MI ROSA SIN ESPINAS

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CLARKE:

El traje de la moto se quedó abandonado en el suelo junto a mis pensamientos, junto a los hechos de hace unos minutos atrás. Recibo sus caricias, su delicado tacto, sus pequeños besos por diferente partes de mi cuerpo, lo recibo todo de ella. Quiero emborracharme para no pensar, para olvidar y Anya es el mejor alcohol que puedo aceptar en este momento.

Me mira a los ojos y puedo ver el deseo que hay en ellos. Sonríe cálidamente y se desabrocha el nudo de la bata de seda que lleva dejándola caer en el suelo, donde su cuerpo desnudo capta toda mi atención. Observo cada parte de su anatomía, cada perfección. Cualquier persona podría perder los papeles teniendo este cuerpo desnudo a tan solo unos centímetros de poder tocarlo y hacerlo suyo, pero ese, no es mi caso. Admiro su espléndida belleza, su atracción y a pesar de que estoy experimentando mi orientación sexual, Anya no es precisamente la que alborota mis pensamientos, la que hace cosquillas en mi estómago cuando sonríe, la que hace que el resto del mundo deje de existir cuando habla, la que para el tiempo con cada mirada.

Acaricio su mejilla con delicadeza descendiendo poco a poco, solo le acaricio y observo como su cuerpo se eriza con cada tacto que hago sobre su piel. Cierra sus ojos y una de sus manos me acerca a ella. Nuestros cuerpos no se encajan a la perfección y acabo por admitir que Anya no es para mi. Me besa comenzando una suave y sensual danza con nuestros labios, con nuestras lenguas. Ella pone una vida en este beso, pero yo no puedo poner el alma. Acaricia mis pechos por encima de mi sujetador y yo dejo que me toque, que haga con mi cuerpo lo que ella quiera. Desliza una de sus manos por mi espalda de arriba a bajo como si fuera una pluma la que acaricia mi piel.

Me dejo llevar sin hacer caso a lo que quiero, a lo que siento. Mantengo mi mente en blanco, haciendo esfuerzo para que no aparezca su viva imagen. Pega su cuerpo más al mío y puedo notar su pulso acelerado. Un pulso que hace que se rompa ese color neutro que tengo en mi mente invadiéndolo con imágenes suyas. La primera vez que la vi en aquel autobús, cuando nuestras miradas se conectaron en aquella playa, cuando me sonreía, cuando dormía, cuando lloraba. Intento borrar todas esas imágenes aferrándome al cuerpo de Anya, profundizando en un beso que ya no existe delicadeza, suavidad, si no furia. Cuanto más profundizo, sus imágenes son más nítidas en mi mente.

-¿Por qué no viniste conmigo, por qué?-Pregunto mentalmente a esas imágenes que se apoderan de mi mente, su mirada es profunda, pero ya no va acompañada de un simple maquillaje, si no un maquillaje de guerrera, de Lexa. Abro mis ojos haciendo desaparecer todo lo visto con estos cerrados. Aparto mis labios de los de Anya despacio, ella me mira a los ojos, sonríe.

-Eres preciosa Clarke y te deseo más que nunca.-Susurra con una voz ronca.

Quiero contestarle, pero las palabras no brotan de mi boca, no quieren. Simplemente no aparto mi mirada de sus ojos llenos de deseo.

Desliza su mano por mi vientre y besa mi cuello. Cierro mis ojos esperando que su mano llegue a su propósito, a mi intimidad. Me dejo llevar por la preciosa voz que suena de Alicia Keys de fondo.

When the rain is pouring down

(Cuando la lluvia está cayendo)

And my heart is hurting

(Y mi corazón está doliendo)

You will always be around

(Siempre estarás alrededor)

This i know for certain

(De eso estoy segura)

You and me together

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