Capitulo 21. Adiós... nos vemos fuera.

Nos despertamos Sandra y yo, tras un larguísimo sueño... Estábamos horribles, parecíamos zombis aparte de tener un aliento que tumbaba a cualquiera a una tumba... Pero se siente bien.

Nos aseamos cada una tras la otra, me puse unos short, una blusa corta blanca y las sandalias negras y rosadas que tenía. Sin olvidarme claro del colgante de Cristian. Me hice una cola alta dejando mi fleco suelto y lista.

Nos fuimos a desayunar juntas, lo típico, un sándwich y un vaso de jugo.

Todo iba genial pero como la filosofía de mi vida decía... Todo lo bueno tiene un final. Y así fue. Era domingo y la directora llamó a Sandra por el megáfono.

-Señorita Sandra Villanueva, acuda a dirección lo antes posible, gracias.

Sandra y yo nos miramos mutuamente asustadas y con el ceño fruncido, ella se encogió de hombros y nos levantamos.

-Espero que no hayas hecho algo malo...- le reprendí mientras caminábamos a dirección.

-Que yo sepa no.. y ayer no me descubrieron de que no estabas- se encogió de hombros.

-Eso espero..- Bueno suerte idiota!- le guiñe un ojo- te espero aquí sentada- y me senté en uno de los sillones en la sala de espera de dirección.

-Vale so boba- rodeó los ojos y entró antes tocando la puerta.

*.*.*.*.*.*

Pasó como una media hora o más.. para mí fue días la verdad. Me puse ha hablar con la secretaria sobre política.

Después se tuvo que ir y me volví a quedar solita. Vi entrar en la sala de dirección a un hombre y una mujer, no muy mayores y bien vestidos, tendrían unos 40 años quizás o menos diría yo.

-Perdona..- me tocó el hombro el señor.

-¿Sí?

-Hola, me llamo Jorch Browm, venimos mi mujer Natalia y yo a ver a la directora, ¿te importaría indicarnos donde está?- preguntó dándome la mano en forma de saludo y yo acepté.

-Claro, síganme.

Los guié por el mini pasillo desde la sala donde estaba hasta la puerta de la directora, toqué tres veces oyendo un pase. Abrí un poco y adentré mi cabecita por el hueco.

-Perdone señora directora pero.. hay una mujer y un hombre que la buscan.. son...- empecé a recordar, Bruno, brama?, BROWN!- los señores Brown.

-Ah! sí, dile que pasen, gracias criatura.

-Pasen señores, encantada- les sonreí.

Cuando entré note a Sandra preocupada y con los ojos rojos, no se que habrá pasado.

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Después de unas horas, Sandra salió por fin. Vino corriendo hacia mí y me levanté de un salto, y esta me abrazó mientras se le escapaban unos sollozos.

-Vamos al cuarto y tranquila.- la consolé y nos fuimos.

Llegamos a la habitación y se empezó a tranquilizar, le di un vaso de agua con azúcar que le pedí a la cocinera y empezó hablar.

-Suri.. lo siento- se disculpó- yo no quería esto y lo sabes, en cuanto pueda te aviso y nos vamos juntas solas como habíamos esperado estos cuatro años y estaremos felices en Nueva York, a que sí, estudiaré abogada y tú tu sueño de diseño y publicidad, y trabajaremos cada una en lo que nos gusta y tendremos mucho dinero sí, y nadie nos separará- dijo súper rápido sin apenas yo poder entender, parecía que se le había ido la cabeza.

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