MALENTENDIDO.

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CLARKE:

-¿Lexa?-Su voz repitiendo ese nombre me paraliza y prieto inconscientemente el muslo de Alycia. Voy a matar a Raven.

-Digo tú, osea Alycia, suelo confundir tu nombre con una buena amiga y eso, no le des importancia.-Escucho a Raven nerviosa, intentando solucionar su metedura de pata.

-Raven ¿Pasa algo de lo que yo no sepa?

-No, no. No pasa nada, como te dije, me confundí.

-¿Por qué me da que me escondéis algo? ¿Es que acaso Clarke está con otra y soy la única que no sabe nada?-Al escuchar su tono de voz me incorporo rápidamente.

-Aly no es lo que piensas, no estoy con nadie que no seas tú.

-Espera Clarke ¿De verdad me tomas por tonta?-Se levanta de su asiento de golpe y creo que el término enfadada, no es precisamente el de Alycia.

-No, escúchame, todo tiene una explicación.-Me levanto para ponerme a su altura, me mira a los ojos y su decepción es clara.-De verdad, solo escúchame ¿Si?.

-No juegues conmigo Clarke, ahora lo entiendo todo.-Se ríe sarcástica.-Qué necia he sido, el día que te salve me dijiste ese nombre, Lexa ¿Lo recuerdas? porque yo perfectamente. Raven gracias por destapar una mentira, muy amable por tu parte.

-Alycia espera.-La agarro suave del brazo cuando comienza a andar obligándole a mirarme.-Por favor escúchame, todo tiene una explicación cariño.

-Suéltame Clarke, no quiero escucharte, no quiero tus explicaciones llenas de mentiras y no quiero que me llames así.-Su mirada vidriosa me parte el alma y me veo obligada a soltarle apretando mandíbula y resistiendo mis ganas de gritar.

La observo alejarse por un camino pedregoso donde probablemente acabe en el lago, pues es al único lugar que lleva ese camino. Me veo impulsada a seguirle, pero la voz de mi razón me lo impide.

-Chicas ¿Qué ocurre? hemos escuchado gritos.-Aparece Ricky acompañado por Octavia y Maia, lo que me faltaba.

-Clarke, lo siento yo no quería...

-Basta Raven, por favor, para.-La interrumpo alzando mi mano y me introduzco en la casa, haciendo caso omiso de los presentes.

Me tumbo en mi cama, buscando una manera de solucionar esta confusión. Quiero decirle la verdad, pero la cuestión es que no me veo capaz de soltarle todo y que piense que le miento, me veo a mi misma atrapada entre arenas movedizas, cuanto más esfuerzo, más me hundo; de todo a nada en cuestión de segundos.

-Joder ¿Cómo me creerá si le suelto que ella es Lexa? ¡joder!- Chillo levantándome de la cama y caminando de un lado a otro, reflexionando en una solución donde ella piense que no es una tontería y menos mentiras lo que suelto por la boca, pero acabo llegando al mismo y único pilar para sostenerme, contarle sobre Lexa.

Pasan tres horas y no encuentro otra solución que la de Lexa y ella sigue sin aparecer, por lo que decido ir en su búsqueda. Nada más salir por mi puerta, la veo entrar en la suya sin hacer caso a mi presencia, como si fuera invisible para ella. Sintiendo dos punzadas dolorosas en mi pecho, con paso firme, decido ir hablar con ella.

Abro su puerta sin pedir permiso y me la encuentro metiendo unas cuantas ropas en una maleta, en su maleta.

-Aly...por favor-Mi súplica es imperceptible para ella, por lo que decido acercarme cuando la veo seguir con su labor.

-No te acerques, por favor.-Aunque al principio su voz sonó firme, sus dos últimas palabras apenas las susurró.

-¿Te vas?

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