Capitulo 28. Tick, tack, el reloj de la vida.

Simón entró de repente por donde había salido y nos impulsó, solté la bomba fuera pero esta explotó en el instante haciéndonos caer.

Muchos bloques se hicieron añicos e intentamos correr pero mi pierna no me lo permitía, tenía una piedra clavada en ella y no paraba de sangrar.

Oí un estruendo y a Ryan junto a Simón llamarme. Yo intentaba visualizarlos pero había demasiado polvo, cada vez todo lo veía más y más nublado, todo me daba vueltas y acabé cayéndome. Solo oí mi nombre por última vez y la cara de Sam

*.*.*.*.*.*

Tres días después.

-Ya hace un día y medio que está así señor Black- oía la voz de Ryan al fondo de la nada.

-Desperté por ella y ahora es ella quien duerme por mí- respondió mi padre.

Notaba el tacto de una mano gruesa y caliente que tocaba la mía, la cual no podía mover por mucho que lo intentara.

Todo estaba oscuro, no veía nada, mis párpados me pesaban, no podía mover ni un solo músculo de mi cuerpo aunque podía sentir.

Seguía oyendo las voces de mi padre y Ryan. La mano que hacía tacto con la mía dejo su acto y paso a mis mejillas. Arriba y abajo, arriba y abajo, me sentía tranquila con ese movimiento.

-Hola suri- me saludó mi madre desde lo lejos.

Estaba en un campo, en el cual era todo verde con algunas flores, rosas blancas y rojas.

Llevaba un vestido blanco corto, muy suelto en forma de tableta, mi pelo estaba ondulado y llevaba una corona de flores blancas en él. Iba descalza y notaba el césped en mis dedos, estaba algo frío pero me gustaba la sensación, el cielo estaba despejado y solo estábamos mi madre y yo.

-Hola mamá- la saludé acto seguido.

-Cariño hace tiempo que no nos vemos, estas hermosa- avanzó hacia mi mirándome de arriba abajo con una gran sonrisa.

-¿Cómo has estado todo este tiempo?- pregunté.

-Pues bien solo que... ya pronto no estaré en este mundo. Bueno ahora mismo ninguna estamos en un mundo.- respondió tristemente- y tú, estas más guapa y veo que feliz o ¿esa no es la palabra correcta?.

-Bien.. bueno desde que os dejé, me han pasado muchas cosas, y te he necesitado demasiado, ya sabes..- respondí mirando mis pequeños dedos- papá me lo ha contado todo... ¿Por qué no me dijiste nada?- pregunté mirando sus ojos oscuros que se volvían poco a poco claros y claros.- ¿qué te pasa mamá?- me acerqué a ella pero no podía avanzar más.

-Adiós Suri o más bien Dianthe, te veré en tus sueños, se prudente, lista, se feliz y quiere a quienes te protege, confía en quien os está ayudando...- respondió con su mirada perdida y sus ojos se hicieron grises y un pequeño punto rojo.

-¿quién es mamá...?- sollocé.

-Pronto lo sabrás.. pero no lo dejes jamás.. él es el elegido para tú felicidad... confía...- se empezó alejar de mí.

-¡Mamá! gritaba- ¡Mamá no me dejes!- corrí a su dirección pero no avanzaba. Todo se volvió oscuro.

-¡No!- grité agitada y desesperada.

Abrí mis ojos de una vez, ya no me pesaban, todo estaba nublado, estaba cegada por las luces que enfocaban mi cabeza.

-Dianthe...- oí la voz de Matt y se levantó de una silla de cuero azul y corrió hacia mí. Agarró mi mano con fuerza.

-¿qué... que ha pasado?- pregunté.

-Llevas dos días durmiendo, tuviste complicaciones en medio de la operación -me comentó.

-¿Y.. y por qué?- miré a todos lados.

-veo que no recuerdas nada...- susurró- verás- agarró mi mano- salvaste a Sam y éste te salvó a ti de una muerte segura, tirastes una bomba por la ventana y estalló, una piedra se te clavó en la canilla y perdístes mucha sangre, perdistes el conocimiento y Sam te encontró- sonrió.

