Parte III

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Oportunidad

-Emi, mi niña, será solo un momento, te prometo que volveré en seguida- intentaba convencer a la pequeñita, pero Emi no estaba dispuesta a quedarse con Ian mientras mamá salía- mami!! –lloraba aferrada a las piernas de Lu, quien intentaba contener las lágrimas, y es que si algo la destrozaba por completo era escuchar a su niña llorar- amor, escúchame, por favor –se sentó en un sofá y tomó a Emi en brazos, secó sus lagrimas y acarició su cabello castaño- mami debe ir a conseguir trabajo mi vida –Emi hizo un puchero que a Lu le partió el corazón. Suspiró- harías eso por mami? Quedarte aquí y portarte bien? Tío Ian jugará contigo- Emi negó, levanto la cabeza y miró a mamá- mami – sollozó y la abrazó con tanta fuerza que Lu se rindió-

-y si vamos los 3? Y ustedes me esperan fuera mientras yo hablo con Stefanno?- dijo conciliadora esperando que Ian estuviera de acuerdo
-me parece perfecto y a ti Emi? –la niña asintió aún abrazando a Lu-
-gracias- moduló e Ian, como era de costumbre, guiñó-

Lucianna se sentía pequeña dentro de ese enorme edificio. El techo estaba muy alto, -demasiado -pensó, todo muy iluminado y con gigantografías de modelos de cuerpos perfectos en cada rincón, eso la hizo sentir no solo pequeña, sino que  también poca cosa. Si bien Lu tenía una linda figura, delgada pero no hasta los huesos, busto “normal” y caderas que se habían enanchado lo suficiente (luego del embarazo) la hacían verse más curvilínea y mucho más apetecible, ella jamás se había considerado la gran cosa. En esta ocasión, los tacones le favorecían, no solo añadiendo centímetros a su 1.68, sino que también haciendo que sus piernas se vieran más estilizadas bajo aquella falda que llegaba bajo la rodilla

-pórtate bien Emi, nada de travesuras- se sintió extraña al pedir eso, Emi no era el tipo de niña que hiciera travesuras, ella prefería sentarse o tirarse sobre la alfombra con su block y unos lápices, pintar figuras sin mucho sentido y ya estaba, lo más “terrible” que jamás había hecho había sido pintar la pared de cerámica del baño con marcadores, Lu pensó en castigarla, pero para qué limitar la creatividad de su pequeña?, además, Emi solo había utilizado tonos azules en su “diseño” y para Lu combinaba con las cortinas y otras cosas que habían en el baño…-

Emilia asintió y se quedó mirando una de las fotografía enormes que adornaban el lugar, Ian a su lado se sentía un poco incomodo, y es que de qué hablar con Emi si ella no habla?, se limito a mantener sus ojos sobre ella y cuando Emi indicaba alguna fotografía que quisiera observar más de cerca, él la cargaba en brazos hasta que la niña sonreía y parecía decir “gracias”

***

Stefanno Di Berardi era mucho más joven de lo que Lucianna pensaba, sin embargo su forma de vestir algo –bastante- femenina y su aire amanerado la hicieron sentir menos incomoda –si es gay no me debe intimidar- pensaba mientras Stefanno revisaba y comentaba los diseños de vestidos de gala que Lu había traído en una carpeta.

-qué puedo decir? La sangre italiana está plasmada en tus diseños- cierra la carpeta y la deja sobre el escritorio- bella bella bella! –dice con un muy marcado acento italiano. Al aplaudir hace tintinear la infinidad de pulseras que lleva en ambas muñecas, pulseras que hacen juego con el broche que ha puesto a su boina.

