IV

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Stiles y Hannah caminaban por el estacionamiento oscuro de la escuela, saliendo de la biblioteca, siendo iluminados solamente por las vagas luces a las afueras de ella. Sus manos estaban entrelazadas, la suave brisa de la noche acompañándolos. Las mejillas de ambos estaban ligeramente coloradas por la acción en el Jeep minutos antes.

A pesar de que ambos intentaban actuar como si todo estuviera bien para evitar preocupar al otro, los dos sentían un vacío en el estómago que hacía que todo se les revolviera.

—Se siente como si ya lo hubiera oído antes —dijo Stiles. No habían dejado de hablar sobre lo que había ocurrido ese día. Se sentía demasiado importante como para eclipsarlo hablando de cosas triviales.

—Lo sé —murmuró Hannah, pensativa, ansiosa—. Es algo que ya he escuchado antes. Lo juro. Pero no sé qué es. Je suis perdu.

—Cuando hablas francés es sexy notó Stiles, ganándose una media sonrisa de Hannah, intentando disolver la tensión—. Di algo más.

—Je suis totalement terrifiée. Quelque chose de mauvais va arriver, et je ne sais pas si je peux le réparer. Je ne voudrais rien de plus que de fuir en ce moment avec toi.

—¿Qué fue eso?

—Te amo —mintió Hannah.

—Eso fue demasiado largo para un te amo —Stiles la jaló, acercándola a él—. ¿Qué sucede?

-¿Recuerdas cuando Jennifer, la druida novia de Derek, llegó y todos los animales parecían fuera de control, totalmente alterados? —Stiles asintió—. ¡Pues así me siento yo en estos momentos! No soy una banshee, pero puedo sentir desde la mañana que algo... algo no va bien.

—¿Puedes sentir el peligro?

—Puedo sentir que algo malo va a pasar —insistió, deteniéndose. Stiles dejó de caminar, igual que ella, mirándola a los ojos—. Creo que tal vez sea mi instinto animal. Estoy más conectada a él porque nací de esta manera, siendo loba.

—Tiene sentido —murmuró—. ¿Qué más sientes?

—Que no vamos a tener tiempo para resolver esto, que es demasiado y debería tomarte y salir huyendo de aquí.

—No podemos irnos —la mirada de Stiles se suavizó—. El niño. Él ya no tiene a nadie. Y hay una razón para eso, debe de  haberla.

—Seguramente hay una explicación, y una sobrenatural, pero ya revisamos los libros sobre desastres —dijo Hannah, señalando el libro que Stiles llevaba en las manos—. Triangulo de las bermudas, abducciones de aliens, historias de terror que me contaban mis padres... —se quedó callada, totalmente estática.

—¿Hannah? —la llamó Stiles, preocupado, al notar cómo dejaba de respirar. Hannah alzó la mirada, tomando del brazo a Stiles, como si necesitara sostenerse.

—¡Jinetes! —Exclamó—. ¡Los Jinetes Fantasma! ¡La Cacería Salvaje! Mis padres solían contarme sobre ellos. Pensé que eran un mito, pero deben de ser reales, Stiles.

—No entiendo... —frunció el ceño. Hannah estaba temblando.

—¡Vienen con la tormenta! Cabalgan y desaparecen personas. Como si no hubiesen existido. Las reducen a nada. Y luego van a otra ciudad y hacen lo mismo. Es lo que hacen. Papá solía contarme viejas historias sobre pueblos... —cerró los ojos un instante y cuando los abrió, brillaban emocionados con información, al estar por fin un paso adelante—. Voy a recordarlo. Te juro que voy a hacerlo. Voy a buscar información y voy a...

Hannah fue interrumpida por los labios de Stiles estrellándose contra los suyos, tomándola de la cintura. Fue un beso corto, pero lo suficiente para hacerla temblar.

Missing /teen wolf |running #6|¡Lee esta historia GRATIS!