-Ya me acuerdo...- recordaba la mirada de Sam antes de cerrar mis ojos- ¿y dónde está?.- pregunté frunciendo el ceño.

-Se quedó atrapado en el edificio y consiguió sacarte de ahí, estuvo atrapado 24 horas pero lo logramos sacar de ahí, ahora está ingresado con fuertes lesiones, tiene calmantes y siempre dormido, alguna vez se despierta y pregunta por tí, Ryan y él en lo poco que han podido hablar se entienden mejor.. pero requiere tiempo- sonrió tristemente mirando nuestras manos unidas.

Sonreí, me alegraba que todo se estuviera solucionando y quede más claro todo. Sí me había costado la vida pero no podía permitir una muerte más y quedarme sin la verdad. Además que no quería que Ryan perdiera la verdad por qué su hermano hiso todo esto. Es verdad que me quiso matar y me dio a los Diamond pero... Existe lo que decimos perdón y en parte entiendo por qué lo hizo, era por amor paterno.

Quien sabe, quizás Ryan, Matt, Simón, Zack o incluso yo hubieramos hecho tal cosa.

Pasó la trade tranquila, mi padre vino a visitarme y hablamos un rato, le conté todo y lo que sentí tras ver cómo podía haber muerto, tras salir del coma, tres meses más tarde, tiene que ir con una silla de ruedas para no esforzarse, hacía unos pocos días que había despertado y los médicos no querían que hiciera ese tipo de esfuerzos.

Ryan seguía con su hermano en otra habitación, los demás me visitaron también, trayendome globos, peluches y una tarta de chocolate como a mí me gustaba.

*.*.*.*.*.*.*

-Espero tu perdón y gracias por haber salvado mi vida llena de desgracia- se disculpó Sam.

Tenía varias heridas en su cara, raguños en sus brazos y un pie con una venda.  Aún podía ver dolor en su ser y tristeza, pero a la vez alegría.

-Es una nueva oportunidad- respondí sin mirarlo.

Este solo sonrió sin mostrar sus dientes cabizbaja.

Estábamos en mi casa, bueno más bien la de todos, Sam estaba vigilado día a día, ospedaba en uno de los hoteles en los que muchos de la mafia residían de vez en cuando.

No podíamos confiar plenamente en él pero era un punto muy importante para saber cada movimiento de los Diamond y saber la verdad que nos rodea a Ryan y a mí sobre nuestros padres.

En cuanto a las notas, no hemos recibído más, tampoco noticias de ello, pero bueno lo dejamos un poco apartado.

Ya había pasado unos tres meses desde todo esto, volvía a ver una tregua pero estábamos a la guardia.

Dejé a Sam con los chicos, comenzaron hablar de un tema de hombres que me traía indiferente así que subí a mi habitación para darme una ducha y salir con la moto un rato.

Ya era principio de verano y los días son explendidos, no puedo quedarme encerrada toda la vida por miedo, porque ya no tenía miedo.

Me duché velozmente, me puse crema y me envolví en mi toalla.

Entré en mi closet, y comencé a elegir lo típico, unos jeans que me llegaban más arriba de mis tobillos, ajustados y claros, una blusa rosa pálido que transparentaba mi piel, unas zapatillas negras y mi chaqueta de cuero del mismo color.

Recogí mi cabello en una perfecta cola y puse todo en mi riñonera para salir a dar una vuelta. Me maquille un poco y bajé.

-Ryan- llamé su atención y vino hacia mí- me voy a dar un paseo en la moto- le informé y antes de que me echara el sermón- sí tendré cuidado, no tardaré, puedes venir si quieres me da igual, no me quiero ahogar más aquí, no conduciré rápido, no me alejaré, si yo también te quiero, pero necesito despejarme.- le sonreí finalmente y esté hechó una pequeña risita.

-Vale, pero no tardes, estaré aquí. Te quiero- asentí y me dio un corto beso en mis labios.

Salí al patio donde estaba el garaje. Y cogí a mi pequeña una  Yamaha R4 negra y plateada.

Salí avisando antes a los guardias, me puse mi casco y me fui lejos de la humanidad, necesitaba un respiro.

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