Lady Luck~

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Nadie lo pidió pero se me ocurrió y no pude sacármelo de mi cabeza, así que lo escribí ^_^

Espero que les guste~

P-D: No creo que Gladstone sea malo, solo algo...o mejor dicho, bastante tonto XD

Lady Luck. Así era como Gladstone Gander llamaba a la suerte que lo seguía desde su nacimiento. Aquella fuerza extraña que siempre lo rodeaba, que le daba cualquier cosa costosa sin necesidad de mover un dedo y de forma accidental. Lady Luck siempre estuvo ahí para darle lo que sea y cuidarlo, incluso cuando esta llamo la atención de un loco que lo encerró en un gran Cacino, él confía en que ella lo mantendría a salvo y evitaría cualquier daño, que incluso le traería una salida de ese lugar. Poco después llego Donald y lo demás fue historia pero ella cumplió, atrajo su boleta de salida directo a sus manos. Él confiaba en Lady Luck con los ojos cerrados para cualquier cosa, en especial para que salieran bien y obtuviera lo que quería o algo muy costoso.

Pero una vez, su suerte no lo salvo.

Todo comenzó en un día tranquilo, con el cielo despejado y el sol brillando con fuerza. Gladstone había recibido su segundo auto del día cuando los vio, a su desafortunado primo Donald, junto a su tío Scrooge, a los trillizos y a esa pequeña pata que siempre andaba con ellos. No dudo mucho en acercarse con una gran sonrisa, saludando. Recibió como respuesta un suspiro del mayor, con miradas curiosas de parte de los menores y un un montón de bonitos gritos de parte de su primo. Termino por colarse en la gran aventura de ellos, alegando que su "gran" suerte los ayudaría e ignorando las negaciones de Donald, acompañándolos de todas formas.

Llegaron a lo que parecía ser un gran templo. Según Scrooge, estaba lleno de trampas que protegían una gran tesoro en el centro de todo. Entraron y recorrieron algunos pasillo, evitando dardos, flechas y rocas cayendo de los techo pero en algún momento, una trampa se activo. No sabía quien había sido porque la atención de todos estaba en el suelo que temblaba y empezaba a romperse, cayendo hacia el vació que había abajo. Todos corrieron para escapar pero Gladstone, siendo algo cobarde y confiando en su suerte, se quedo tieso y temblando cerrando los ojos con miedo.

-¡Cuidado!- fue lo que escucho, sintiendo unas manos en su espalda y empujándolo a un lado de manera brusca. Gladstone se sentó rapidamente, viendo con los ojos bien abierto la falta de suelo...y la falta de alguien más.

-¡Donald!- y entonces lo pudieron escuchar, un grito lleno de dolor venir del gran agujero y hacer eco en todo el lugar, helando los corazones de todos los presentes. Todo estaba muy mal.

... ... ... ...

Todo había sido un borrón, Gladstone solo podía recordar ver como levantaban a su primo en una camilla y lo metían en el auto. Su mente se apago, en estado de shock, solo para reiniciarse y encontrarse en el hospital, sentado en una de las sillas en la sala de espera. A su lado, dormido y luciendo muy cansado, estaba Scrooge. Los pequeños estaban frente a él, sentados contra la pared y con la pata en medio con ellos acurrucados a su alrededor, todos durmiendo. Habían pasado horas, realmente no lo sabía, pero aun no recibían noticia alguna...y eso no dejaba sus mentes tranquilas.

-Disculpe...- una pata con chaquetilla blanca y una tabla con hojas en sus manos se acerco. -...¿familia de Donald Duck?-

-¡Somos nosotros!- asintió mientras se paraba, señalándose a si mismo y a sus familiares dormidos. -¿Él está...?- dudo, sin querer saber la respuesta si esta era mala.

-Esta estable- ella le sonrío ligeramente. -Tiene muchas heridas y huesos rotos que tardaran en sanar pero por suerte, no hubo daño permanente- Gladstone dejo escapar un suspiro de alivio que no noto que estaba conteniendo. -Puedes pasar a verlo si quieres...- ella miro a los patos dormidos, sonriendo con cariño. -...luego puedes despertarlos para que lo vean también-

-Quiero verlo, gracias- asintió, siguiéndola cuando ella empezó a caminar hasta detenerse en una puerta y abriéndola ligeramente. El pato entro lentamente, escuchando la puerta cerrarse con suavidad tras él. No pudo evitar hacer una mueca, la habitación blanca y el olor a hospital no le gustaba en lo más mínimo. Recorrió con sus ojos el lugar, hasta que lo vio: recostado en una cama con sabanas blancas estaba su primo, con algo conectado a uno de sus brazos y una venda rodeando una de sus muñecas, de seguro con muchas más en su cuerpo cubierto con la sabana. -Hay primo...- se le acerco, sentándose en la silla dejada ahí y dándose un momento para ver la cara ajena. Él se veía tranquilo, respirando lentamente y dejando escapar ligeros suspiros. Gladstone dudo por un momento pero estiro su manos para agarrar la de su primo, acariciándola con aire ausente. -...eres un tonto-

-T-Tu...e-eres el...t-tonto- levanto la vista de golpe, encontrándose con Donald mirándolo con los ojos entrecerrados y mucho cansancio, mostrando una débil pero divertida sonrisa. Gladstone se le quedo mirando con sorpresa, su expresión relajándose lentamente y permitiéndose mostrar una sonrisa, sintiendo un débil apretón venir de los dedos del pato herido. -¿E-Estás...bien?- lo miro con algo parecido a la preocupación.

-¿Yo?- se señalo a si mismo, sorprendido. -No sé si lo olvidas pero yo no soy el pato tonto que que esta acostado en una cama de hospital- bufó, recibiendo una ligero risa como respuesta.

-Estoy...bien- dejo escapar un lento suspiro. -Mi sobrinos...el tío...- murmuro, al parecer recordando a su familia. -¿Ellos...?- lo miro con preocupación.

-Ellos están bien, durmiendo en el pasillo- se encogio de hombros, sus dedos aferrándose a la mano ajena y acariciando el dorso de esta con su pulgar. -Les diste...- negó con la cabeza. -...nos diste un buen susto primo-

-L-Lo siento...- murmuro, soltando un suspiro y haciendo una mueca, su cuerpo dolía mucho más de lo esperado. Miro hacia el techo, parpadeando y abriendo los ojos de golpe al sentir que se dormía, el cansancio empezando a inundarlo.

-Duerme primo- hablo al notar la lucha ajena. -Cuando despiertes, ellos estarán aquí- le sonrío ligeramente.

-¿Te...vas?- deben ser los medicamento que le daban pero Donald se veía...triste al pensar que él se iría.

-Nha, tengo tiempo- le sonrío, apretando ligeramente su mano. -Me quedare aquí~- vio con diversión como su primo bostezaba, cerrando los ojos y volviendo a dormirse, relajándose por completo. Gladstone miro sus manos unidas, dejando escapar un suspiro. Era la primera vez que Lady Luck le fallaba pero le había fallado toda la vida a Donald. Se decidió, cuidaría de su tonto primo con la ayuda de su suerte, esperando que esta los pudiera proteger a ambos o por lo menor evitar que Donald sufriera tanto daño de nuevo. Le había fallado mucho años, ya no lo haría más.

DuckTales One-ShortDonde viven las historias. Descúbrelo ahora