Capitulo 4. Cambiando.

Estaba ilucionada aunque a la vez no. Nunca había estado con ningún chico ni conociendo ni nada, porque solamente mi madre me dejaba estar con mis hermanos, aparte de que tampoco tenía tiempo para relacionarme con nadie más, ya que siempre o estaba ocupada en mi casa ayudando a mi madre para poder mantenernos o buscando cosas para conseguir dinero para poder comer y sobrevivir.

Cuando llegamos a la habitación Sandra y yo en seguidas me mando obligatoriamente a bañarme y a prepararme, fuerte obsesión... Pero literalmente bañarme, me jaló del brazo con fuerza y me encerró en el cuarto de baño mientras ella me elegía algo para ponerme. Aunque tengo que reconocer que no iba a encontrar mucha cosa, porque no tenía casi ropa para vestirme y normalmente la rehusábamos mis hermanas y yo, incluso tenía camisas de mis hermano y pantalones. Tengo que agradecerles mucho porque antes de irme me dejaron mucha ropa de todos para que siempre los tuviera presente, en especial mi hermana mayor, que consiguió dinero para poder comprarme ropa nueva aunque fuese barata.

-  ¡Suri!- gritó Sandra desde el otro lado-¡ espabila que se te hace tarde!¡ y tu amor te está esperando!- canturreaba

-¡Eres una pesada!- le dije riéndome.

En seguidas después de un buen baño el cual me relajó, salí con mi pijama para poder vestirme ya y dejar de aguantar a la pesada de Sandra.. aunque le tenía mucho cariño a veces era una pesada.

- ¡Por fin!  pensaba que te habías ahogado o algo- dijo riéndose entre dientes.

-  Me parto y me troncho- rodeé los ojos- espero que no me hagas poner nada cursi.

-  Que no- hiso un énfasis en la "O" -ya verás que te va a gustar.

- Bueno ya veremos.

Cuando me enseñó el conjunto era un jeans pegado, la verdad me gustaba mucho, junto con una blusa blanca que se podía transparentar el cuerpo tras ella.

- Oye Suri... espero que no te moleste que te halla mirado la ropa que tenías en el armario- dijo con la mirada en el suelo.

- Gracias Sandra...- dije con la voz apagada y con lagrimas en los ojos las cuales no quería que saliesen.

- Pero... ¿por qué Suri?, me fijé que no tenías mucha ropa y ni siquiera muy femenina por eso te quise prestar la mía que creo que te servirá.- dijo cogiendo la mano.

-  Sabes Sandra... te digo gracias por ser así conmigo, por prestarme tu ropa y por darme una sonrisa estos días en los que ni ganas a veces de despertar tengo...- dije todavía con los ojos llenos de lágrimas.

Sandra, en seguidas notó como mi voz se hacía cada vez más apagada y con un nudo casi sin poder hablar.

- No me des las gracias compi sabes... mis padres antes de irse al cielo con mis familiares... me enseñaron que la vida es solo una y que aunque no estés conforme contigo misma o con lo que te sucede por tu alrededor, debes levantarte con una sonrisa y mirarte al espejo y decir " Hoy es un día más que debo de disfrutar".- dijo dándome un gran abrazo, un abrazo que necesitaba desde hace ya unos cuantos días.

- Bueno.. entonces ¿me ayudarás a peinarme? es la primera vez que quedo con alguien.- dije sonriente.

-Es un gran honor para mí.

Me vestí con la ropa de Sandra la cual me quedo del diez y ella me peino el pelo dejándomelo suelto. Cuando miramos el reloj que teníamos en la mesa de noche ya era casi la hora solo faltaban cinco minutos.

Así que me levante de la cama y me despedí de Sandra.

Cuando empecé a caminar por los pasillos  para ir al banco noté como alguien me tocaba el hombre me giré enseguida y le vi , el chico que me dedicó su mirada profunda y oscura llena de brillo desde el primer día en que llegué a este orfanato.

- Hola Manuel, ¿qué haces por aquí?.- dije frunciendo el ceño.

-Hola Suri, eso mismo también te iba a preguntar, ¿cómo estás?- dijo sonriente.

- Pues bien- me encogí de hombros-  iba al patio que Cristian me dijo que quería verme.- dije sonriente mientras caminábamos lentamente.

- Ah... Cristian... el que está en nuestras clases ¿no?- dijo con la mirada en el suelo y como ¿ decepcionado?

- Sí es que nos conocimos y nos caímos bien y no se estoy algo nerviosa nunca he tenido amigos..-

- Bueno... yo creo que puedo estar dentro de tu lista ¿no?- dijo deteniéndose en mi destino, el cual aún no estaba ocupado por Cristian, por lo que me alivié de saber que no llegaba tarde.

- Eso tendrás que intentarlo tú y ya yo eso lo veré- dije sonriente y notando como mis mejillas se sonrojaban.

- Bueno eso ya se verá, creo que tu cita ha llegado- me dijo cerca de mi oído notando su aliento en mi piel y oliendo su olor cálido y atrayente.

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