Parte XXXXIV

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Mi pedacito

Jared esperaba impaciente fuera de la habitación de Emilia, necesitaba que Lucianna le contara la verdad a la niña, quería abrazar a su hija. "Dios mío" pensó, "tengo una hija, soy padre". Un golpe dio justo en su corazón, estaba nervioso, sus manos temblaban. Nunca se había sentido así.

¿Y si Emi ya no lo quería como antes?, ¿y si David se había ganado el corazón de la pequeña diablilla y ella lo había aceptado como su papá?

Estaba aterrado...

Pero escuchó unas palabras que fueron la música más dulce para sus oídos y su corazón se calmó.

- ¡PAPIIII!! ¡ENTRA LUEGO QUE QUIERO DARTE UN BESITO Y UN ABRAZO! –

No dudó, abrió la puerta de la habitación y sus ojos se llenaron de lágrimas cuando Emilia lo llamo "papi" mientras estiraba sus brazos esperando a por él.

- Pequeña diablilla, hija.- dijo con algo de dificultad, ¡hace tanto no se sentía así de sobrecogido!

- Yo, los dejaré un momento- La voz de Luce le pareció lejana, no se dio tiempo para responderle, la ignoró por completo. ¿Cómo podía quererla y odiarla tanto al mismo tiempo?

- Mami, quédate, quiero a mi mami y a mi papi- Emilia rezongó.

-Bebé, creo que tu papi quiere hablar contigo, yo vendré después- Jared no dijo nada, solo observaba a Emilia y sus brazos picaban por sostenerla.

-Bu... - Emilia hizo un puchero mientras Lucianna salía de la habitación.- Hola papi Jared – Emi volvió a sonreír haciendo que Jared sonriera emocionado también.

-hola, hija- imitó a Emi quién soltó una carcajada.

- Mi mami me contó que tu eres mi papi pero yo ya sabía porque vi una foto donde se daban un beso en la boca y yo creo que después hicieron a la bebe que soy yo, Emi- la niña hablaba rápido y con el seño fruncido, como si tratara de comprender la enredada historia tras su nacimiento. Jared solo podría observarla admirado-

- Así es, eres mi hija, ¿te gusta la idea?- preguntó algo nervioso y aún dudando si abrazar o no a Emilia-

- Si que sí, porque eres genial- Emi rió y Jared sintió que era el mejor cumplido que jamás había recibido-

-¿soy genial, eh?- rió – así que quieres que sea tu papi, ¿para siempre?-

-SIIII, para siempre siempre siempre. El tío David me gusta, pero... tu me gustas más – susurró como si se tratara de una travesura, Jared guiño a modo de respuesta- pero no le digas a mi mami- Emi susurró otra vez- ella quiere mucho a mi tío David, pero yo creo que te quiere más a ti.

Y ahí estaba otra vez, esa extraña sensación en el estomago de Jared, una mezcla de emoción y miedo. ¿Emi tendría razón?, ¿qué pasaría si Lucianna sí lo quería más que a David?

David, David, David. Cómo odiaba ese nombre...

- Jared, digo, papi, ¿sabes qué? Yo quería que tú fueras mi papi hace mucho, pero mi mami no me decía.

- Pues, yo también quería que tú fueras mi hija, y lo eres, y eso me hace muy feliz-

- ¿En serio?- Emi abrió sus ojitos sorprendida-

- En serio, eres mi pequeña diablilla, ¿no?- Emi rió-

-Si, papi, ¿te puedo pedir algo?- Emi bajó la mirada como si estuviera avergonzada-

- ¿Un gatito?- Jared recordó la conversación que había escuchado de Emilia y Lucianna-

-Si, solo uno, pometo que lo cuidaré mucho- Jared sonrió, esa pequeña no se rendía-

- Mmmm, tenemos que pedirle permiso a mamá...-

- buu, bueno.... Papi, ¿te puedo pedir otra cosa?-

-mmm, ¿qué será?- Jared sintió curiosidad cuando vio que la niña se había sonrojado-

- ¿me das un abracito? – Emi batió sus pestañas, igual que Lucianna lo hacía cuando quería obtener algo. Esa niña lo iba a matar ¿cómo decirle que no a esos ojitos?

No respondió ni esperó más, con cuidado de no mover las mangueritas conectadas a Emi, la abrazó. Le susurró cuanto la quería y cuanto esperaba que se mejorara, fue un momento que había estado esperando desde que sintió que Emi podía ser su hija. Fue como si su corazón hubiera recuperado un pequeño pedacito perdido, un pedacito de cielo, un pedacito de Lucianna...

***

Pasaron unos minutos más hablando, Emi intentó explicarle que su "guigado" no funcionaba y por eso Jared tendría que darle un pedacito. También le contó cuánto deseaba que después de la operación ella pudiera tocar la guitarra tan bien como él. Jared se comprometió a enseñarle.

Emi quería saber si Jared tenía miedo de la operación, le contó que ella era una niña valiente que no tenía miedo así que él tampoco debía tener. Le prometió que cuando ambos se recuperaran iban a hacer muchas cosas que ella creía eran divertidas (pintar, dibujar y comer helado estaban en la cima de la lista).

Ah, y por supuesto, le recordó que debían hablar con su mami sobre el gatito.

A little piece of heaven, a little piece of you¡Lee esta historia GRATIS!