Parte IX

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Haz como si nada

Eso no podía estar pasando, ni en un millón de años, Jared –elmalditoidiota- Leto no podía haber estado hablando con Emi, o lo que fuera que estaban haciendo.

Lucianna apretó a Emi con fuerzas hacia ella e intentó controlar su respiración. Estaba segura que su corazón golpeteaba tan fuerte dentro de su pecho que su pequeña lo podía notar. Tenía miedo, mucho miedo, pero debía controlarse, Jared no podía sospechar, “haz como si nada” se repitió a sí misma una y otra vez como si esas palabras fueran un poderoso mantra.

***

“Lucianna Marelli” pensó Jared, “la jovencita que me hizo sentir el idi.ota más grande del universo, la dulce niñita que robó mi corazón y que luego lo arrancó de mi pecho, lo destrozó, lo pico en pedacitos y lo pisoteo”…

Jared no podía creer lo que veía, cuando supo que Luce – como solía llamarla- se había ido del país creyó que sería para siempre. Obviamente sus suposiciones eran erróneas, Lucianna no solo estaba de pie frente a él, sino que se había convertido en toda una mujer, lucía mucho más atractiva que lo que él recordaba, y para completar el paquete, ella sostenía firme y protectoramente a la pequeña diablilla con la que había hecho “amistad”,  eran madre e hija. “El destino es un hijo de pu.ta”, dijo para sí mismo sin siquiera sospechar que Lu estaba pensando exactamente lo mismo.

***

Ninguno supo qué decir, los recuerdos los invadieron como lluvia torrencial, y lo peor, ellos no llevaban paraguas…

-mami?- interrogó Emi al notar que mamá ya no la regañaba- mami- insistió, pero su mamá no respondía, Lu no escuchaba, no podía quitar los ojos de los de Jared, ese azul profundo la volvía débil, sus piernas temblaron y creyó que cederían en cualquier momento-

-Lu? está todo bien?- Alex tocó el hombro de Lucianna y lo apretó un poco. La presión ayudó, Lu removió su cabeza dejando que unos mechones de su cabello cubrieran parte de su rostro. Jared aguantó las ganas de tocar el cabello de la joven y llevarlo hacia atrás de sus orejas como le gustaba hacerlo. “GUSTABA” se reprendió a sí mismo, Luce era su pasado, y seguiría así.

- si- respondió Lu y debió aclarar su garganta. Volvió su vista a Emi- no vuelvas a escaparte- quiso sonar dura, pero no lo logró, el shock de tener a Emi frente a Jared la superaba. Debió dejar a Emilia en el suelo, detrás de sus piernas, evitando que Jared la viera aún más, aunque dudaba que eso fuera de ayuda.

Emilia sollozó, sabía que había hecho algo malo, mamá le había dicho que las niñas buenas deben hacer caso, y ella no lo había hecho. Era una niña mala y mamá estaba muy enfadada. ¿y si mamá jamás la perdonaba? No pudo con la angustia que su pequeño corazón sentía y asustada por la posibilidad de que su mamá la dejara de querer se largó a llorar.

Jared frunció el ceño, ladeó un poco su cabeza para lograr ver a Emi, no entendía por qué lo inquietaba ver a esa pequeña llorando. La había conocido apenas hace unos días, era una niña dulce, inteligente, curiosa y creativa como nadie, y por alguna razón que desconocía –y lo inquietaba- se sentía responsable por lo que pasara con ese angelito.

- Fue mi culpa- logró decir- yo la entretuve, se pasó la hora- frotó su barbilla con su mano y se decidió a mirar a Lu nuevamente- no la regañes… -dijo finalmente sin estar seguro de lo que estaba intentando-

-Emilia no debió salir de la guardería, en primer lugar- dijo a la defensiva, quién se creía Jared para enseñarle cómo corregir a su hija?, “su padre” se recordó y la amargura la recorrió de pies a cabeza-

- lo sé –continuó con tono conciliador, sabía que una Luce enojada era una Luce que no escucharía razones, sin embargo, cuando la tratabas con respeto y… cariño… Lucianna era manejable- pero… el primer día que la encontré hablamos y nos llevamos bien, la llevé de vuelta a la guardería, pero, supongo que le agrado- se encogió de hombros y notó el horror que se extendía por el rostro de Luce. ¿Había dicho algo y empeorado las cosas?-

-¿qué hicieron qué?- preguntó algo exaltada-

-hablamos y después la llevé de vuelta… eso paso un par de días, le pedí que no se escapara más porque su mamá…-se detuvo sopesando sus palabras, sin duda, lo estaba haciendo terrible- tú, estarías preocupada… le prometí que la iría a ver pero no pude, entonces hoy vino a buscarme, y hablamos de nuevo, y pintamos, y…- se detuvo, obviamente Luce no estaba escuchándolo, ella miraba hacia Emilia, quien aún tiraba de los puños de su suéter para secar las lagrimas que no dejaban de salir- Luce? –gran error, ella ya no era Luce, la luz de su vida, ella era Lucianna- Lucianna- al parecer ella no había notado su error, ya que seguía sorprendida mirando a su hija, “su hija” pensó Jared, y entendió porque esa pequeñita se le había hecho familiar, su rostro, su cabello, su boca, sus gestos… Emilia era una copia perfecta de Lu, excepto por sus ojos, azules… “ja” pensó y esbozó una torcida, falsa y temblorosa sonrisa. Era obvio quien era el padre, él estaba seguro de saberlo… “haz como si nada” se dijo a sí mismo, después de todo, ¿por qué le importaría Lucianna y su hija?-

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