Parte XXXXII

581 47 6

Tuya


Jared


Lucianna estaba de pie en la puerta de mi casa, tan hermosa como siempre, con una mirada triste y la desesperación brotando por cada poro. Mi corazón sintió un pinchazo.


- ¿Luce, qué pasó? – la primera en venir a mi cabeza es Emi- ¿la pequeña diablilla está bien?- Mierda, Lucianna rompe en llanto y solo puedo abrazarla para intentar que se calme. Emi, el dolor en el pecho se vuelve más agudo al pensar que algo pudo haberle pasado.

- Está en el hospital, y te necesita. Más que nunca...- el golpeteo en mi pecho se hace incesante, necesito saber más.

- Bien... bien- tomo los hombros de Luce mientras le digo esto, sin embargo las palabras van para mi mismo, necesito aclarar mi cabeza- Entremos.


Una vez dentro de la casa Lu camina de lado a lado, secando sin objetivo las lagrimas que siguen cayendo. Basta con mirarla para saber que está en medio de un debate interno, no debiera molestarla, pero demonios, tengo que saber qué le pasó a la diablilla.


- Luce, por favor, dime qué está pasando.- ella vuelve su mirada hacia a mí.

- Ni siquiera sé por dónde comenzar Jared- Me mira llena de desconsuelo –

- Empieza por decirme por qué Emilia está en el hospital...- ME acerco hacia a ella y la llevo despacio hasta el sillón, la verdad es que tengo miedo que se desmaye o colapse.

- Emi... mi bebé... le diagnosticaron una falla hepática, su hígado no está funcionando, ella... Jared, ella no está bien-

- Dios mío... ¿qué dicen los médicos? ¿dónde la están atendiendo? Debemos llevarla ahora con los mejores especialistas, me encargaré de eso- comienzo a decir sin parar, haría lo que fuera por esa pequeña- lo que sea que Emi necesite lo brindaré, no tienes que preocu...

- Necesita un donante- quedo petrificado, ¿cómo se supone que pueda ayudar en eso?- yo, no soy compatible...

- ¿Entonces? ¿hay que esperar?- me pongo de pie desesperado, imagino a mi diablilla en su cama en el hospital, esperando por un milagro mientras la vida se va de sus manitos. Me parte el alma imaginar la espera de Lu... rezando por un donante para la pequeña mientras la larga lista no avanza. Es simplemente demasiado, una madre no debiera pasar por tanto dolor.

- El padre de Emi puede ser compatible- su voz se hace pequeña, puedo distinguir el miedo y vergüenza.-

- Quieres que te ayude a buscarlo- miro al piso tratando de no demostrar mi decepción. Buscar al papá de Emilia, enfrentarme al hombre que pudo cumplir MI sueño junto a Lucianna, un bastardo que no ha estado presente para ellas. Jodido mundo.

- No, no – Luciana niega y cubre su cara con sus manos, luego de un segundo me mira, aun sentada en el sofá, se ve pequeña, frágil, como un pequeño gatito asustado.- ¿No lo entiendes, Jared? Emilia te necesita.

- ¡Ya lo dijiste! – levanto la voz frustrado- pero ¿qué quieres que haga?!! ¿cómo podría ayudar?!! – entonces el entendimiento cae sobre mi como un balde de agua fría. Mis ojos se fijan en los de Luce buscando la respuesta que necesito.


Ella asiente.


Emilia es mi hija.


-No...- camino de un lado hacia otro. Estas mintiendo. ¿estás jugando conmigo?

-No, Jared, no estoy mintiendo – se pone de pie nerviosa-

- Mierda...TE LO PREGUNTE MIL VECES LUCIANNA!! ME JURASTE QUE NO ERA MI HIJA!!- Ella retrocede asustada con mis gritos-

- Lo sé Jared... y no tengo excusas válidas, pero por favor... ya hablaremos de esto, ahora necesito que vengas conmigo al hospital. Tú puedes salvar a mi bebé.

