Parte XXXXVI

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Despertar

El tiempo pareció haberse detenido para Lucianna. Aquel hombre de ojos azules la miraba con a ansias esperando una respuesta. Quiso llorar.

¿por qué tenía que pasarle todo a ella? ¿por qué ahora?

Por un instante volvió a ser la niña asustadiza y sensible y corrió dejando a David con el corazón en una mano y su propuesta de matrimonio en la otra.

No había notado cuán lejos estaba hasta que se vio rodeada de automóviles. Había salido del hospital casi sin darse cuenta. Su corazón estaba agotado y le costaba respirar. Intentó recobrar el aliento y buscó un lugar donde sentarse.

Rompió en llanto.

No supo cuánto tiempo estuvo ahí, ni tampoco hizo mucho caso a la gente que la miraba al pasar, incluso olvidó que tanto Emilia como Jared estaban en medio de una cirugía, hasta que su teléfono comenzó a vibrar en su bolsillo.

Ian.

- ¿Dónde estás Lu? ¡!!- la voz alarmada de Ian la preocupó.

-Eh... salí a tomar un poco de aire – mintió con voz temblorosa- ¿Emi está bien? ¿Ya salió de pabellón?-

- Si, ambos salieron, el doctor quiere hablar contigo.

- Voy...- cortó la llamada y se dirigió al ascensor.

Se vio en el espejo, estaba hecha un desastre. Luego pensó en David, ¿estaría aún ahí? O quizás se había ido, enojado y herido por su reacción. Quería que la tierra la tragara.

Buscó al doctor, por fin había buenas noticias. La operación había salido bien, tanto Emi como Jared estaban en recuperación, esperando despertar de la anestesia, solo había que esperar que el cuerpo de Emi no rechazara el trasplante. Hizo muchas preguntas, quería saber cuánto tardaría la recuperación, qué pasos debían seguir cómo debía cuidar de Emi y de Jared...

De Emi y de Jared.

Si, quería cuidar a Jared, después de todo, gracias a él Emi tenía una oportunidad de vivir ¿no?

¿Le molestaría a David? ¿Jared aceptaría? ¿Era una buena idea?

Su cabeza iba a explotar en cualquier momento.

Volvió a la sala dónde Ian esperaba, no estaba solo. David seguía ahí, estaba mirando por la ventana, brazos cruzados y cabeza inclinada. Lamentó haber reaccionado mal frente a la propuesta de David. Debía hacer algo.

- ¿y?!!! – Ian saltó de su asiento al ver a Luce-

- Están bien, solo hay que esperar a que Emi no rechace el hígado y que despierten de la anestesia- respondió sintiendo el alivio llenar su cuerpo.

- uffff- Ian suspiró. Sonrió y luego se detuvo a mirar a Luce, era obvio, había estado llorando.- Hey – la abrazó- ¿ya pasó lo peor no? No tienes que llorar.

- Lo sé, es solo que....- se separó un poco de Ian y miró sobre su hombro, David seguía en la misma posición-

- Mmmm, discutieron...-

- No, bueno, algo así... debo arreglarlo.

Ian asintió y Lucianna se acercó a David. Al sentirla, el cuerpo de David se tensó.

El que Lucianna hubiera corrido como si su propuesta hubiera sido una confesión de asesinato le había dolido. Demasiado.

Primero ella decía que lo amaba, luego escapaba de él. Su corazón lo sabía, había perdido a Lucianna por una acción temeraria, por haber actuado sin pensar.

- David... ¿podemos hablar?- él asintió, intentando no demostrar la ansiedad que sentía en ese momento.- David, lamento mi reacción, no debí haber huido así... es solo que...

- Que no te quieres casar conmigo, que fue una idea ridícula, lo sé...- negó moviendo la cabeza-

- No, no es eso lo que quise decir... es que fue apresurado... acabábamos de hablar de, ya sabes... - no quiso nombrar a Jared- y sentí que solo propusiste casarnos por... ¿celos? , no sé, fue todo muy extraño y, además, estamos en un hospital y...- no sabía que más decir, esperaba que David la entendiera, no sabría qué hacer si él no la perdonaba-

- El lugar menos romántico del mundo, ¿no?- David sonrió levemente. La esperanza volvía a bailar dentro de él. Quizás no la había perdido del todo.

- La verdad, si- Luce rió de forma un poco estrepitosa, tanto que la risa llevó lágrimas a sus ojos, y de nuevo se encontró envuelta en llanto, y en los brazos de David- lo siento.

- Tranquila... estoy aquí, contigo. Siempre estaré contigo.-

***

Más tarde...

Luz muy brillante... ¿qué hora era? Parecía que el sol estaba justo sobre sus parpados. Intentó abrir los ojos pero se sentía cansado. Le tomó unos segundos volver en sí; poco a poco fue consciente de sus pies, piernas, dedos, manos... movió levemente la cabeza e intentó abrir los ojos.

¿Qué había pasado? ¿Dónde estaba?

Recordó a Lucianna, estaba enojado con Lucianna... ¿por qué?

Recordó a Emilia. Emilia era su hija. Ella lo necesitaba... ¿por qué?

Él la había ayudado... ¿cómo?

- Hola...- una voz suave llamó su atención, dirigió su mirada con lentitud hacia los pies de la cama. Era ella.

Intentó hablar pero se sentía atontado, como todo su cuerpo fuera más mucho pesado.

-No te esfuerces... la anestesia no ha pasado del todo. Ya te sentirás mejor.- Luce sonrió, y a Jared le pareció lo más lindo que había visto en su vida. Pero ella no estaba feliz, él la conocía muy bien.

- Sé que no quieres que esté aquí, pero... necesitaba saber que estabas bien. También quería agradecerte otra vez, por lo que hiciste y... contarte que Emi aún no despierta, pero el doctor dice que estará bien.

¿Anestesia? ¿Qué no la quería ahí? ¿Emi no despierta? No entendía nada.

- Dejaré que descanses... a penas Emi despierte te avisaré, ¿si?- Jared la siguió mirando extrañado. Luce bajó la mirada y caminó hacia la puerta.

-espera...- su voz sonó rasposa, aclaró su garganta y repitió- Espera, Luce... no te vayas.

EL corazón de Lucianna dio un vuelco en su pecho, Jared la había llamado Luce otra vez, le había pedido que se quedara.

-¿Seguro?- Se acercó a la camilla otra vez-

-¿Qué pasó?- Se veía confundido, así que Lucianna le explicó todo. Jared seguía con rostro sereno, mirando y escuchando a Lucianna con atención. Ahora recordaba todo, por qué estaba en ese lugar, por qué estaba enfadado con Luce, y también recordó por qué siempre la había amado.

- Emi, la diablilla, estará bien ¿verdad?-

- Eso espero, el doctor es optimista, dice que no debiera haber complicaciones...- Jared tomó la mano de Lucianna y la sostuvo un momento.- Lucianna sintió que debía ser honesta, quizás no era el momento, pero no podía seguir guardando tanto dentro de ella. No quería más secretos.

- Jared... David me propuso matrimonio.- La ira comenzó a crecer dentro de Jared, volvía a estar enojado con Lucianna, y a la vez quería ser lo suficientemente fuerte para dejarla ir con otro.

- Aceptaste- Concluyó y dejó la mano de Luce- Si no, no estarías aquí contándome...

-Te equivocas, no he aceptado-

- ¿por qué?-

- Tú sabes por qué-


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