Protección

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Lo tenía escrito y guardado hace mucho, así que decidí terminarlo y subirlo 

Espero que les guste~ 

-De todos los lugares de este gran mundo...¡¿tenia que estar él justo allí?!- fue el primer pensamiento que cruzo por la cabeza de Webby al notar una cara familiar.

Estaban tranquilos en la gran mansión...hasta que el Señor Scrooge prácticamente los obligo a subir al avión, hablando de manera desinteresada. Habían estado viajando por unas horas hasta que el brusco aterrizaje les dio a entender de que estaban en su destino. Era un gran y bonito edificio, lleno de gente adinerada por lo que parecía. Scrooge quedo discutiendo con alguien no muy lejos de la entrada, con Donald quedándose a su lado para evitar que el mayor cometiera alguna tontería.

Los hermanos y ella decidieron recorrer el lugar con la mirada, notando que en las paredes tenían algunas decoraciones de color oro brillantes, un gran y preciosos candelabro colgado del techo. Webby sonrío pero eso se borro rapidamente cuando, entre toda la gente, pudo visualizar una cara que no podría olvidar: era un pato de plumas ligeramente oscuras, vestido en ese momento con una camisa blanca con los primeros botones sin abrochar y un saco negro abierto, mirando con ojos aburridos el vaso de vidrio que tenia en manos.

-Ho no...- hizo una mueca, tensándose cuando él se volteo a verla. Trago con fuerza, deseando poder correr lejos pero...su cuerpo no la obedecía.

-Pero miren nada más...- levanto la vista, asustada al verlo parado a tan solo un paso de ella ¡¿En que momento se había acercado?! -...si no es nada más ni nada menos que la tonta Abbigail- él mostró una sonrisa petulante. Webby bajo la cabeza, ese nombre causándole escalofríos.

Recuerda haberlo conocido cuando tenia 5 años, en un día que comenzó completamente normal hasta que la visita inesperada de un amigo de Scrooge McDuck. Entro como si nada y camino por los pasillos hasta la oficina del mayor como si fuera su casa. Y entonces, entro: era un pato de 11 años en esos momentos, vestido de remera y campera negra, con unos auriculares de computador del mismo color colgando en el cuello. Ella se había acercado con gran emoción, extendiendo la mano y diciendo su nombre, tal y como su abuela le había enseñado. Pero él...no respondió como había esperad.

Le había agarrado la muñeca con fuerza, haciéndole doler. Le gruño, sin soltarla sin importar cuanto ella suplicara. Recuerda haber sollozado, suspirando de alivio cuando la soltó. Él la miro con el ceño fruncido, dando media vuelta y caminando por la mansión como si el fuera el dueño, dejándola sola.

Lo había evitado lo mejor que podía pero cuando se encontraban por causalidad por los pasillos, en especial cuando no había nadie más cerca, él la empujaba con fuerza contra la pared y se alejaba entre risas que le daban miedo. Algunas veces eran empujones, otras era sobrenombres (rara, estorbo, cosas así) y si tenia suerte, eran solo malas miradas.

Ese trato hacia ella duro meses...hasta que Scrooge McDuck estuvo presente.

Recuerda haber estado en la sala, con la cabeza baja y derramando silenciosas lagrimas, mientras él le decía que solo era un estorbo en aquella mansión. Que solo estaba ahí para abusar del dinero de Scrooge y un montón de cosas más. Y entonces, lo escucho.

El pato mayor entro de golpe, empezando a gritar mientras agitaba de manera furiosa su bastón. Webby se había sobresaltado, en todos sus años viviendo ahí nunca lo había visto tan molesto. Se sorprendió cuando se coloco frente a ella de manera protectora, gritándoles ambos visitantes. Ellos se negaron a moverse pero Scrooge McDuck lo echo a patadas de la mansión...literalmente.

También recuerda que la alzo, murmurando cosas malas hacia los dos que echo, llevándola a la cocina y dándole leche con chocolate, sonriendole mientras le decía que lo que aquel pato le había dicho era mentira.

