XXVI

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Procedió a contarle a Stilinski todo sobre Canaan y el pueblo fantasma. Tenía que hacerlo. Tenía que decírselo. Sabía que la creería loca pero al menos tenía que intentarlo. Hannah no podía rendirse. Tenía que decirlo todo, agotar todos los planes posibles y rezar para que hubiera una manera de recuperar a Stiles.

—Espera un segundo —la interrumpió el sheriff—. Así que esta mujer, Lenore, ¿conjuró a su hijo muerto?

—Era la única que quedaba —respondió Hannah quedamente—. Tenía que llenar un vacío, así que lo llenó con su hijo.

—¿Y viste a ese chico?

—Casi me ahoga, sí —se detuvo—. No literalmente hablando, más como una ilusión mental. Pero definitivamente pudo haberme matado si hubiera querido. Todos los demás lo vieron. Era real. Estaba ahí. Pero...

—¿Pero qué?

—Ella estaba ahí cuando se llevaron a todos. Vio lo que sucedió, pero no quería creerlo. Quería creer en su hijo.

—¿Qué estás tratando de decir? —El silencio de Hannah fue respuesta suficiente—. ¿Crees que Claudia no es real? ¿Que inventé una esposa fantasma?

—¡Tienes miedo de recordarlo! —exclamó Hannah, más fuerte de lo que le hubiera gustado. Maldijo en voz baja. Suspiró, negando con la cabeza—. Sheriff, él es real.

—¡Claudia es una mujer de carne y hueso! Es real. Todo lo demás son especulaciones. Conjeturas. Es una teoría basada en... en un pueblo fantasma.

—¿Por qué tienes tanto miedo? Stiles es real. Stiles... ¡esta es su habitación! Y Claudia trató a todos de mantenernos alejados de ella. La cama de Stiles, su tablero, su... —la mirada de Hannah vagaba por la habitación de Stiles, observando cada detalle. Estaba ahí. ¿Por qué no podía verlo?

Posó sus ojos sobre una silla. Sobre ella, estaba el uniforme de lacrosse de Stiles. Su playera, con el número 24. Hannah la había tomado prestada una vez cuando había decidido jugar. Su casco también estaba ahí. No pudiendo resistirse, caminó hacia ella. Tomó la playera entre sus dedos, sintiendo la tela. Era real. Sollozó, sintiendo las lágrimas querer correr por su rostro. La acercó a su rostro, tratando de olerla. Buscó una esencia de Stiles, algo que la acercara más a él, pero no olía a nada. Sollozó más fuerte, abrazando la playera a su pecho.

Volteó a ver al sheriff. La miraba como si estuviera loca. Hannah casi soltó una carcajada, comprobando lo que pensaba.

—No ves nada, ¿cierto?

—Veo a una joven muy trastornada.

—¿Por qué no lo ves? —Hannah alzó su voz, balbuceando desesperada—. Él te hubiera recordado. En segundos. Él me hubiera recordado a mí. Él hubiera resuelto todo esto en nada. ¿Por qué...? —Se detuvo, sorbiendo su nariz, dándose cuenta—. Ah. Lo entiendo ya. Tienes miedo de recordarlo porque temes lo que eso significa. Significa que Claudia no es real. Significa que vives una mentira. ¡Significa que tienes un hijo y no estás luchando por él!

—¿Por qué te importa tanto si lo recuerdo o no?

—Porque lo amabas. Porque yo lo amo. Porque Stiles era... es mi vida. Y también es la tuya.

Hannah le lanzó la camisetaal sheriff. Él la atrapó en el aire, y cuando la tocó, pudo verlamaterializada. 

    🌙🌙🌙🌙🌙

Hannah miró su reflejo en el espejo del baño del hospital, tomando aire. Sus ojos seguían hinchados pero en su corazón habitaba una especie de calma. Quería esperar que después de haber hablado con Stilinski y enseñarle la camiseta de lacrosse, empezara a recordar a Stiles.

Missing /teen wolf |running #6|¡Lee esta historia GRATIS!