XXXIX

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Hannah lo supo, incluso antes de abrir la puerta. Su cuerpo se congeló. Tomó aire, sabiendo perfectamente que esa era la última puerta que iba a abrir, sabiendo que estaba a segundos de ver a Stiles de nuevo. Una voz en su cabeza no dejaba de decirle que, si todo salía mal, esa sería la última vez que de alguna manera vería a Stiles.

Ignorando su naturaleza pesimista, Hannah abrió la puerta.

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Stiles salió corriendo hacia el estacionamiento, con la vista puesta en el Jeep. Estaba por sí solo.

— ¡Stiles! —gritó Hannah, corriendo hacia él. Stiles consiguió atraparla antes de que se estrellara contra él, abrazándola con fuerza. Volteó a verla entonces. Estaba temblando justo como él—. ¡Recordé! ¡Recordé el cuento! Tú los viste, y todos aquellos que los ven...

—Serán olvidados —respondió Stiles por ella, tragando saliva pesadamente—. Pero tú puedes verme —dijo, tembloroso—. Tú me recuerdas.

Hannah estaba temblando. Se aferró a la mano de Stiles, sujetándolo con fuerza. Estaba aterrada.

—Pero tal vez no por mucho tiempo —su voz se rompió. Tragó saliva. Su mente estaba funcionando a mil por hora. No tenía idea de qué hacer. No tenía idea de a dónde llevarlo para mantenerlo a salvo, solo sabía que debía de hacerlo—. Tal vez podamos llevarte a la casa de Melissa o a la veterinaria de Deaton, tal vez no puedan entrar donde hay ceniza de montaña...

Stiles dejó de escucharla en el momento en el que sintió un cambio en el ambiente. Una corriente de aire lo azotó, y supo que el final estaba cerca. Hannah palideció.

—Están aquí, ¿cierto? —dijo, a pesar de que estaba casi segura de la respuesta que obtendría. Stiles dejó de verla, observando en su lugar no muy lejos de él a un hombre a caballo—. Lo estás viendo —susurró Hannah. No era una pregunta esta vez. Lentamente Stiles asintió.

—Está justamente ahí —señaló. Hannah no dejaba de temblar. No era a más de cinco metros de distancia de donde estaban ellos.

—Viene por ti —musitó Hannah, aunque era algo que ambos sabían perfectamente. Hannah asintió entonces, con determinación escrita en los ojos—. Pues tendrán que pasar por mí antes —dicho esto, sacó las garras. Stiles la detuvo, sujetándola del brazo.

—Perdiste la cabeza si crees que dejaría que te pusieras en un peligro así por mí —rugió, acunando su rostro con su mano para que lo viera—. Vas a ir adentro y no vas a voltear atrás. Tienes que alejarte de mí ahora.

— ¡No voy a dejarte! —Exclamó Hannah, probablemente más fuerte de lo que debería—. Nunca lo haría —añadió.

Stiles la vio por unos segundos. Sabía perfectamente que era inútil pelear con Hannah, y en esos momentos, el tiempo era algo crucial.

—Tenemos que salir de aquí —afirmó Stiles, tomándola de la mano y jalándola hacia donde el Jeep estaba estacionado.

Detrás de ellos, Stiles escuchó las pisadas del caballo siguiéndolos. Pronto, a lo lejos en su camino vio a otro de los jinetes.

—Por aquí —exclamó Stiles, guiándola al ser el único que podía verlos. Se detuvo al ver que del lado izquierdo, otro de ellos salía. Estaban rodeados.

— ¿Dónde están? —gruñó Hannah, sacando las garras de nuevo e iluminando sus ojos, volteando a ver a todos lados sin poder realmente verlos.

Missing /teen wolf |running #6|¡Lee esta historia GRATIS!