-¡Hey!- salio de sus recuerdos al sentir un fuerte agarre en su brazo, levantando la vista con miedo.

-Ni se te ocurra ignorarme- hizo una mueca cuando la mano alrededor de su brazos la apretó. Webby se sentía totalmente tonta. Se había enfrentado a un gran dragón, al grupo de malos que siempre intentaba robar al Señor Mcduck, había esquivado múltiples trampas sin problema, ¡incluso se había enfrentado a un antiguo dios egipcio! ¿Qué tenia ese pato que la hacia sentir tan...pequeña y vulnerable?

-¡Oye!- Dewey apareció de la nada, manoteando la mano ajena y obligandolo a soltarla, parándose frente a ella y mirando al pato con el ceño fruncido. -¡Ni se te ocurra hacerle nada!- se cruzo de brazos.

-¿Y tú quien eres?- gruño, molesto con el repentino intruso.

-Somos amigos de la pata a la que estas molestando- Webby se sobresalto ligeramente cuando un brazo le rodeo los hombros, viendo de reojo al dueño de este y encontrándose con el pato de buzo verde, quien mantenía una sonrisa tranquila pero se notaba que el pato de plumas más oscuras no le agradaba.

-Como si una fenómeno como ella pudiera tener amigos- rodó los ojos, bufando con fastidio.

-El único fenómeno que veo, eres tú- Huey se unió al grupo, luciendo molesto con el comentario.

-Niños tontos...- gruño, alzando una mano en dirección a ellos. Webby se tensó, quería moverse pero algo la mantenía estática como una estatua. Sabía lo que haría, lastimaría a uno de sus amigos, se burlaría y se iría, sin importarle que estuvieran en publico. Cerro los ojos con fuerza, él los lastimaría y ella no podría hacer nada, solo porque su cuerpo se negaba a moverse y cooperar.

-Más vale que te alejes de mi niños- abrió los ojos sorpresa, notando que Scrooge McDuck se las había acercado y miraba al otro pato con el ceño fruncido. El de plumas oscuras frunció el ceño y soltó un ligero gruñido, mientras que el pato más viejo mantenía sus manos entrelazadas en el mango de su bastón y expresión fría. -Tú ni siquiera deberías estar aquí-

-Viejo de...- apretó los puños con fuerza, haciendo el amague de dar un paso adelante pero termino retrocediendo cuando Donald se paro al lado de Scrooge, de brazos cruzados y ceño fruncido. Webby no pudo evitar relajarse ligeramente, sintiéndose a salvo en medio de sus amigos. El pato de plumas oscuras gruño una vez más, dándose media vuelta y alejándose. La pata se le quedo mirando hasta que desapareció entre la gente, reaccionando al sentir una mano en su cabeza despeinando un poco su cabello.

-¿He?- alzo la vista con curiosidad, encontrándose con que Scrooge le mostraba una ligera sonrisa. Le devolvió el gesto, contenta.

-¿Estás bien, Webby?- Donald se acerco una vez que su tío se alejo. Ella asintió con un poco más de energía que antes, sintiendo una caricia de parte del pato antes de alejarse.

-¡Vamos!- sonrío Dewey una vez que estuvieron solos. -¡Venganza!- rió como loco, solo aumentando la confusión de la pata.

-No sé si venganza...- Huey hablo, pensativo. -...pero una travesura o dos no le vendría nada mal- sonrío, divertido.

-¿A quien?- Webby ladeo la cabeza, curiosa y confundida.

-A ese tonto que te molesto- Louie sonrío, sin mover su brazo de donde estaba.

-Nadie se mete con nuestra amiga sin sufrir las consecuencias- los tres se sonrieron entre ellos. La pata no pudo evitar sonreír ligeramente, algo cálido recorriendo su cuerpo. Ella no estaba sola, tenía quienes la protegiera ahora.

DuckTales One-ShortDonde viven las historias. Descúbrelo ahora