SALVAR UNA VIDA

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ALYCIA:

Me siento agotada. Pensé que el curso de socorrista seria algo más relajado pero no paramos, la gente que viene aquí es bastante irresponsable, no paramos con las motos de agua para avisar de que no entren al mar abierto. Y ya para colmo, se ha incremento la fauna del pez araña y muchísimas personas están sufriendo sus picaduras que son muy dolorosas.

Estoy segura de que aprobaré el curso, aunque es duro, se me da bien o eso me dicen.

Hoy parece que es un día tranquilo, aun no hemos tenido ningún incidente de gravedad, solo un par de tobillos retorcidos por correr en la arena y tres picaduras del pez araña, y eso que la mañana no ha hecho más que empezar. La temperatura esta buenísima, no hace tanto calor como los días anteriores.

Tengo muchas ganas de que acabe el día de hoy, pues hoy es el último día de cursillo. Y la verdad tengo ganas de ver a Dylan y a las chicas.

Me encuentro atendiendo un niño de 10 años que se retorció el tobillo al intentar escaparse de una ola mientras esta se rompía,  el mar hoy esta un tanto furioso y me temo que avisar que es bandera roja no impedirá que los inconscientes cabezotas se introduzca en él.

Nada más terminar de vendar el tobillo del crió,  mi compañero me avisa mientras alza la lancha y se hecha al correr a la orilla. No tardo en ponerme a su altura. Me percató que la morena que solloza unos metros atrás de mi, es la que nos avisó de algún ahogamiento y por sus lágrimas y desesperación, posiblemente es algún familiar.

En apenas unos largos segundos llegamos a la zona indicada. Rápidamente me coloco las gafas de agua y me introduzco sin pensármelo dos veces bajo el agua cogiendo una buena bocanada de aire. Mi mente solo piensa en salvarla, en que puedo salvarle la vida. Mi mirada la busca y a unos centímetros de distancia la diviso. Nado con rapidez hasta alcanzarla y la agarro por la cintura con una mano, mientras que con la otra hago un esfuerzo que dios sabe de donde lo he sacado y lucho para salir a la superficie, sabiendo perfectamente que el tiempo que pasamos bajo el agua, las probabilidades de que ella viva se minimizan y aguantar la respiración esta siendo todo un sacrificio.

Logro llegar a la superficie donde mi compañero me ayuda a subir a ésta nueva víctima de este poderoso asesino, solo que esta vez, su ataque no se llevará una nueva víctima o eso espero.

Llegamos a la orilla rápidamente y la alzo entre mis brazos sacándola de la lacha, la posiciono en la postura adecuada para hacerle el RCP y el boca a boca, sobre la arena. Dos chicas están diciendo su nombre y rogan para que esta nueva víctima de cabellos rubios se despierte. Mi mente solo se concentra en llevarle aire a los pulmones, en que comience a toser expulsando el agua, en que abra sus ojos, en que viva.

-Un...dos...tres...- susurro con el corazón en la mano, mientras le hago el RCP. Nuevamente le hago el boca a boca recibiendo como respuesta su tos. Y ahora puedo respirar tranquila.- Vamos abre los ojos, no los cierres Clarke.- Le digo mientras mis manos se posan en sus mejillas haciendo leves movimientos. Ella abre los ojos, me mira con asombro, yo me dispongo a dedicarle mi mejor sonrisa. Ella alza su mano y con las yemas de sus dedos acaricia mis mejillas, su tacto de alguna forma me provoca un extraño escalofrío y eso me sorprende. La observo con detención y una lágrima humedece su mejilla. -Todo está bien, estás a salvo Clarke.- Intento tranquilizarla cuando veo que sus lágrimas no dejan de cesar.

Ella me mira a los ojos y yo le sigo en ese gesto. Sus ojos son hermosos, es lo primero que pienso, ese azul profundo como el mar, como el cielo, como un glaciar que lleva siglos congelado. Hermosos y penetrantes.

-Eres tú- Logra decir en un susurro. La miro desconcertada sin saber bien que decir. Su mirada habla por sí sola, como si me dijese que me conoce,  que la conozco.

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