XXXV

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Cuando Hannah abrió la puerta de la habitación del motel, girando la manija de la puerta, un nudo se instaló en su garganta. Intentó tragar saliva, y obligar a sus pies a moverse para entrar, pero simplemente su cuerpo no respondía.

Recordaba la escena. Larecordaba perfectamente. No la había presenciado, pero la había escuchado, enel borde de la existencia y la nada, cuando había estado a punto de morir. 

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Stiles había visto a Hannah al borde de la muerte en varias ocasiones. Después de todo, la chica era un imán para el peligro. La había visto destrozada después de lo de los amigos de Viktor, después de arrancarle el corazón a Sokolov, cuando se había enfrentado a la quimera defendiendo a su padre y casi había terminado ciega, cuando peleó con Malia, cuando luchó con la manada de Alfas, cuando se enfrentó a los Oni. Cuando fueron encerrados en la escuela y ella fue envenenada... Y aun así, esta probablemente había sido la vez que peor se veía.

Se veía muerta.

Lo había estado por unos minutos, demasiados minutos... Pero Melissa había conseguido que su corazón latiera de nuevo, y que las heridas dejaran de sangrar... Y aun así se veía como si no estuviera viva.

Su piel estaba más que pálida. Un tono grisáceo cubría su piel por completo. Sus ojos estaban cerrados, pero no como cuando dormía. Stiles amaba ver dormir a Hannah porque parecía tan tranquila. Era diferente, porque esta vez tal vez nunca más volvería a abrirlos.

Tenía un corte en la mejilla y un moretón en la mandíbula. No llevaba ropa de hospital, aún tenía sus jeans y su playera negra puestos, o lo que quedaba de ellos. La ropa estaba destrozada. Una gran venda tapaba su estómago, donde Theo le había encajado las garras, y una mancha color rojo, tirándole a negro, se extendía en la venda blanca, señal de que el sangrado estaba regresando. Su hombro también estaba sangrando, producto de la bala disparada por Gerard. Un corte de garras le atravesaba la garganta, provocado por la Bestia.

Su respiración era tan lenta que apenas y era perceptible. El marcador de latidos cardiacos conectado a ella avanzaba lento, como una trágica canción de cuna.

A ninguno le pasó por alto lo obvio: no estaba sanando. Miles de ideas comenzaron a cruzarle a Stiles por la cabeza. ¿Y si Hannah no sobrevivía? ¿Y si moría ahí frente a él? No podía vivir sin ella. No quería hacerlo. Hannah lo era todo para él. No sabía cuándo había comenzado a tener sentimientos tan fuertes por ella, pero los tenía. Sabía que la amaba. Sabía que estaba enamorado de ella. Pero no tenía idea de cuánto dependía de ella. No había un mundo sin Hannah.

Scott tomó la mano de Hannah entre la suyas, haciendo una mueca cuando notó lo fría que estaba. Tomó aire. Y antes de comenzar a absorber el dolor, miró a Stiles.

No dejes que me detenga ni que nadie lo haga. Haré lo que sea para salvarla, cueste lo que cueste.

Stiles asintió. Y entonces Scott empezó. 

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Hannah abrió sus ojos lentamente, parpadeando pesadamente. Todo su cuerpo se sentía pesado y lento. Vio a Scott dormido, con los brazos apoyados en la cama de hospital donde ella descansaba. Todos los demás estaban ahí, pero realmente no les prestó mucha atención. A su lado, sentado en una silla en una posición totalmente incómoda, sosteniendo su mano, estaba Stiles.

Tenía la mirada perdida en algún punto de la habitación. No se movía en lo absoluto, a excepción de sus dedos rozando los suyos. Hannah lo observó, porque si había una cosa que amaba era ver a Stiles. Estaba cansado, era evidente. Ojeras oscuras enmarcaban sus ojos. Un nudo se instaló en su garganta al saber que la causa del deteriorado estado de su novio era ella. Con todas sus fuerzas, Hannah consiguió apretarle la mano a Stiles.

Missing /teen wolf |running #6|¡Lee esta historia GRATIS!