Parte XXXVII

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Dos

Los días que siguieron a la cena pasaron tranquilos y sin emociones fuertes. David y Lucianna trabajaron sin parar en los diseños para la nueva colección y Stefanno  parecía muy feliz no solo con los resultados, sino que también con la amistad que se había dado entre David y Luce.

Las horas de trabajo de la mañana pasaban volando. En ocasiones Alex o Amanda debían interrumpir para que Lucianna y David salieran a almorzar. A veces comían en la oficina mientras charlaban, haciendo que la hora de comer pasara aún más rápido que lo que ambos querían.

Lucianna se sentía muy a gusto con David. Él no era solo un hombre atractivo y con una sensualidad envolvente. También era un caballero, amable, inteligente y con un sentido del humor que hacían a Lu olvidar los malos momentos.

Por su parte David estaba encantado. Los sentimientos hacia Lucianna crecían día con día. Estaba maravillado no solo por su belleza sino que por su personalidad fuerte y lo perfeccionista que era en relación a su trabajo. David ya no quería solo una amistad y quería que Lucianna lo tuviera claro. Sin embargo, sabía por las conversaciones que había tenido con ella, que Jared Leto era una pieza muy presente en el juego y eso lo ponía sobre alerta. Leto era el padre de Emilia, y aunque él no lo supiera aún, tarde o temprano Lucianna tendría que tener el valor para confesar la verdad. Temía que Luce siguiera sintiendo cosas por Jared, pero debía arriesgarse. No tenía nada que perder.

- ¿Cena hoy?- preguntó fingiendo estar distraído, sin embargo estaba muy consciente de cada movimiento de Lucianna, desde la forma en que tomaba su lapicera, a como hacía círculos lentamente con su pie.

- ¿uh? – Lu levanto la mirada y se sacó los lentes, restregó un poco sus ojos, picaban debido al cansancio.

- Si quieres ir a cenar… hoy- repitió estirando un poco los brazos.- estamos por terminar la jornada, hemos avanzado más que suficiente. Creo que nos merecemos un pequeño descanso- sonrió y también Lucianna.

- Mmm, no lo sé David, suena bien, pero Emilia…- David asintió, él había creado una conexión especial con la pequeña, se llevaban de maravilla, sin embargo Lucianna había preferido que mantuvieran una distancia prudente desde que la niña llamo a David “papi” mientras este la llevaba medio dormida a la cama-

- Sabes que no es problema- David se puso de pie y se sentó más cerca de Lucianna, acarició levemente su espalda mientras ella sintió una carga eléctrica bajando por la columna hasta lo más interno de su ser-

- Eh..- aclaró su garganta- ¿sabes? Quizás Ian pueda quedarse con ella…- David asintió animado y Lucianna de inmediato contactó a Ian. Él, quién aún no era capaz de conocer a David en persona debido al malentendido sobre cambios de sexualidad, aceptó de inmediato.

Durante la cena, Lucianna parecía más feliz y relajada que nunca. Hacía mucho tiempo que no se habían dado la oportunidad de conocer a otro hombre, y David había logrado que ella se sintiera lo suficientemente confiada y a gusto como para decirle que no.

Entre risas y miradas, David se decidió… Era el momento perfecto para intentar algo más con ella.

- Debo reconocer que… soy pésimo para esto- David mencionó de la nada, llamando la atención de Lu. David aclaró su garganta y prosiguió, con una voz un poco cargada de nerviosismo, o tal vez timidez, era difícil de decir- pero.. oh dios, ni siquiera sé cómo empezar- rió y también Luce-

- David, sea lo que sea que quieras decir, está bien- Lucianna sonrió, un poco demasiado, había bebido una copa más allá de su límite, y el vino la estaba haciendo muy feliz-

- Bien, solo, no huyas en cuanto lo diga. ¿ok?- Luce asintió sonriendo de nuevo, hasta que David tomó su mano y comenzó a acariciarla con el pulgar. Lucianna sintió como el rubor se disparaba en sus mejillas y supo que eso NO era efecto del vino. Miró a David y mordió su labio nerviosa.