Lu esbozó una sonrisa, hasta ahora todo va bien –no te emociones tanto, no tienes el trabajo hasta que él diga “tienes el trabajo”- se repitió a sí misma, sin dejar de sonreír – muchas gracias señor Di Berardi, es, es un honor recibir sus criticas – sus palabras suenan sinceras, y lo son, para cualquier recién graduado en modas un elogio por parte de Di Berardi es como una bendición-

-ah, por favor bella!! –dice nuevamente pronunciando “bela” – nada de agradecimientos, talento es talento, tú lo tienes, yo no lo niego… será un honor tenerte trabajando aquí!- se pone de pie-

-es… en serio? –Lu pregunta incrédula, si bien sabía que las probabilidades de conseguir este puesto estaban a su favor, el escucharlo y confirmarlo eran cuento aparte-

-yo no bromeo con esas cosas! –se quitó la boina y removió su cabello negro azabache, sin aquella distracción en su cabeza Lu pudo notar el café oscuro de los ojos de quien desde ahora era su jefe, también su mandíbula cuadrada y nariz recta, era sin duda un hombre atractivo. Además su metro ochenta y delgado, pero tonificado cuerpo, lo ayudaban bastante-

-yo, gracias-fue lo más que pudo decir y estrecho la mano de Stefano quien sonrió ampliamente mostrando una perfecta dentadura-

-habla con Grace, mi secretaria,  revisen tu horario, sueldo – sonríe ampliamente- responsabilidades –dice algo más serio y luego suelta una carcajada- en fin… todas las dudas, con Grace –cae pesadamente sobre su silla- un placer señorita Marelli, estoy seguro de que su presencia aquí no pasará desapercibida- Lu agradeció nuevamente sintiéndose algo nerviosa por las últimas palabras de Stefano, y es que lo que ella quería, al menos por un tiempo, era eso, pasar desapercibida

Grace era una mujer de unos treinta, -no más que eso- pensó Lucianna mientras hablaba con la pelirroja sobre números, días y otros…  -ahora que ya sabes cuál será tu sueldo, estás lista para firmar el contrato? –su voz era un poco chillona, pero no al punto de ser molesta, era solo, poco usual-

-eh, hay algo primero… verá, tengo una hija, pequeña, y ella, pues, me necesita –para Lu nunca había sido fácil explicar la extraña condición de Emi, muchos no entendían y creían que era solo un simple capricho de la pequeña, pero Lu sabía que no era así, y eso la había llevado a querer abofetear a unas cuantas “tías” en el jardín de niños. Esa era la razón por la que Emi no había tenido mayor contacto con niños de su edad, las profesoras no estaban preparadas para lidiar con “una problemática en potencia” como la habían llamado, así que Lu, sin estar dispuesta a que discriminaran a su hija había decidido no exponerla más-

Respiró profundo e intentó explicar con la mayor claridad la condición de Emilia, Grace esbozo una sonrisa llena de amabilidad y comprensión, sus dientes blancos contrastaban con las pecas que cubrían su nariz y mejillas. Para cuando Lucianna acabó, Grace cruzó sus manos sobre su escritorio y asintió

-te entiendo perfectamente, soy mamá también, es difícil cuando debes dejar a tus hijos en casa, o en alguna guardería, de hecho aquí hay una, podrías ir y ver qué te parece, si no, pues, acomodaremos tu horario de forma que puedas hacer la mayor cantidad de horas en casa, pero si o si habrán días en los que tendrás que venir-  el corazón de Lu dio un brinco de alegría, sin duda esta era la oportunidad de su vida-

-por supuesto! Entonces..- acordaron un horario, Lu tendría que trabajar de martes a jueves en casa, asistiendo lunes y viernes a la oficina; lunes para recibir instrucciones y viernes para mostrar los avances que lograra. También tendría que ir los miércoles, pero solo medio día, y es que si no aceptaba ir ese día, su sueldo se reduciría demasiado.

***

-mami!!!- gritó Emi y corrió a los brazos de mamá, nada como el calor de un abrazo lleno de amor y el aroma a perfume dulce que Lu usaba-
-Emi!!- dijo con el  mismo tono de emoción que la pequeña había usado-
-contratada?- interrogo Ian aunque en el fondo sabía que la respuesta sería positiva-
-contratada, comienzo la próxima semana- confirmo Lu

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