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Había algo en la casa del sheriff Stilinski que hacía que el estómago de Hannah se revolviera. Se sentía enferma, incómoda, con ojos llorosos... O tal vez fuera el hecho de que por fin habían obtenido una pista más o menos sólida. Lo que fuera, la estaba afectando.

Lydia, sentada a su lado en la sala, le tomó la mano discretamente. Hannah le sonrió levemente, pero no pudo hacer más. Scott a su lado también parecía preocupado por la actitud de su Beta, pero se abstuvo de decir algo pues frente a ellos estaba la esposa del sheriff, Claudia.

—¿Estás bien, Hannah? —Preguntó Claudia suavemente—. ¿Quieres un vaso de agua?

Hannah quiso decir que no, pero se mordió la lengua cuando al intento de hablar casi se le sale un gruñido. Lo calló tosiendo, asintiendo ligeramente solo para que se fuera y tener tiempo de analizar su comportamiento. Hannah no tenía nada en contra de Claudia, pero al parecer su lobo interno sí. Se preguntó qué había provocado que sus instintos básicos salieran a la luz. Tal vez fuera que se sentía tan en descontrol de sus propias emociones humanas.

—¿Ibas a gruñirle? —preguntó Scott, frunciendo el ceño, mirándola como si en cualquier momento se fuera a transformar en un lobo tal como a Malia le había pasado, solo que un coyote en su caso.

—Tosí, ¿qué no te diste cuenta? —respondió Hannah fingiendo inocencia, sonriendo falsamente cuando Claudia regresó con el vaso de agua, sentándose frente a ellos.

Segundos después llegó el sheriff con una caja de madera en sus manos y se sentó frente a ellos al lado de Claudia.

—Era ingeniero del ejército, mi padre —comenzó a explicar el sheriff, pasándole una vieja foto a Scott—. Acabó con la guerra un puente a la vez.

—Y le decían "Stiles" —dijo Scott, notando el grabado al pie de la foto.

—¿Qué tiene que ver esto con la cacería salvaje?

—Nos quitaron a alguien —exclamó Hannah, captando la atención del sheriff—. Estoy segura de eso.

—¿Tienen idea de a quién?

—Los Jinetes Fantasma borraron nuestras memorias —explicó Hannah, jugando nerviosamente con la cadena en su cuello, donde colgaba el anillo.

—Bueno, eso es conveniente —suspiró el sheriff sarcásticamente.

—Tenemos una pista —añadió Lydia, viendo de reojo a Hannah—. La palabra "Stiles".

—¿Es por eso que quieren hablar con Elias? —preguntó Claudia condescendientemente.

—Tal vez puede ayudarnos, quizá sepa a quién estamos buscando —dijo Scott.

—¿Es alguien de su edad? —inquirió el sheriff.

—Era mi novio —murmuró Hannah, evitando la mirada de todos.

—Y mi amigo —añadió Scott—. Mi mejor amigo.

—Bueno, les garantizo que mi padre no puede ayudarlos —afirmó el sheriff, dejando la caja sobre la mesa de la sala y poniéndose de pie.

—¿Podemos intentar? —preguntó Scott.

—Scott, vive en un asilo a tres pueblos de aquí, no ha tenido visitas en años.

Hannah miró de reojo a Lydia y la encontró totalmente perdida, viendo a lo lejos. Estaba viendo algo. Cuando la banshee pidió ir al baño, Hannah solamente la miró irse, deseando que captara una pista que los acercara más.

Missing /teen wolf |running #6|¡Lee esta historia GRATIS!