Capitulo 30. Tu propio ser.

Amber en portada..

Había pasado el tiempo, día tras día. Un mes.. Un mes desde que no sabía nada de Cristian. Sentía que necesitaba verlo, hablar con él, pero pensar en todo lo que me hizo no me es agradable. Lo echaba de menos y mucho, pero estaba confundida.

Con los chicos, no hablaba, asentía y negaba. Con Ryan, no sé como contaros, simplemente dejamos nuestro cariño a parte, no hablábamos casi, no sabíamos del uno ni del otro. A penas cenaba, bajé de peso en este mes, se me notaba bastante, tampoco dormía, no hablaba ni con Sandra ni con Fernanda.

Estaba enfrente de mi espejo, en el cual me veía desde los pies hasta la cabeza.

Estaba envuelta en una toalla, me había recién bañado, tenía mi pelo algo húmedo. Me miré fijamente al espejo, tenía ojeras, y mis ojos rojos. Me quité la toalla viéndome en ropa interior. Llevaba una color negra con bordaditos muy  bonita, de dos partes. Miré mi diminuto cuerpo, había bajado mucho la verdad y eso se me hacía notar, veía mi barriga aún más plana de lo que estaba, mis costillas se notaban , mis piernas eran más flacas de lo que ya eran al igual que mis muslos.

La verdad, no me reconocía.

Suspiré profundamente.

-Es mejor que empieces a comer más..- oí la voz grave y apagada de Ryan. Me giré para verle.

-Es mejor que desaparezca de una vez para que todos estéis bien- contesté en su mismo tono.

Se acercaba a mí, era tentador, hacía mucho que no probaba sus labios, olía su perfume y rozaba su piel, notar su calor masculino y sentirme feliz a su lado. Lo quería sí pero no quería tener a alguien a mi lado que me ha mentido con algo así.

Pero te dio todo y te protege, encima su padre murió por salvarte por culpa de su hermano y te ama.

Ryan estaba a pocos centímetros de mí, volvía a sentir la necesidad de enrollar mis manos por su cuello y sentir su pelo entre mis dedos, mirar sin pestañear sus ojos, cerrarlos y sentirle.

-Es navidad Dian, no podemos seguir así- respondió apagado.

-Sí- asentí- pero tampoco quiero estar al lado de ustedes- dije fríamente.

Ryan solo me miró preocupado, él también tenía ojeras en sus ojos, se le notaba cansado.

Yo solo bajé mi mirada.

Vi como Ryan alzaba poco a poco su mano y comenzó a rozar sus dedos en mi brazo, hacía un recorrido por él, hacía en mi que también notara una electricidad, suspiré y cerré mis ojos sintiendo su tacto.

Me dejé guiar, notaba su cercanía en mí y como podía oler cada vez mejor su perfume, era genial.

Nuestras narices se rozaban y abrí mis ojos sorprendida, nuestras miradas se conectaron, sus ojos claros mirandome fijamente. Su fleco que colgaba un poco más, su barba de unos días, alcé mi mano y comencé a acariciar su mejilla, era perfecto.

Cerró sus ojos disfrutando de mi tacto y se acercó más a mí.

-Te amo Dianthe Black Mcfloy, te amo más que a mi propia vida- me confesó en un susurro.

-Disfruta el momento.- dije finalmente antes de notar sus labios en los míos.

Notaba como nuestros labios se ajuntaban y hacían a la perfección uno solo, su lengua rozó mi labio inferior pidiendo permiso para que su lengua se introduciera en mi boca. Esta comenzó una guerra con la mía, me sentía totalmente viva. Quizás es porque él me salvó, me salva y se que soy parte de su vida, al igual que él. Jamás sentí esto con Manuel, pero aún no sé si esto es amor o es atracción, lo único que sé es que no podía estar lejos de él. Pero siempre estaba una persona en mí: Cristian.

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