VIII

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Hannah estaba ayudando a Liam a encargarse de guardar el equipamiento del equipo de lacrosse cuando se detuvo abruptamente, su respiración entrecortándose.

—¿Hannah? —la llamó Liam, sin entender lo que sucedía.

Estaba parada a unos metros de él, y tenía una de las camisetas de algún miembro de los integrantes del equipo de lacrosse en las manos. Recordaba el día en que había entrado a jugar lacrosse en el partido. Había estado peleada con Scott porque no confiaba en ella, y recordaba la expresión sorprendida del chico al verla. Hannah llevaba puesta la playera de alguien....

—Veinticuatro —susurró para sí misma—. Número veinticuatro.

—¿Estás bien?

—Liam, ¿quién es el número veinticuatro? —preguntó en voz alta, con la mirada perdida.

—¿Qué?

—¡El número veinticuatro del equipo! —Repitió, casi gritándole, con las manos temblándole—. ¿Quién es?

—No hay nadie con ese número, Hannah —respondió Liam, acercándose a Hannah lentamente—. ¿Te encuentras bien?

—¡Sí lo hay y yo usé su playera en uno de los partidos!

—Hannah, busca si quieres pero no hay número veinticuatro —insistió Liam.

—Necesito irme —balbuceó Hannah, sin mirarlo. Caminó por el pasillo, con la mirada fija, sin prestar atención a su alrededor.

Para siempre.

Para siempre.

Para siempre.

Llegó jadeando a una de las aulas vacías, cayendo de rodillas al suelo mientras tomaba su anillo, aferrándose a él.

Trató de tranquilizarse, tomando aire. Se estaba volviendo loca. Intentó hacer un recuento de todo lo que la conducía a él. Estaba segura de que había un él. Tenía que haberlo. Y le había dado el anillo, y le había prometido un para siempre. Y tenía el número veinticuatro del equipo de lacrosse y tenía algo que ver con las letras pegadas en su pared y... y estaba completamente enamorada de él. ¿Cierto? Por eso dolía tanto.

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Tenía que encontrarla. Tenía que encontrar otra prueba más de que existía. Sabía que sus amigos pensarían que se había vuelto loca si no encontraba una prueba, así que cuando creyó no había nadie en los vestidores, buscó entre el montón de playeras el número veinticuatro.

—Sigues aquí —dijo una voz detrás de ella. Liam. Hannah volteó lentamente a verlo, tragando saliva al ver a Mason a su lado.

—Hola —murmuró, metiendo un mechón de cabello detrás de su oreja—. No estoy loca, no le digan a nadie —se apresuró a decir.

—¿Está bien? —Dijo Mason, aunque sonaba más como una pregunta que como una afirmación—. Quería pedirte una opinión sobre algo pero si estás ocupada...

—Estoy bien —dijo Hannah, demasiado fuerte y rápido. Se aclaró la garganta antes de preguntar más suavemente—. ¿Qué sucede?

—Creemos que debían tener a alguien ahí. Los jinetes, en la biblioteca. Es la única explicación lógica probable.

—No es la única explicación lógica —añadió Liam, ganándose una mirada sucia de Mason.

—Sí, sí lo es —insistió Mason—. Corey tiene una corazonada.

Missing /teen wolf |running #6|¡Lee esta historia GRATIS!