Capitulo 24. Una apuesta y un pasado malo.

Cristian en portada...

Los rayos del sol ya habían aparecido, aunque las cortinas nos los dejaban pasar del todo, algunos se colaban. Hoy era un día bastante frío aunque yo estuviera cálida gracias al calor que me proporcionaba Ryan.

Comencé a despertarme completamente, Ryan tenía su brazo debajo de mi cabeza por lo tanto era mi almohada, era perfecto hasta durmiendo. Notaba su respiración cerca de mí, estaba profundamente dormido así que yo decidí ir a mi habitación y cambiarme.

Me levanté con un buen dolor de cabeza.

-Mierda de resaca..- dije para mi misma.

Me dirigí a mi habitación sin hacer ruido pero sin antes darle un beso a Ryan.

Comencé a ducharme y relajarme. Salí, me puse crema, mi ropa interior, unos leagings negros, una playera básica blanca, mi abrigo desabrochado de algodón calentito que me quedaba por debajo de mi trasero y mis botines esquimales de casa.

Fui ha hacer el desayuno, sabía que estos tarde o temprano ya despertarían así que mejor prevenir antes que curar.

Comencé hacer huevos fritos con salchichas y beicon, y unas tortitas, hoy es nuevo año así que hay que seguir celebrándolo. Salí al jardín el cual estaba frío y nevado, era precioso de ver, todo blanco, los árboles, las plantas, el césped, las calles, el techo de las casa... Nunca imaginé poder ver tal preciosidad.

Volví a la casa y puse todo en la mesa, como todos dormían decidí dar un paseo. Así que subí a mi habitación a cambiarme.

Me quité el abrigo y me puse una chaqueta azul marina la cual finalizaba en mis caderas, era pegada en mis pechos y suelta como una falda desde ahí. Me la abroché y me puse una bufanda del mismo tono, al igual que un gorro de lana azul marino. Dejé mi pelo suelto ondulado y me puse finalmente mis botines canelos con algodón por dentro, dejando la lengüeta hacía abajo y abrochándome con los cordones el resto.

Entré en la habitación de Ryan y él aún seguía en un sueño profundo. Decidí dejarle una nota y subirle el desayuno, así que eso hice, puse todo en una bandeja muy bonita, con mi nota en una esquina y se lo dejé encima de la mesa de escribir.

Y le cerré la puerta.

-Vamos Boby- lo llamé y vino enseguidas.

Me puse mis guantes antes de salir, la correa de Boby y su pequeño abrigo y nos fuimos.

Caminamos por la entrada hasta donde estaban los vigilantes, hoy estaba Albert, es un chico que tiene 35 años, bueno chico.. hombre maduro que parece uno de 20.

-Bueno días Albert- saludé con alegría- Feliz año nuevo.

- Buenos días señorita Black, igualmente- me saludó agachando la cabeza mientras agarraba su gorro.- ¿Va de paseo con el señor Boby?- preguntó.

- Sí, hace un día estupendo aunque haga frío, sí Ryan pregunta, o los chicos, estoy dando una vuelta, quizás estaré en el parque que está cerca de la pastelería.- dije para informarle- sino que me llamen.

Este asintió y nos despedimos.

Las calles estaban nevadas, las carreteras no tanto ya que pasaba el quita nieves temprano. Los jardines de las casas también estaban nevados, algunos con muñecos de nieve hechos, casi todas con luces de navidad en sus entradas o fachadas, encendidas. Árboles de navidad en las entradas y niños jugando con sus nuevos juguetes.

Este barrio era uno de los más lujosos, así que aquí solo habían por decirlo así "pijos". Siempre podían ver a señoras muy elegantes hasta para estar en sus casa, perfectamente peinadas, personal privado por todos lados, imagínense.

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