Capitulo 9. Buenos momentos... Malos recuerdos.

- ¿Estás mejor de tu " accidente"?- me preguntó Manuel entrecomillando con los dedos.

-Sí, bueno.. bastante dolorida, pero es a menos gracias a la pomada y la medicación- dije mientras me incorporaba mejor para no sentir tanto dolor- vaya suerte la mía, ir tranquila por un pasillo y encontrarme con alguien, y alfinal sin querer caerme y mírame- dije señalandome a mi misma.

-Y.. se puede saber quien te hizo sin querer, como dices tú , ¿qué te cayeras?.

-Cristian- contesté recordando su rostro preocupado- no creo que lo conozcas.. o quizás sí, teniendo en cuenta que conoces a todos, y todo quieren tener que ver contigo.

Manuel se limitó a bufar, no sé por qué pero cuando pronuncio el nombre de Cristian o me ve con él su mirada se endurece como las rocas.

- No tienes que juzgarme por ser como soy, quizas no soy yo quien ves en los pasillos, en los jardines...- se quedo callado por un momento- quizás quiero demostrar que soy fuerte, que tengo el mundo a mis pies pero...- comenzó a mirar sus manos- en realidad quien verdaderamente me conoce o al menos lo está haciendo es..

-¿Yo?

-Sí- asintió sonriendo de medio lado y conectando nuestros ojos mutuamente.

- Quizás deberías de exponer al mundo lo que verdaderamente eres y no ocultarlo.
La vida tiene muchas vueltas la verdad, estoy enfrente de un chico que se hace pasar por un malote y resulta ser una persona dulce - Peor estoy yo- digo en un susurro- soy nueva, no tengo amigos, bueno..- sonrío sin enseñar mis dientes- solo a Sandra.

-¿y nunca has tenido antes de llegar una o uno?- pregunta curioso.

- Pues...- miro a mis manos-bueno es muy largo de contar no creo que te interese.

-Claro que sí, vamos hacer un juego- dijo acercandose a mí más- consiste en decirnos el uno al otro una pregunta y respondiendo con la verdad ¿vale?

Asiento con la cabeza.

- entonces comienzo yo- dice con los dedos en su barbilla y haciendo muecas- ¿Has tenido algún amigo o amiga.. o algo más?

-Pues..- confío en él ¡no!, no confíes en él no lo concoes, no creo que me haga daño, eso nunca se sabe- pues la verdad es que no he tenido a nadie que le haya considerado amigo o amiga, y en cuanto a lo de algo más prefiero reservarmelo por ahora.

- ¿Cuándo llegastes aquí y por qué?- digo curiosa

Suspira.

- Pues a ver..- hace una larga pausa- mi madre murió hace ya bastantes años en un accidente de tráfico. Yo aún era muy pequeño y no sabía lo que podría causar la perdida de la mujer que amas y que te protege. Pero cuando ella murió todo en mi casa era diferente, pasamos de ser una familia llena de alegría y respeto a una familia en donde mi padre me llegaba a pegar y maltratar, y todo eso porque no soportaba la perdida de mi madre y me echaba la culpa a mí- pausó por un momento y notaba trizteza en él.

-Sino quieres no continues no estas obligado a..

-No pasa nada- me interrumpió- solo que mi historia no la sabe nadie, no se Suri sinceramente eres la única que he permitido que me conozca y es porque me desprendes una gran confianza, es como...

-Como si te haya conocido antes- susurro para mis adentros.

- ¿Cómo?

- Nada.. que tú también me haces sentir confianza- él sonrié levemente y asiente.

Es increible como el tiempo comenzó a pasar tan rápido mientras me seguía contando cómo era su vida antes, es increible que el chico que tengo frente de mí tenía una vida extraordinaria, con dinero, una mansión, comida, agua, sirvientes, ropa, y yo, con un techo con goteras sin poderlas arreglar, casi sin ropa la cual teniamos que robar, sí, tenía una familia genial y unida hasta que me tuvo que pasar lo que me tuvo que pasar.

Acabamos de nuestra supuesta cita así que Manuel, una vez que se hizo casi de noche y había que ir al comedor, nos propusimos a ir juntos así él me ayudaba a llegar a tiempo y yo estaría más tranquila.

Caminamos por los pasillos mientras la gente se quedaba sorprendida que la nueva  esté paseando y hablando con el popular del orfanato. Me encantaba el humor que desprendía las caras de las populares y de los demás al verme, aunque sí hay que decirlo que en ningún momento me podía dejar en paz el dolor de la espalda.

Llegamos al comedor y ya empezaba a llegar más y más gente, parece que no pero en este orfanato hay bastante.
Manuel me pasó su brazo por mi hombro e impresionada por su acto me acompañó hasta mi mesa donde siempre comíamos las chicas y yo.
Sandra llegó en seguidas y cuando me vio se alegró y vino corriendo para saludarnos a Manuel y a mí. Este último al ver que estaba en buena compañía, se despedió de nosotras.

-Espero que haya algo bueno porque tengo hambre- comenté mientras me tocaba la tripa.

-Sí, es el hambre de la felicidad- dijo Sandra dandome un codazo.

-Entonces ya somos dos- comentó Manuel antes de irse- bueno Suri espero que nos sentemos juntos mañana en clases, voy a mi mesa.

-Sí, ¿por qué no?- digo con mis mejillas ya rojas.- gracias por lo de hoy, creo que deberíamos hablar más.

-Claro, hasta mañana sueña con tu ángel- dijo dandome un beso en la mejilla.

- Vale..¿ qué fue eso?

- ¿El qué?- déjame hacerme la loca

-¡ESO!- dice entusiamada y agarrandose los pelos como una loca

-Ya te contaré ahora a cenar que quiero ya descansar.

Transcurrió la noche, cenamos y nos fuimos a nuestra habitación me puse mi pijama que consistía en un pantalón corto pegado y una camisa suelta de manga corta azul, me tumbé boca abajo para que Sandra me pusiera la crema y poder dormir de una vez.

-Se te nota feliz al lado de Manuel

- La verdad Sandra es que me gusta estar junto a él siento bastante confianza con él y puedo ser yo misma no sé me gusta, es diferente a como lo aparenta.- digo con mi ojos cerrados y recordando la tarde que pasamos.

-Pero ¿ y Cristian?- suspiré cansada de la frustación y de lo confusa que estaba con ellos dos.

- No sé también me gusta estar con él pero es diferente estar con uno que con otro. Con Cristian es como estar con un amigo que puedes contar con él pero Manuel.. no sé Sandra estoy tan confundida, ojalá estubiera mi madre aquí y me aconsejase ella sabría que hacer- me incorporo poco a poco hasta sentarme en la cama junto a sandra que me mira con ojos tristes.

- Lo sé yo también echo de menos a mi madre.- dijo mirando sus manos.

Sabía que ella extrañaba mucho a su familia, no tiene absolutamente a nadie y eso es un dolor muy profundo para ella.

La arropé entre mis brazos y oí como un sollozo salía de su boca, asi que la apreté más contra mí para que supiera que pase lo que pase me tendrá para ella.

- Siempre juntas

- Juntas siempre.

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