LO SIENTO.

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ALYCIA:

No pude evitar morderme de decepción, tristeza y angustia cuando escuche como sus labios entonaban aquellas palabras que llegaron a herirme de manera brutal, claro está que más me hirió el hecho de que ella ni siquiera era capaz de explicarme quien era Lexa, una sola explicación para evitar que me fuera de aquellas cuatro paredes que fueron testigo de nuestro sello de pasión y amor que compartimos durante los días. Me sentí traicionada de alguna manera por mucho que su mirada me hacía sentir lo contrario, pero era tan grande mi imaginación de verla en otros brazos que no fueran los míos, que decidí irme haciendo de tripas corazón, al dejarla allí, con lágrimas en los ojos.

Fueron tan inmensas las ganas de verla, que la semana que no apareció por las clases, se me hicieron horriblemente largas. Tenía y tengo tantas ganas de estar con ella, que ni siquiera tuve el valor suficiente para cogerle el móvil o responder sus mensajes, con miedo a que me vuelva a jugar con ese mal trago, que aun mantengo su sabor amargo en mi paladar. Las tardes que pase refugiándome en nuestros recuerdos, tuve tantas ganas de encontrar una respuesta ante su inseguridad por hablarme de aquella persona, que obviamente era alguien importante en su vida, que siempre acababa con esas pequeñas punzadas en el corazón que hacía que llegase el llanto de forma desesperada, por el simple hecho de no encontrar nada donde escudarme y avanzar hasta su puerta y entrelazar nuestros cuerpos.

Ahora solo observo como Maia habla, pero sin ser del todo escuchada. Con disimulo miro por la cafetería de la universidad, buscando mis ojos favoritos, cuyo color sigo sin encontrar entre las miradas de personas desconocidas para mi.

-Ey, Alycia.-Chasquea sus dedos consiguiendo mi atención.-¿Me estas escuchando?

-Lo siento Maia.-Me mira con comprensión estando por supuesto al tanto de todos los acontecimientos entre Clarke y yo.-Tengo tangas ganas de verla, que busco su mirada entre la gente aún sabiendo que no está .-Le digo tomando un sorbo de mi Té y volviendo a mirar entre la muchedumbre.

-Cariño ¿Por qué no vas y hablas con ella?¿No crees que una semana es suficiente para dejar de torturarte de esta manera cuando sabes que lo podéis arreglarlo hablando?-Dice apoyando su mano en mi brazo.

-Por mucho que quiera, no puedo Maia. Me da miedo encontrarme con algo peor y que las cosas entre nosotras se acabe rompiendo del todo.

-Eso no lo sabrás hasta que lo descubras por ti misma de que sea así.

-Pero...

-Vaya, que bueno encontrarme con estas dos preciosidades, si supiera que hay chicas así de buenorras por la cafetería habría pasado más a menudo.-Una tercera voz me interrumpe, siendo claramente una morena con su sonrisa y humor siempre dispuesta a mostrar.

-Hola a ti también bonita.-Le responde Maia saludándole con dos beso.

-Ojos hermosos.-Me sonríe con su gracia y se inclina a darme dos besos también como saludo.-¿Puedo?-Dice sentándose en una silla al lado de Maia. Siempre me hizo gracia que pregunte algo y sin esperar respuesta, lo acaba haciendo igualmente.-Hacía mucho que no os veía.-Apoya sus libros sobre la mesa y toma un trago a su vaso desechable de café.-¿Qué aroma más rico desprendes no?-Le dice a Maia con una mirada un tanto pícara, hay Dios ¿en serio van a flirtear delante de mi?

-Gracias, tú tampoco hueles nada mal-Responde Maia tras acercarse a su cuello y olerle. ¿No me lo puedo creer? Creí que estas dos ya habían terminado con la tensión sexual, pero por lo visto aún sigue muy palpable en el aire.

-Bueeeeno creo que existo ¿Existo?-Digo llamándoles la atención donde sonríen.

-Lo siento guapa, es que tú amiga está como un tren.-Se disculpa Raven.-¿Cómo estas Aly?-Me pregunta cambiando su semblante a uno más preocupado, seguro que ya está al tanto de todo.

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