XXXII

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Hannah salió de esa puerta con un nudo en la garganta, y los ojos brillosos. Aunque le doliera en el alma, Stiles ya había perdido esa inocencia que Hannah nunca había tenido. No podía esperar a ver otro recuerdo inocente y lindo, que le recordara su relación con la persona a la que más amaba. Entró a la siguiente puerta, quedándose estática al ver el recuerdo.

Debo decirlo, esta cita me encantó exclamó Hannah en voz alta, para que Stiles pudiera escucharla—. La vista es hermosa.

Stiles solamente enarcó una ceja en silencio mientras seguía trabajando en arreglar el Jeep, sin camiseta puesta pata no mancharla, mientras Hannah lo veía desde el asiento del copiloto.

En serio insistió Hannah, sonriendo divertida—. Podría ver esto todo el día.

Me siento como un objeto sexual se quejó Stiles exageradamente. Hannah simplemente le mandó un beso en respuesta.

Minutos después, Stiles cerró el capo del Jeep y abriendo la puerta se sentó en el asiento del conductor al lado de Hannah. Ambos se quedaron en silencio unos segundos, el sonido leve de la lluvia comenzando a caer como música de fondo.

Vayamos a casa murmuró Hannah, su voz decaída. No quería regresar. No quería volver a la realidad con quimeras, asesinos antiguos y demás problemas.

Vayamos a casa coincidió Stiles de la misma manera, sin hacer ademán de irse. Suspiró, y volteó a ver a Hannah.

La luz de la luna se reflejaba sobre su rostro, con el pálido cabello rubio cayéndole suelto. No lo estaba viendo a los ojos, sin embargo, la conocía perfectamente y sabía lo que estaba pensando.

Hannah ladeó la cabeza, su mirada conectando con la de Stiles. Los ojos marrones del chico observaron sus labios por un segundo, y la mirada de Hannah se desvió a los suyos. Volviéndose a mirar a los ojos, no hubo necesidad de que ambos dijeran lo que estaban pensando.

En un instante, Hannah ya estaba sentada sobre Stiles, a horcajadas de él y las manos enredadas en su cabello. Con una mano sobre su cintura, por debajo de la camiseta de Hannah y otra mano sosteniendo su rostro, la besó.

Hannah tuvo que resistir soltar un gemido por la manera en que Stiles la besó. La besó como pocas veces lo hacía, con una intensidad que rayaba en la necesidad. Había fiereza y obsesión. Pasión y exigencia.

Estamos en el Jeep intentó decir Stiles, contradiciéndose a sí mismo mientras ayudaba a Hannah a quitarse su camiseta.

¿Y? exclamó Hannah, aventando la prenda por algún lado.

Solo estaba diciendo balbuceó, ambas manos aferradas al cuerpo de su novia.

Hannah le miró divertida. Se inclinó sobre el cuello de Stiles y comenzó a besarle el cuello, sabiendo perfectamente que lo haría estremecer. Dibujó suaves caricias por el pecho de Stiles, jugueteando cuando llegaba a la línea de sus jeans y subiendo de nuevo. Con sus labios marcó un camino de besos desde su oído hasta su cuello, sonriendo al sentir las manos de Stiles luchando con el broche de su sostén.

Lo dejó complicarse la vida unos momentos más antes de por fin ayudarlo, una sonrisa traviesa asomándose por sus labios.

Por un momento, ambos se detuvieron en silencio. Los ojos de Stiles recorrieron lentamente a Hannah, deambulando sus dedos por su piel nívea. Tomó aire, incapaz de comprender cómo joder Hannah era tan bonita. No. Bonita no era la palabra. Hermosa tampoco. Enigmática. Hipnótica. Mágica.

Missing /teen wolf |running #6|¡Lee esta historia GRATIS!