XLII

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—¿Y ahora qué? —preguntó Scott, jadeando.

Hannah titubeó. Todos sus instintos le decían que diera la vuelta y marchara de nuevo hacia la escuela, buscando a Stiles. No importaba tener que enfrentarse a ser llevada por los Jinetes, o peor, con tal de encontrarlo. Pero su parte racional le decía que no podía permitirse dejarse llevar por sus sentimientos.

La solución real a todo era separar las vías del tren para que los Jinetes pudieran seguir su camino, pero no quería alejarse de Stiles. Apenas lo acaba de recuperar. No podía dejarlo a su suerte. Tenía que regresar a él.

No sabía qué hacer.

—Hannah, lo entiendo —musitó Scott, suavizando la mirada, comprendiendo lo que estaba sucediendo enla cabeza de su Beta—. Ve por él. 

    🌙🌙🌙🌙🌙

Scott regresó a la parte donde las vías se cruzaban, sabiendo que el conflicto era inevitable.

—Casi diría que lo están disfrutando, Scott —canturreó Douglas, dándole la espalda, justo frente a la palanca que tenía que jalar para separar las vías—. La búsqueda de intentos totalmente inútiles.

—Aléjate del desvío por las buenas, o te obligo por las malas —ordenó Scott. Douglas rió quedamente.

—Ese es el modo alemán de hacer las cosas. Hubieras sido un joven nazi excelente.

—Estoy hablando muy en serio —añadió Scott, sus ojos iluminándose de rojo—. Así que hazte a un lado.

Douglas gruñó, iluminando sus ojos de un raro color verde y sacando los colmillos.

—Quizá no me escuchaste bien. No voy a hacerme a un lado.

Dicho esto, Douglas rugió. De las profundidades del bosque, Jinetes Fantasma comenzaron a acercarse. Eran más de veinte, rodeándolo por completo.

—No voy a retroceder —dijo Scott gravemente.

—Increíble —canturreó Douglas conforme Scott se acercaba a él—. Aún ante probabilidades insuperables. No sé si es un suicidio o una estupidez.

—Quizá las dos cosas —admitió Scott, sus ojos color rubí brillando—. Como sea, voy a llegar a ese desvío.

—Tú, entre todos Scott, deberías saber lo que le pasa a un lobo solitario.

—Y tú deberías aprender a no ser tan estúpido —canturreó Hannah, apareciendo detrás de Douglas. Él volteó a verla, tomado por sorpresa—. Oh, vamos. Scott y yo somos como los nazis y perder. Siempre vamos juntos. Douglas, le pateamos el trasero a los nazis en los cuarenta y lo volveremos a hacer si no te haces a un lado. Ahora, dime por favor que quieres que sea a las malas porque muero por hacerte pedazos.

—¿Ustedes dos contra mí? —Se burló Douglas—. Esto será fácil.

—No son solo ellos dos —exclamó una voz detrás de Scott. De las entrañas del bosque, salió Theo con la camisa hecha rasguños—. Tienen una manada.

—Gracias, Theo. No estamos haciendo audiciones después que intentaste matarnos a todos, pero apreciaré el apoyo ahora —rugió Hannah, una sonrisa comenzando a formarse en su rostro.

—Gracias a Dios, estaba temiendo que lo aceptarías —suspiró Malia, apareciendo detrás de Theo.

—Agradezco el apoyo, Malia.

Missing /teen wolf |running #6|¡Lee esta historia GRATIS!