Capitulo 31. Después de la tormenta, llega la calma.

Ya tenía todo listo para marcharme a los Ángeles, el vuelo salía en dos horas así que ya pronto tenía que irme de casa para poder embarcar y ver a mi madre después de tantos años.

-Bueno Simón y mis gemelos- me acerqué a ellos para abrazarlos- nos vemos en unos días, vayan por favor, cuídense, no quemen la casa, no hagan fiestas, limpien los baños, pasen la aspiradora, hagan las camas..

-Mamá ya somos mayorcitos- me interrumpió Matt mostrando su mejor sonrisa.

-Es verdad, llámenme todos los días y mándenme algún mensaje por favor- les di un beso a cada uno.

-Te lo prometemos Dian, parece que somos nosotros quienes nos vamos en vez de tú- Zack me levantó y me dio un beso en la mejilla.

-Os quiero chicos- salí por la puerta viéndolos alzando las manos

Ryan ya estaba en el coche esperándome.

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-Los Ángeles, hace tiempo que no vengo por aquí- dijo poniéndose las gafas de sol.

La verdad para ser invierno estaba soleado y todo muy bonito.

Me gusta.

Me puse mis gafas de sol, unas carreras al igual que Ryan. Nos dirigimos a uno de los coches que habían traído de parte de papá desde Nueva York. Un Audi A1 rojo, se notaba que era nuevo, estaba muy bien conservado. Nos subimos y nos dirigimos a uno de los hoteles de mi padre.

Sí aunque trabaje con una mafia, también tenía invertido su dinero en hoteles, ganaba mucho la verdad así podía permitirse todos los caprichos estos.

Llegamos al anochecer, estacionamos en el parking del hotel y sacamos las maletas llevándolas a la entrada. En seguidas, un botones cogió nuestras maletas y las colocó en un carrito de color dorado, nos dirigimos a la recepcionista.

-Buenas noches señorita...- miré su placa- Linda.

-Buenas noches, bienvenidos al NH Athena, espero que su estancia sea agradable y estén contentos con nuestros servicios- respondió muy educada la chica.- si serían tan amables de darme sus documentaciones para ponerlo en la ficha y poder entregarles las llaves y los horarios.- nos pidió y asentimos, se la entregamos y se sorprendió cuando vio mi documentación- Oh.. Perdone señorita Black, no sabía que era usted mil disculpas de veras, lo siento, su padre no me había informado físicamente quien era, de veras discúlpeme- se levantó de la silla en la que estaba y disculpándose.

-Deje de disculparse Linda, es mejor pasar desapercibida, estese tranquila y por favor, llámeme tú no usted que aún tengo 19 años- sonreí y asintió sonriendo.

Después de unos minutos con el tema en la recepción, subimos a nuestra suite. Era preciosa, una cama matrimonial con colchas blancas con las iniciales del hotel, tenía una pequeña cocina con una barra y dos taburetes donde poder tomar algo, un sillón enorme negro de cuero donde estaba la televisión y las mejores vistas imposibles. Toda la parte izquierda de la suite estaba hecha solo de cristal, estaban preparados para que en el exterior nadie pudiera vernos pero desde dentro se veía como si de un HD fuera, el baño era igual de lujoso y para nuestra suerte tenían una zona donde había un enorme yacusi donde se podían ver las vistas de la cuidad.

Harry se quedaba en una suite al lado de nosotros, mi padre quería la mayor comodidad y lujos y no dudó en darnos de las mejores habitaciones

Cuando llegamos a la habitación, nuestras maletas ya estaban en ella, así que después de ver lo bonita que era la habitación, decidimos en colocar las cosas para poder descansar y ver mañana a mi madre.

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