Scrooge y Webby

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Holis~ ^_^

Scrooge hizo una mueca, viendo a Webby que estaba arrodillada en la sala y mirando hacia la ventana, dándole la espalda

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Scrooge hizo una mueca, viendo a Webby que estaba arrodillada en la sala y mirando hacia la ventana, dándole la espalda. Podía escuchar como ahogaba sollozos, acurrucándose con el cuerpo tembloroso. El pato suspiro, había escuchado los gritos de la pata y su abuela desde el segundo piso, encerrado en su estudio. Podía adivinar que había sido una gran y fea discusión. Respiro profundo y entro a la sala por completo, caminando hasta la pata.

-Webbigail...- ella se volteo, sobresaltada.

-S-Señor M-McDuck...- él hizo sintió su corazón partirse al ver esos ojos usualmente tristes algo rojos e irritados, las plumas de sus mejillas desaliñadas y mojadas por las lagrimas que ella aun soltaba. Sollozo, refregándose las mejillas con algo de fuerza. Scrooge dejo su bastón en el suelo, arrodillándose solo para abrazar a la pequeña frente a él. La apretó ligeramente al sentirla temblar, sus pequeñas manos aferrándose y arrugando su ropa pero eso no le importaba. -E-Ella estaba...¡e-estaba tan enojada!- sollozo. -M-Me...¡Me grito! E-Ella nunca...nunca...nunca ha...- Webby enterró su rostro en el hombro ajeno.

-Ya, tranquila querida- le acaricio la cabeza. -Ella solo estaba preocupada, eso es todo- agarro su bastón, agarro con firmeza a la pata y la alzo sin decir nada. Scrooge la acomodo entre sus brazos, sintiendo como se aferraba un poco más a su ropa. Camino a paso lento hacia su oficina, entrando y prendiendo la luz, acercándose a su mueble con estantes donde tenia todos sus libros. -¿Me harías un favor, Webbigail querida?- ella se separo un poco, ahogando un sollozo y pasando sus manos por sus desaliñadas mejillas, mirándolo de reojo. -¿Puedes agarrar el libro rojo de ahí?-

-Está bien...- suspiro y estiro las manos, agarrando el libro que el mayor le pidió y acunándolo contra su pecho. Scrooge camino hacia un sillón individual que tenia ahí, dejando su bastón de lado y sentándose, dejando a la pequeña en su regazo. Saco un pañuelo de su bolsillo y limpio las mejillas ajenas lo mejor que pudo. -¿Q-Qué es esto?- abrió el libro, mirando con curiosidad las fotos que habían ahí.

-Son fotos de algunas de mis aventuras- le sonrío ligeramente. -Te contare la historia que quieras- sabía que ella adoraba sus historias y estaba dispuesto a lo que sea con tal de que ella se animara. Y así pasaron horas, el pato mayor contando la aventura tras cada foto que ella señalaba y sonriendo al ver que ella se veía cada vez más animada. No podía resolver el problema pero con animarla y que volviera a sonreír, eso era suficiente.

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