-Ok- suspiró- Dispara…-

- Me gustas, mucho. Y quiero saber si, estas dispuesta a intentar algo conmigo. No como amigos, sino, algo más. – David quiso golpearse por lo que había dicho. ¿por qué parecía un adolescente? ¿no podía haber elegido mejores palabras para pedirle eso a Lucianna? Solo esperaba que ella no le dijera que no solo por haber sido un fracaso total-

- Wow- Luce apartó levemente la mano que David había tomado- wow- repitió y tomó una servilleta, moviéndola cerca de su rostro. Necesitaba aire.

- Wow- dijo David también- ¿ha sido desastroso, verdad?- hizo una mueca y a Luce le pareció divertido. Ver a ese hombre, que destilaba seguridad, tan nervioso era algo extraño-

-¡NO! – dijo muy alto, haciendo que un par de personas se voltearan a verlos- digo… no estuvo mal. En serio- se encogió de hombros- Es solo que, no lo esperaba- suspiró de nuevo-

- ¿por qué no? La verdad- David sonrió un poco más relajado ahora- es que creí que había sido demasiado evidente, en el trabajo, los almuerzos, las cenas con Emilia-

- Mmm, si, la verdad, puede que sí haya notado algo-asintió.

- Entonces… ¿qué dices?- Lucianna no estaba pensando, nunca podía hilar bien sus ideas cuando miraba a David, todo en él la distraía. Tal y como la distraía Jared. Bien, debía alejar ese pensamiento. Debía darse una oportunidad-

-Yo… -tomó un trago de vino para armarse de valor. Dejó la copa en la mesa, un poco fuerte, David la tomó al ver que se balanceó un poco amenazando con derramarse sobre el plato de Luce.- también me gustas –tragó con dificultad- mucho. Sí, me gustas mucho, y sí, si quiero intentar- habló con tal rapidez que David la miraba asombrado, sonriendo, como si fuera un niño en Navidad.-

- Siendo así señorita Marelli- tomó su mano de nuevo,, esta vez Lucianna no la apartó, sino que la apretó ligeramente- le prometo que no se arrepentirá- David dejó un tierno beso en la mano de Luce, y ella rogó porque los besos de David fueran tan buenos como los de cierto hombre al que poco a poco estaba olvidando.

Al llegar a casa de Ian, Luce casi pierde el equilibrio. No por el vino. Sino por la figura masculina que estaba esperando de pie en la entrada y que ella reconocería en cualquier lugar (y con cualquier estilo en el cabello).

David aseguró su agarre, sosteniendo con más firmeza a Lucianna, mientras caminaban a la entrada. Él también reconoció a la persona en la entrada y su presencia hizo que se sintiera inseguro.

- Luce- saludó Jared, mirando fijamente a Lucianna, sin prestarle atención a su acompañante. No es que no lo hubiera notado, pero odiaba con tanta fuerza la forma en que ese extraño sostenía a SU Lucianna, que sabía que si seguía prestando atención a su brazo rodeando a SU mujer, no se contendría y golpearía esa cara bronceada-

- Jared. ¿qué haces acá, a esta hora?- la voz de Lucianna era pequeña. No entendía por qué de pronto ya no se sentía a gusto con David abrazándola. ¿Debía apartarlo? ¿Debía pedirle a David que se fuera? O quizás, era Jared quien debía irse.

- Solo…uh, es algo, privado- soltó mirando ahora a David, quien mantenía su postura protectora y semblante relajado.

- David, David Gandy- estiró la mano y Jared la cogió sin antes dudar un poco y mirar de pies a cabeza a quien ya consideraba su enemigo número uno-

- Jared Leto- saludó sin emoción en la voz y volvió su atención a Lucianna- Luce, ¿podemos hablar, en privado?- agregó, y Luce se sintió perdida por unos segundos mientras miró a esos ojos azules que le rogaban por un minuto a solas. Luego miró a otros ojos azules, unos llenos de ternura, y pudo por fin volver a la realidad. No iba a arruinar esta noche-

- Jared, es tarde y, lo que sea que quieras decirme, puedes hacerlo en frente de David. Él y yo estamos juntos.-

A little piece of heaven, a little piece of you¡Lee esta historia GRATIS!