Magica y Scrooge

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Solo voy a decir que el personaje de Magica me cuesta muchísimo más de lo esperado pero igual espero que esto les guste ^_^

Me quedo corto y aun así, me costo mucho XD

Bly, querida, espero que esto sea lo que querías :D

Petición de: BlytheBelle8

Magica De Spell estaba muy molesta. Desde que su preciado muleto fue destruido y sus poderes se desvanecieron, todo era mucho más difícil de lo que esperaba. No tenía mucho. Años encerrada, haciéndose pasar por la sombra de aquella niña que, literalmente, era SU sombra desde un principio. Si no hubiera porque esa "Lina" se encariño con esos odiosos mocoso, todo hubiera salido bien.

-Niña ingrata...- gruño con molestia. Caminaba a paso lento por las calles de la ciudad, usando un vestido negro más corto del que usaba usualmente y con unos molestos zapatos de taxón, manteniendo sus extraños ojos escondidos de la vista de todos a su alrededor. Estaba tan metida en sus pensamientos, maldiciendo a todos los seres que se le venían a la mente, que no noto a alguien frente a ella y termino por chocarla, sobresaltándola. -¡Fíjate siego!- bufo, tensándose y abriendo al máximo sus ojos al encontrarse a quien menos quería ver el resto de su miserable vida

-Hola Magica, también es un gusto verte- Scrooge McDuck estaba parado frente a ella, enarcando una ceja y sosteniendo su bastón con ambas manos, con su voz llena de sarcasmo y diversión. Ella se cruzo de brazos, molesta.

-¿Vienes a burlarte?- gruño. Por fuera se mostraba enojada, con el ceño fruncido, pero en realidad estaba nerviosa, podía sentir su corazón palpitar cada vez más rápido. Esa era otra razón por la que maldecía la perdida de poderes. Con ellos había podido encadenar todo sentimiento amigable o dulce en lo más profundo de su alma, para ignorarlos por completo, pero ahora todo eso estaba libre, haciéndola sentir extraña. Y eso, era muy molesto.

-Claro que no~- sonrío, encogiéndose de hombros. -Vivo por aquí y me decidí a dar una vuelta- hablo con toda la tranquilidad del mundo.

-¡Pues vete a dar una vuelta fuera de mi vista, viejo cascarrabias!- lo fulmino con la mirada, esperando que en sus ojos o en sus expresiones se notara el nerviosismo.

-Lo que tu digas Magica...- rodó los ojos pero sonrío ligeramente. Empezó a caminar, pasando por al lado de ella y rosando por un momento sus hombros, algo que hizo que un escalofrió recorriera el cuerpo la pelinegra. Se quedo quieta, intentando recordar como respirar correctamente y en cuanto lo logro, se  dio media vuelta.

-¡Te odio!- grito, viéndolo desaparecer entre un montón de gente. Volvió a darse vuelta, dando dos pasos y deteniéndose, mirando por sobre su hombro hacia la dirección a la que el pato se había ido. -Te odio...- apretó los puños, sintiendo como su corazón se aceleraba. -...y te amo al mismo tiempo...maldito cascarrabias- suspiro y siguió su camino, una ligera sonrisa dibujándose en su pico.

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