Capitulo 50. Una nueva historia.

*P.D.V: Cristian Santos*

Terminé de poner mi traje bien, mi madre me colocó bien la corbata en su sitio.

-Estás genial cariño te veré desde fuera, siento no poder estar en la boda mi niño, todo te saldrá bien- tocó mi mejilla emocionada sonreí y posé mi mano con la suya.

-Te quiero mucho mamá- besé su mejilla.

-Estoy muy orgullosa de ti cariño, sé feliz y espero algún día estar a tu lado y al de Dianthe- asentí- espero que me puedas mandar alguna foto de mi nietito, los amo a todos y cuida de esa niña, se ve que es una maravillosa persona- besó mis manos y se fue sin más.

Presiento que esa no sería la última vez que vería a mi madre, pero tampoco podía asegurar nada, ya estaba arriesgando mucho el venir hasta aquí y ser descubierta.

-Ya tenemos que irnos corre- asentí y me miré por una última vez en el espejo. Suspiré.

-Haya vamos- salí por la puerta.

Entramos en un coche negro antiguo, el señor Black lo había alquilado para este día tan especial. Zack condujo hasta la iglesia, bueno más bien casi una catedral, creo que es un poco exagerado pero quería que fuera algo especial para mi Dianthe.

Llegamos sin problemas y salí del coche, todos me saludaban sobretodo los hombres, todos iban muy elegantes, así que entré hasta el altar donde me encontraría con mi futura esposa.

Todos se levantaron cuando el órgano comenzaba a sonar, tocando el ave maría a la vez que cantaba una mujer junto a las notas musicales. Dianthe entró por la puerta enorme de la catedral, era la mujer más hermosa que puede existir en este mundo, su traje tenía forma de corazón, sus pechos lucían preciosos en él, era largo como el océano y blanco como la paz, tenía pedrería, la verdad es preciosa, con su pelo ondulado y largo no maquillada tanto si no lo esencial, la verdad es que esta chica con cualquier cosa era hermosa.

Sonreí tontamente al igual que ella al solo contactar nuestras miradas. Iba de la mano de su padre , quedando Sandra agarrada del brazo de Ryan, nuestros dos padrinos de bodas, Amber regaba flores delante de Dianthe, dejando pequeños pétalos de rosas negras en la alfombra roja.

El señor Black tendió la mano de su hija a la mía aceptándola con la mayor felicidad del mundo.

-Cristian Santos, ¿ acepta a Dianthe Black como su esposa?.

-Acepto, yo Cristian Santos te tomo a ti Dianthe Black, como mi esposa, para amarte y adorarte incondicionalmente, respetarte y serte fiel, estar a tu lado en la salud y en la enfermedad así jurar ante las manos de Dios y de todos los presentes ser tu compañero y amigo, tu apoyo en la tristeza y la felicidad, para amarte toda la eternidad y en un mundo donde nuestros corazones no latan más.- con los nervios y mis manos temblándome un poco demasiado, coloqué el anillo de oro con nuestros nombres impresos en él, en su dedo anular.

-Dianthe Black, ¿ acepta a Cristian Santos como su esposo?.

-Acepto, yo Dianthe Black te tomo a ti Cristian Santos, como mi esposo, para amarte y adorarte incondicionalmente, respetarte y serte fie, estar a tu lado en la salud y en la enfermedad así jurar ante las manos de Dios y de todos los presentes ser tu compañero y amigo, tu apoyo en la tristeza y la felicidad, para amarte toda la eternidad y en un mundo donde nuestros corazones no latan más- mi esposa tembló un poco y se le cayó sin querer el anillo, reímos como todos, estaba nerviosa, le guiñé un ojo y suspiró sonriente, puso el anillo en mi dedo anular.

Ya era mi esposa, mi mujer, mi amada. Y yo suyo, su esposo.

Pasé mis manos por sus caderas agarrándola con fuerza, nuestros labios se juntaron creando uno solo, daba sensación de que estamos solos, el uno para el otro, esa electricidad que desde un principio teníamos no se ha borrado y nunca creo que se borre, la amaba con todas mis fuerzas y eso es lo que verdaderamente contaba. Rocé un poco mi lengua en sus labios dándome acceso a su interior creando una guerra de lenguas. Hasta que por falta de aire nos despegamos un poco para ver esos ojos brillantes color chocolate. Esta es mi amada Dianthe, la madre de mi futuro hijo, nuestra lentejita.

Todos comenzaron a aplaudir como locos y gritar " vivan los novios". Silbaban sin parar y gritaba, Dian agarró mi brazo con su mano hasta llegar al final de la puerta, donde ya todos nos esperaban, comenzaron a tirarnos arroz, todo muy tradicional, Dian giró su cuerpo y tiró su ramo de rosas negras y rojas la cual consiguió coger Mimí. Ella miró a Zack y este corrió a besar sus labios. Sí estaban juntos y eso me alegraba mucho, al final ellos consiguieron tener ese final feliz también.

Después de una celebración inigualable cogimos nuestras maletas, tenía una sorpresa para Dianthe y nuestra luna de miel. Sabía que le gustaba el frío y más ahora que ya es finales de Septiembre y el frío comienza atajar más aún. Cogimos uno de los coches hasta el helipuerto que tenía personalmente el señor Black, sí, este hombre tiene demasiado dinero diría yo pero bueno. Uno de la mafia, que por cierto es un buen amigo mío, nos llevaría hasta nuestro destino, no muy lejos que digamos.

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-Canadá..- murmuró sonriente mi esposa.

-Sé que te gusta el frío y como ya el verano lo pasamos en la playa ahora toca pasar un poco de frío.- sonreí y besé sus labios.

-Eres el mejor cariño- envolvió sus manos en mi cuello y la alcé en los míos girando en el aire.

Cogimos el coche alquilado para llegar a un hotel de lujo, me había gastado bastante aunque el señor Black quiso dejarnos la estancia y demás como regalo de bodas.

Llegamos sin problemas, esto sería genial, la recepción era bastante lujosa, y así todos vestidos como tal.

-Hola señorita- llamé la atención de la recepcionista.

-Hola señor, mi nombre es Kasy le atenderé sin ningún problema, déjeme darle la bienvenida a nuestro hotel y darle las gracias por elegirlo para hospedar en él.- dijo sonriente.

-Tengo una reserva a nombre de Cristian Santos, era de unos días.- esta miró en su ordenador asintiendo. Le dimos nuestra documentación cogiendo las llaves.

Subimos en el ascensor en dirección a la habitación, cogí a mi Dianthe con brazos, muy típico de antes, ella reía sin parar como yo, abrí la puerta entrando por ella y dejándola en el suelo boquiabierta.

-Enserio Cris- susurró en su boca tapada por su mano.

-Échale un vistazo- esta comenzó a correr por toda la suite observándola y riendo a su vez.

Así era mi querida esposa, feliz y contenta con todo.

Mi vida ahora mismo no podía ser más que perfecta.

Todo había acabado por fin, Manuel ya no existía ni ningún otro enemigo. Dianthe comenzaba a tener una vida de verdad al igual que yo. Tenemos un niño llamado Keller y ahora mi hijo, de pura sangre, mi criatura preciosa dentro de la barriga de mi esposa. Dos hijos, una esposa maravillosa, una vida de lujo, así será por un largo tiempo y nadie me lo arrebatará porque... Esta es una nueva historia.

Una nueva historia [#UNH1] COMPLETA#PNovel¡Lee esta historia GRATIS!