QUERIDO DIARIO....

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ALYCIA :

05 - Enero - 2015

Querido diario, sé que hace muchos años que no hablamos, pero hoy me acorde de ti y quería compartir algo con tigo.

Te hablo con mis 17 años, ya que la última vez que te escribí, tenía tan sólo 12. No recuerdo muy bien el porqué deje de escribirte,  puesto que con tigo puedo deshagarme sin ser juzgada.

Hoy he conocido a un chico llamado Dylan, es alto, moreno, ojos color miel y sobretodo muy agradanble. En realidad lo conozco desde hace años, pues es el hijo de la mejor amiga de mi madre y compañera de trabajo.

Mi madre llevaba varias semanas insistiendo en que lo conociese, decía que era encantdor y el adecuado para mi,  dándome siempre la misma charla de la buena imagen que tenía que dar, aveces vivir en esta casa es un verdadero infierno, puesto que tanto  mi madre (Britney) como  mi padre (Daniel) los lujos era lo primero, dejando a su hija en un segundo puesto, pero eso sí, el segundo puesto tiene que destacar, para así ponerme como un trofeo en la boca de sus amigos. Aprendí desde muy niña contener mis deseos y realizar los de mis padres por tenerlos contentos.

Me pregunto como puedo dejar que tengan tal  control sobre mí,  mi padre siendo el jefe de la agencia de vuelos Sharp, apenas está en casa, apenas tuve su paternidad y tiene mi vida controlada estando a distancia, mi madre...mi querida madre es peor, me enloquece, me irrita y tengo que mantenerme con la boca cerrada. Aveces me gustaría ser una persona normal, tener una vida normal, simple y con el calor del amor de mi familia, pero eso solo es un sueño como bien tú sabes.

Sinceramente no quería conocer a Dylan, ni a él ni a ningún chico, me encuentro muy agusto rodeada de mis mejores amigas Maia, Anya y mi soledad. No quiero saber nada de chicos, además son unos brutos.

Mi madre me "obligó" prácticamente a encontrarnos, pues ayer mismo me dijo que había organizado una cita con él. No me entusiasmó demasiado la idea y en un principio me negué, no quería mantener una cita con un chico al que apenas había entablado una conversación y que nisiquiera me interesaba. Pero al final accedí. Por ella, no por mi.

Hoy cuando desperté no recordaba mi quedada, así que me quede en mi cama como siempre algo más de tiempo hasta que por fin me encontrara aburrida de no hacer nada o me entrase hambre.

Pero de pronto mi madre entró sobresaltada en mi dormitorio preguntando que, qué hacía aun en la cama, había quedado en una hora con Dylan para pasar el día. Estaba claro que ella estaba muchísimo más entusiasmada que yo.

Me aseé dándome una ducha rápida. Abrí  mi armario para elegir el modelo,  me costó bastante ya que no conocía los gustos de Dylan. Que en un principio no haya querido conocerlo, no significa que no quisiera que me encontrase guapa. Así que decidí ponerme un vestido simple pero a su vez elegante para la ocasión, color rojo con unos tacones altos color blanco que hacía compañía de un pequeño bolso que llevaría a un lado.

Mi maquillaje a sido simple,  la verdad no me suelo maquillar demasiado, me eche mi perfume favorito y acudí al encuentro de la estresada de mi madre.

Montamos en el coche y en cuestión de 20 minutos llegamos al encuentro. Antes de bajar mi madre me dio algo de dinero, cosa que no me hacía falta, pero por si acaso, como decía ella. Sonriendo me deseó suerte.

Y ahí estaba él, con una camisa color blanco y esa sonrisa perfecta. Al principio ha sido bastante incomodo, no fluía la conversación, pero poco a poco nos hemos ido conociendo más y cada vez me he sentido más cómoda con él. Hablamos sobre nuestros gustos musicales, aficiones, estudios... y la verdad es que tenemos muchas cosas en común.

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