Capitulo 38. ¿Y ahora qué?.

Mi cabeza aún dolía, ya era de día y las chicas aún dormían, decidí levantarme y darme una pequeña ducha. Me relajé bastante y el dolor pasaba, mi pelo pesaba por el agua pero me gustaba la sensación. Salí y me puse mi crema, unos jeans bastante ajustados, mi blusa negra transparente, puse mis botines negros y dejé mi pelo suelto con espuma haciendo pequeñas ondulaciones. Salí y ya Sandra y Fernanda estaban despertándose.

-Buenos días chicas, siento haberme preparado ya pero tenía que ducharme porque me dolía la cabeza y aproveché.- me excusé.

-No pasa nada compi, ahora me visto yo- respondió Sandra.

-¿Estás mejor?- preguntó Fernanda y asentí, me notaron algo triste y en verdad lo estaba, corriendo hacia mí y me abrazaron. Lo necesitaba.

Las dejé ir a cambiarse con calma. Bajé a la cocina a por un vaso de jugo, abrí la nevera y puse mi jugo en un vasito, empecé a tomar y lo metí en el fregadero. Volví a subir encontrándome con Cristian.

-Buenos días pequeña- besó mi mejilla y me abrazó.

-Necesito a mis chicos- respondí en un susurró oliendo su aroma.

-Lo sé y sabes que estoy aquí- besó mi coronilla y me separé un poco.- y te toca la pomada- sonrió y rodeé los ojos.

-Vale- agrandé la "a" y entramos en su cuarto.

Cogió la pomada e hizo lo mismo de siempre, ponérmela en la frente.

-¿Puedo beber otra pastilla Cris?- frunció el ceño. Y miró su reloj.

-Pues sí, ¿pero te sigue doliendo la cabeza?- preguntó preocupado.

-Un poco, con los nervios aún me duele- respondí mirando mis manos y oí un suspiro.

-Toma- me dio una pastilla y la tomé con un poco de agua- este tranquila, estamos aquí y si tanto te quiere no te estaría haciendo esto- besó mi frente.

-¿Lo dices porque me quieres o por no verme mal?- pregunté sin más.

-Porque te quiero más que nada en este mundo pero no puedo tenerte como más que una amiga y porque no puedo ni quiero verte sufrir, si sufres tú también sufro yo y no lo deseo- respondió haciendo que mis mejillas se pusieran más que rojas.

Sabía que él me quería más que una amiga pero yo no sabía qué hacer, porque estaba Ryan y no sé qué pasará. Me acerqué a él y besé su mejilla levantándome de puntillas, no se lo esperaba y salí sonriente de su cuarto.

-¿Chicas ya están?- pregunté y asintieron- quedan dos horas para ir a tu casa Sandra- miré mi reloj.

-¡Tengo hambre!-  dijo Fernanda e hizo un puchero y salimos a la cocina.

Matt y Zack salieron al igual que nosotros y bajamos juntos.

Prepararon un desayuno no muy fuerte ya que comeríamos bastante lo más seguro... Todos estábamos juntos menos la pieza ideal Ryan.

-¡Chicos vengan!- corrimos a la sala alertados.

Habían un montón de regalos bajo el árbol de navidad. Cada uno teníamos unos cuantos. Me regalaron unos botines nuevos, unos short junto a una blusa de vestir, una chaqueta muy bonita negra con pelos en su gorro blanco y por último un portafotos de Cristian y yo en mi supuesto cumpleaños junto a una sudadera plástica de deporte rosada y negra.

Cada uno obtuvimos nuestros regalos, era genial la verdad, comenzamos a enseñárnoslo cada uno el suyo. Nos regalamos entre todos, ni me acordaba de los regalos y encima anoche me dormí antes que nadie, seguramente los chicos pusieron todos los regalos para que fuera una sorpresa.

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