- ¿pretendes que haga como que nada pasó? Ocultaste que Emilia era mi hija! Son casi cinco años por Dios!!!-

- LO SÉ, lo sé... pero...-

-PERO NADA!! TE DI LA OPORTUNIDAD DE CONFESAR TODO, UNA Y OTRA Y OTRA MALDITA VEZ!, Y NO LO HICISTE!

-ESTABA ENOJADA! DOLIDA, ROMPISTE MI CORAZÓN! LE CREÍSTE A TODO EL MUNDO MENOS A MI, CUANDO FUI A DECIRTE QUE ESTABA EMBARAZADA ESTABAS ACOSTÁNDOTE CON OTRA MUJER, ME TRATASTE COMO LO PEOR, DIJISTE QUE YA NO ERAMOS NADA! ¿QUÉ MIERDA QUERÍAS QUE HICIERA JARED? ¿QUE TE ROGARA, QUE SUPLICARA POR QUE ME ACEPTARAS A MI Y A MI HIJA?-

- LO SÉ, SE PERFECTAMENTE LO QUE HICE, Y ME HE ARREPENTIDO CADA SEGUNDO DE MI VIDA. PERO VOLVISTE! PUDISTE HABERLO DICHO, TE ROGUÉ QUE ME DIJERAS!

- No puedo, no puedo con esto- camina hacia la puerta y antes de salir me enfrenta otra vez- no importa lo que haya pasado, Emilia no tiene la culpa, y te necesita. ¿la ayudarás?

- Eso ni siquiera tienes que preguntarlo-




Lucianna


Mi cuerpo se siente agotado, mi cabeza duele, mis ojos se sienten hinchados. Demasiado para un día.


Jared ha estado en silencio durante todo el camino. Y no lo culpo. No me siento enojada con él ni mucho menos, su reacción pudo haber sido mil veces peor. Otro en su lugar me hubiera tapado a insultos, incluso hubiera llegado a los golpes, pero no Jared. No mi Jared.


¿Qué demonios estoy diciendo? Él no es mío. Nunca lo fue.


Quiero saber qué está pensando. Acaba de enterarse que es padre de una niña que está a punto de cumplir cinco años. Una niña a la cual adoró desde el momento en que la vio, sin siquiera saber que era su propia sangre, una pequeña que lo adoró a él también. Que aún lo adora, lo admira.


Recuerdo cuando me enteré que sería madre, una montaña rusa de emociones. Emociones que sigo viviendo día a día con cada pequeña cosa que Emi hace o dice.


Jared se perdió mucho, a Emi de bebé, sus primeras sonrisas, cuando aprendió a caminar, cuando habló por primera vez, cuando calló por tanto tiempo. No puedo ni siquiera imaginar cómo debe sentirse, yo ya no concibo mi vida sin Emi, no puedo ni pensar cómo sería no haber vivido esos momentos sin ella.


- ¿Sabe que soy su padre?- su voz ronca y algo quebrada, casi como si doliera-

- No... aún no. Tú debías saber primero, debías saber que es tuya, tu hija.-

- ¿Me habrías contado si Emilia no hubiera enfermado?-

- Sí... lo había decidido, pero tuve que volver antes de Italia y, con todo esto... Jared, de verdad, hubiera preferido que no te enteraras así...

- Claro. – No me cree, y no lo juzgo.

- Tienes todo el derecho de estar más que enojado conmigo, no te culpo. Acepto eso, acepto que quizás jamás vas a perdonarme, y también acepto que me odies por haber ocultado la verdad por tanto tiempo.

-Es ahí donde te equivocas Lucianna – Lucianna, ya no soy Luce para él, ¿pensaría que eso iba a doler tanto? – Aunque quisiera no podría odiarte.



A little piece of heaven, a little piece of you¡Lee esta historia GRATIS!