LA CASCADA 1/2

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LEXA:

Hoy me desperté más temprano de lo habitual. Ayer solo pensaba en ese extraño sentimiento que crecía en mi pecho. En como al ver sus ojos azules profundos, noto que se iluminan los míos, en como ella sonríe y mi corazón se acelera. Quizá, torturarme en intentar apartar este sentimiento, sea algo que no lograré apartarlo por mucho tiempo. Sonrío siempre que pienso en ella, sonrío por querer que ella sienta lo mismo que siento yo. Pero entonces aquellas palabras ''Amar es DEBILIDAD'' vuelven en mi otra vez. Pero sé que esta vez, será distinto. Jure mi protección y no le pienso fallar como lo hice la última vez.

Me siento nerviosa en saber que hoy la llevaré con migo a un sitio especial y hacer que su sueño se cumpla, me siento nerviosa en pensar en la posibilidad de verla mojada en aquellas aguas cristalinas, me siento nerviosa en saber que dentro de unas horas, ella será solo para mi.

En mi cabeza solo esta su nombre.

Clarke. Clarke. Clarke...

Solo Clarke invade mis pensamientos de esta forma.

CLARKE:

No paro quieta ni un segundo por los nervios, ¿por qué estaré tan nerviosa?

Solo es Lexa.

Si Lexa, persona a la que me encanta ver sonreír, que me encanta su timbre de voz, persona en la que no me importaría nada estar observándo durante horas.

Dios, esto es increíble. Este sentimiento no los tengo ni cuando me ilusioné con Finn y acabé descubriendo que era simplemente una atracción sexual sin sentimiento alguno. Pero esta vez, es diferente. Lexa apenas me ha tocado, apenas pude sentir el roce de su piel en la mía, apenas... apenas sé a que saben esos labios carnosos y suaves. Y en cambio, no paro de pensar, en desear que ella sea quien me bese, que ella sea quien me toque, que ella sea la persona donde no haya solo esta gran tensión sexual al pensar y estar junto a ella, sino que haya algo más.

Clarke, ¿pero en que estas pensando?

Me siento realmente confusa y contenta a la vez. Pero sonrió en saber que hay algo en mí que, hace que sienta que esta sensación sea tan maravillosa y que sienta mariposas.

Tocan mi puerta, me siento lista para verla y sonreírle.

No, no me siento lista. Estoy nerviosísima.

Respiro hondo y sin pensar abro la puerta y allí estaba ella, tan recta y con esa sonrisa que endulza mis días.

--Hola, Clarke.

-Hola, Lexa. Es imposible no sonreírle.

--¿Estas lista?

-Si- respondo sin apartar mi mirada en esos ojos verdosos que me inquieta.

--Entonces no hay tiempo que perder, sígueme. Nos esperan dos caballos. Dice sonriéndome con esa leve sonrisa. Me gusta como dice, sígueme, suen a seductor ese tono que pone.

-Su voz es seductora.

Ella me mira frunciendo el ceño desconcertada.

¿Por qué me mira así?. Oh mierda, lo he dicho en voz alta.

- Es uno de los cuentos que me contaba mi padre, El amor imposible.

Digo sonrojándome mientras ella dibuja una sonrisa.

Seré idiota, ¿el amor imposible? ¿En serio?

Sigue caminando tan callada como siempre, su silencio es como si dijera mil palabras. Eso me hace pensar que le agrada mi compañía. Llegamos a los caballos y hace un gesto de agradecimiento a uno de los guardas.

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