VI

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Las manos de Scott se envolvieron alrededor de la cintura, haciéndole cosquillas. Como un depredador, se acercó peligrosamente a ella, atacándola con sus labios en su cuello. Hannah cerró los ojos, intentando concentrarse.

Algo no se sentía bien. Suspirando, tomó a Scott de los hombros y enredando sus piernas, rodó, quedando ella ahora sobre él. Se quitó la blusa, quedando al descubierto su piel tersa. Inclinándose sobre Scott, recorrió con sus dedos los músculos en sus brazos, besándolo.

Los labios de Scott se movieron contra los de Hannah, pero incluso él podía sentir que no se sentía correcto, aunque no sabía decir qué era lo que estaba mal. Negando con la cabeza, jaló a Hannah de la cadera y tomándola firmemente, la cargó para que él estuviera sobre ella.

Había algo que faltaba. Había algo que hacía las cosas diferentes. Scott no sabía exactamente qué era. Hannah era extremadamente atractiva y sensual, y la tenía a centímetros de su piel, pero no podía pensar en ella de esa manera.

Hannah mordió suavemente el labio de Scott, capturando su atención de nuevo. Lo tomó de la nuca y lo besó, intentando sentir algo.

Repentinamente, la puerta de la habitación de Scott se abrió.

—¡Chicos! Dejaron esto abajo... —exclamó Melissa, su tono de voz bajando conforme sus ojos analizaron la escena. El libro de anatomía que llevaba en sus manos cayó al suelo, sus ojos abriéndose de par en par al ver a su hijo y a Hannah en esa posición.

—¡Mamá! —exclamó Scott, sonrojándose. Melissa balbuceó algo que ninguno pudo entender y cerró la puerta tras de sí, escuchándose después sus pasos apresurados bajando las escaleras.

Hannah y Scott se voltearon a ver, aguantándose la risa antes de finalmente rendirse, soltando una carcajada. Scott cayó sobre su espalda en la cama, al lado de Hannah.

—Creo que probablemente se refería a que la cena está lista —dijo Scott, entre risas.

—Dios mío, nunca voy a poder volver a verla a los ojos —rió Hannah, negando con la cabeza.

—Probablemente deberíamos bajar —Scott trató de ocultar el hecho de que una parte de él agradecía que su madre los hubiera interrumpido.

—Probablemente —asintió Hannah, destensándose por primera vez desde que habían llegado. 

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Hannah bajó vestida a la cocina, con el cabello alborotado. Scott la seguía por detrás, con una sonrisa en los labios.

—Así que estaban estudiando el lado más práctico de la Anatomía... —dijo Melissa, sin voltear a verlos mientras cocinaba.

—¡Mamá! —se quejó Scott, sonrojándose.

—Solo espero que estén usando protección...

—Melissa, por favor no —gimió Hannah, caminando hacia ella e inclinándose en su hombro para ver lo que cocinaba. Melissa apagó el fuego de la cacerola de macarrones con queso.

—Es mi comida favorita cuando estoy en esos días —explicó Melissa—.  ¿Cómo estás, Hannieh?

Hannah volteó a ver a Scott inmediatamente, frunciendo el ceño.

—¿Le dijiste a tu mamá? —exclamó, traicionada.

—¡Te estabas portando muy rara y no sabía qué hacer! —balbuceó Scott, alzando las manos en señal de rendición—. Estabas llorando. Tú nunca lloras. No sabía si era normal.

—Es normal —intervino Melissa—. Ahora pongan la mesa.

Scott y Hannah la obedecieron, y en poco tiempo comenzaron a comer en una conversación agradable, ambos contándole a Melissa un poco sobre su día. Cuando terminaron, Melissa volteó a ver a Hannah.

Missing /teen wolf |running #6|¡Lee esta historia GRATIS!