a sus ojos oscuros los cuales eran más negros que su pelo. Esos ojos que me hipnotizaban y tanto me atraían a él- Ya te estoy mirando ahora dime la respuesta que por segunda vez te he formulado.

- Dame una simple oportunidad- dijo en un susurro- por favor Suri, déjame enseñarte quién soy, déjame demostrarte lo que siento y puedo sentir- dijo  mientras no solo seguía con sus ojos encima de los míos, sino también observando de vez en cuando mis labios.

-Y con esto quieres decir...

-Quiero decir que me dejes conocerte, hoy a las siete en el jardín de las estatuas, tú y yo, te esperaré en la entrada de tu habitación..- dijo con rapidez pero firmeza.

- Esta bien- asentí después de meditarlo por un rato- pero se puntual, quiero que me lo expliques todo sobre tí- dije apartándome de él.

-  ¿ Algún día me permitirás adentrarme en tu historia?- dijo con una sonrisa de medio lado.

- Eso tendrás que verlo tú..- dije dándome media vuelta mientras me alejaba de él, escapándoseme una sonrisa.

-¡ A las siete!- gritó antes de dejarle de oír.

-  No me falles- dije en un murmuro.

*.*.*.*.*

Comencé a caminar sin rumbo ninguno, tocándome la barbilla donde había estado tocándome su mano cálida y suave- es maravilloso-pero qué coño estoy pensado. 

Yo no sentía ya nada por nadie y estás en el mundo real, no debes de confiar en nadie ¡Por Dios!.

Sandra había contactado conmigo desde el minuto uno, no sé si es porque me acogió bien o porque de verdad me siento sola para poder confiar en parte de ella, pero los demás... No todo el mundo es lo que es, no todo es oro lo que reluce y yo después de vivir todo lo que he vivido en trece años ha sido suficiente como para mostrar mi lado más sensible e interior. No tenía aún la suficiente confianza de contarle a nadie lo que pasó hace años atrás pero qué le iba hacer.

Seguía sin rumbo, bueno haber si encontraba a Sandra, -perdida como siempre-  no conozco casi esto aunque no era tan grande, parecía en parte acogedor, al menos aquí tenía más libertad que en donde vivía. Aquí me dan un techo donde dormir, tres comidas al día de las cuales pueden estar disponibles las 24 horas por si tenías que salir del centro por algún motivo e incluso una vez al mes hacían un tipo de excursión a las afueras, también si pedías permiso ý buena conducta te dejaban salir en uno de los días libres para que fueras a la ciudad, ahí era cuando la gente aprovechaba a comprar cosas, ropa, alguna comida, material, vamos lo necesesario,  nos daban al mes unos 50 euros, sobre todo si colaborabas con el orfanato y veían que estudiabas, o una de las dos cosas según.

¿Qué más podía tener?.

Seguía en mis pensamientos y de repente, como si fuera de una coincidencia o el destino me topé con Cristian, eso sí lo normal sería " y me tropecé con Cristian mientras caía al suelo y temía lo peor él como un héroe y príncipe de mis sueños me cogió por la cintura para quedar a milímetros de mis labios.. "  ¡ pero no!, porque me acabé dando un buen tramacaso en el trasero, el cual ni lo sentía del dolor.

 - ¡ Suri!, perdón... ¿ estás bien?- dijo mientras me daba la mano para ayudarme a levantar.

Literalmente este día me va de "culo"

-Lo siento- me disculpé una vez que intenté incorporarme, cosa fallida.

-No te disculpes Suri.. fue mi culpa, perdóname- dijo preocupado.

Iba a decir que no pasaba nada porque en realidad iba en mis pensamientos pero en vez de decir eso salió un grito desgarrador de mí cuando sentí un  dolor agudo  en el coxis, ahora sí que estoy bonita..

-Creo que te has dañado bastante Suri vamos a la enfermería anda.- dijo poniéndome un brazo alrededor de mi cintura mientras me colocaba uno de mis brazos alrededor de su cuello.

Asentí a mi pesar cerrándome fuerte los ojos del dolor tan intenso que sentía.

-  Lo...- iba a volverse a disculpar pero lo interrumpí

- Tranquilo Cristian, estoy bien de veras..- dije entre dientes.

-Ven-  me levanto en sus brazos elevándome

-Tengo piernas te lo recuerdo..- dije seria

-  Bueno y yo brazos y fuerza para llevarte- dijo con una pequeña sonrisa la cual me hiso sonrojar mis mejillas - Suri.. no pesas nada.. ¿Tú comes bien?- dijo ahora preocupado mientras me llevaba a la enfermería.

-  Mmm... sí..- dije con un hilo de voz.

- No me gustaría que te pasase nada..- dijo llegando ya a la enfermería.

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