SUCESIÓN

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Creen que soy la reencarnación del primer comandante, mi deber es proteger a mi gente ante todo. Nací en el Clan Madera y me llevaron a Polis, cuando vieron que mi sangre era negra para ser entrenada y enseñada como guerrera y ser la sucesora del comandante.

Eran siete los que entrenaban conmigo. Mi infancia la pasé aprendiendo a luchar, estudiando métodos de guerra y aprendiendo los deberes de un comandante. Siempre era lo mismo hasta que cumplí 19 años. Era un día normal en el campo de entrenamiento con el maestro Titus, el Protector de la llama, su deber es proteger al comandante, ser siempre su mano derecha, entrenar a los siguientes sucesores y el que inicia el ritual después de la sucesión.

Aquella tarde me estaba preparando para luchar contra contra Marc, uno de los guerreros que todos creían que sería el siguiente comandante, era ágil, fuerte y rápido, pero Titus siempre me decía que utilizara mi inteligencia contra mis contrincantes por muy rápidos que fuesen, mis métodos de saber captar los movimientos antes de que los hiciese, me libraba casi siempre de ser derrotada. Pero Marc fue más rápido y más inteligente que yo y caí primero en la arena.

Cuando acabó el entrenamiento me dirigí a la cascada, el único sitio donde mis pensamientos fluían sin prisas, donde me sentía calmada, donde no entrenaba. De la nada escuche un ruido entre los árboles. Me alerté, respire hondo y me relaje para que mis sentidos fuesen más rápidos que el que se escondía entre las ramas, capte que una piedra se dirigía hacia mi y me aparté rápidamente.

- Tenía por seguro que la esquivarías.

--¿Quien eres? Pregunte en postura defensiva.

-Tranquila, no te voy atacar; ni siquiera se me pasa por la cabeza esa estupidez. Os observo todos los días a escondidas en el campo de batalla. Te despistaste hoy y te fijaste más en como se movía Marc, que en tus sentidos.

--¿Quién eres?

-Me llamo Costia.

-- ¿Por qué me sigues?

- Por conocer a la siguiente Comandante.

Me quede asombrada ante semejante respuesta, no me esperaba que una terrestre que me observa no se cuanto tiempo, cree que seré la próxima Comandante cuando me vio caer en la arena. Veo en sus ojos sinceridad y me siento tranquila.

--¿Cómo puedes seguir pensando que seré la próxima Comandante cuando hoy Marc, me ha dejado por los suelos? Y es probable que el día de la sucesión caiga otra vez.

-¿En serio te rindes tan pronto? Lexa te he observado no solo hoy, sino durante semanas y estoy segura que lo conseguirás, eres astuta y no careces de fuerza y sobre todo tienes buen corazón. Vi como le dabas comidas a aquella anciana enferma y vi como jugabas con sus hijos, tus actos son propios de comandante.

Me quede observándola, sin saber que decir. Vio en mis actos la bondad y me reconoció como futura líder, no se como pero Costia me daba fuerza de alguna forma extraña. Mi interés en saber más, no hacía más que aumentar cuando ella hablaba.

--¿Porque me observas tanto?

-Oí hablar que el comandante estaba enfermo y que pronto se reencarnaría en uno de sus sucesores, me entró curiosidad por saber quiénes erais. Y me llamaste la atención cuando seguías entrenando mientras que los otros descansaban, vi tu espíritu de líder y no dude en pensar que tú eras la elegida. Cada día me dabas más curiosidad y quería saber que lo que pensaba era cierto. Por eso te observaba, hasta ahora que decidí hablar con tigo.

--¿Tirándome una piedra? Sonreí, hace tiempo que no conversaba con nadie sin que fuese para ayudar a algún terrestre que necesitaba ayuda. Me senté en una piedra dándole la espalda como signo de confianza sobre con quien hablaba. Se acercó y se sentó a mi izquierda.

-Lo siento.

Sonreímos ambas, fue raro lo que sentí. La mire a los ojos grisáceos y dibujó una dulce sonrisa.

--Se está haciendo tarde y lo mejor será que regrese. Me levanté decidida a irme, en realidad quería quedarme, quería quedarme a hablar, a escucharla a reírme.

- Que nos volvamos a ver, Lexa.

--Que nos volvamos a ver, Costia.

Aquella noche no deje de pensar lo que había sucedido. No deje en pensar en Costia.

Las semanas pasaban y siempre la veía entre los arbustos mirándome, sonreía de vez en cuando. Me daba fuerza saber que estaba allí, me agradaba su presencia cada vez más. Un día Marc la vio, y la sacó de los arbustos a empujones, no dude en reaccionar y apartarle de Marc, entramos en lucha y todas mis fuerzas se vieron reflejadas para proteger lo que quería, derroté a Marc lo deje exhausto sobre la arena. Cogí a Costia de la mano y nos fuimos a la cascada.

--¿Estas bien?

-Gracias Lexa, estoy bien.

--No dejaré que nunca te pase nada Costia, lo prometo.

Al decir aquellas palabras Costia me respondió con un beso en el que fue correspondido. Sus besos eran tiernos y dulces, entonces comprendí, que todas las veces que ella sonreía y mi corazón se me aceleraba, era porque me estaba enamorando.

El día de la sucesión, Costia estaba en lo cierto. Vencí a Marc y a los otros siete. El Comandante me había elegido para ser su sucesora. Titus inicio el ritual, al acabar me miro a los ojos y me dijo:

-Lexa, desde un primer momento supe que serias la elegida, que este día te tocaría y así fue, ahora eres líder y tu deber es proteger a tu pueblo ante todo. Recuerda que amar es debilidad.


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