Parte XXXXI

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Miedo

Las horas de vuelo fueron eternas, así como el viaje en el taxi desde el aeropuerto hasta el hospital y el del ascensor.

A penas entro a la sala de espera veo a David. Él abre sus brazos y me lanzo a él, ahogándolo en preguntas. Necesito saber si mi bebé está bien. Ella DEBE estar bien.

- El doctor te explicará todo, Emi está dormida ahora. Ian la cuida... no la hemos dejado sola ni un minuto- Habla intentando tranquilizarme. Es inútil-

- ¡pero, David! TENGO QUE VERLA!, ¿dónde está el doctor? ¿qué le pasó?- Soy una histérica de tomo y lomo. Pero es mi hija, lo más importante de mi vida.

- Ven, vamos con el doctor...- David me lleva abrazada. El médico me explica todo con detalle, sin embargo el saber que mi hija está en peligro hace que mi cabeza vaya en todas direcciones y no logro enfocarme.

"Falla hepática" "donante vivo" "urgente" "trasplante" "compatible" "padres" "cirugía"

Todo va y viene. Mis manos tiemblan incontrolablemente y lloro.

David me abraza, dice que todo estará bien. El doctor dice que mi bebé ha sido valiente, que no le tiene miedo a las agujas, que es fuerte.

Mi pequeña... tengo que verla.

***

Entro a la habitación, mi niña está dormida, cables y pequeñas mangueritas cubren una parte de la cama. Su cabecita se inclina levemente hacia la izquierda, justo donde Ian tiene su mano que supongo acariciaba el rostro de Emi.

Ian está dormido también, con la mitad del cuerpo sobre la camilla y su brazo estirado alcanzando a Emilia. Sentado en una silla que no se ve nada cómoda. Ian es el mejor.

Me acerco con cuidado. Le doy un pequeño beso en la frente a mi pequeñita. Ian despierta...

- Me alegra que estés de vuelta - sonríe somnoliento.

- Me alegra que hayas cuidado a mi hija, no sabes cuánto.- Mi garganta se aprieta y un par de lágrimas salen sin mi permiso.

- Va a estar bien Lu, es tan valiente. No tienes idea- Sonríe.

- Lo sé... pero tengo miedo...

-¿De qué mami? - su voz se siente cansada, sus ojitos luchan por abrirse, mi niña bosteza y refriega sus ojitos- ya volviste mami, me porté bien- dice entre bostezos.

- Mi amor -me siento cerca de ella y le doy besitos, ella sonríe.

- ¿De qué tienes miedo mami?-

- De nada amor, solo hablaba con tío Ian- intento parecer tranquila, Emilia me necesita más que nunca, debo ser fuerte y valiente, como ella.

- Mami, me enfermé, pero el doctor dice que me voy a poner buenita de nuevo y yo le creo y no tengo miedo. Y me pusieron esto que dice lo que dice mi corazón y este otro que no me acuerdo para qué era y después me sacaron sangre con una aguja divertida que daba vueltas y no me dio miedo y vi la sangre y era mucha pero no me asuste y tío Ian si se asustó porque dijo que le daba miedo la sangre y después le pregunte a tío David y a él no le da miedo, y me dijo que a él lo operaron una vez y que no le dolió. Mami ¿te da miedo la sangre? ¿te operaron? El doctor dijo que me tiene que operar pero no sé lo que es. ¿Qué es operar? ¿por qué operaron al tío David? ¿la gente se opera cuando está enferma? No entiendo nada y me duele la pancita y quiero ver la tele. ¿puedo ver la tele mami?- Mi bebé, me marea. Sólo puedo reír ante sus palabras, en tan ocurrente y despierta. A veces quisiera saber cómo funcionan sus pensamientos... supongo que es como Jared... su imaginación nunca deja de funcionar, siempre pensando, siempre creando, siempre.-

Me quedo con Emi y la acompaño cuando le hacen otra ronda de exámenes. Ian y David también están aquí. Ahora es mi turno, debo saber si puedo ser la donante para mi pequeña habladora, ella me necesita y haría lo que fuera porque ella esté bien.

- Mami, no te va a doler, en serio, no tienes que tener miedo- Emilia me tranquiliza, si supiera el terror que le tengo a las agujas. Casi morí cuando me hice el primer tatuaje.

- Lo sé bebé, mami estará bien. Ya vengo.-





***



Horas más tarde el doctor me da la noticia que más temía. No soy compatible con mi hija, no puedo ayudarla, no puedo donarle un pedazo de mi hígado.

El miedo y el pánico se apoderan de mí. Más aún cuando la enfermera nos avisa que la condición de Emilia ha empeorado críticamente. No veo salidas, no veo soluciones, no hasta que el doctor hace la pregunta del millón.

- ¿Es posible ubicar al padre de Emilia?-

Ya está, no hay tiempo que perder. De todos modos ya lo había decidido.

Tengo que ir con Jared.

Le explico a David quien se ofrece a llevarme a casa de Jared, pero es algo que debo hacer sola. No más vueltas, no más miedos.


***


De pie frente a la puerta espero a que Jared abra. Ni siquiera sé por dónde voy a comenzar, cómo le voy a explicar. ¿Qué es lo primero? ¿Emi está enferma? ¿tú eres su padre? ¿necesitamos saber si puedes ser donante? Mierda.

- ¿Luce?- la sonrisa se instala en el rostro de Jared, pero a penas nota la expresión que tengo se preocupa- ¿Qué pasó? ¿la pequeña diablilla está bien?- niego y las lágrimas caen descontroladamente. Jared me abraza y me consuela sin saber aún qué está ocurriendo. Entre sollozos logro hablar.

- Está en el hospital, y te necesita. Más que nunca...

A little piece of heaven, a little piece of you¡Lee esta historia GRATIS!