III

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—Una interacción química provocaría el tinte —musitó la profesora de química, levemente confundida sobre el por qué Hannah y Scott estaban preguntándole sobre eso, sosteniendo entre sus manos un pedazo del cristal del parabrisas.

—¿Qué hay del fogonazo de un arma? —preguntó Hannah, recargándose contra la pared intentando parecer casual—. ¿Podría ser azul o verde?

—El fogonazo de un disparo es creado por los gases que salen del arma. Es posible que el gas incluya cobre, bario, cesio. Esos se queman en azul o verde.

—¿Podría entintar el vidrio? —preguntó Scott, dando un paso adelante, interesado.

—¿Creen que un arma hizo esto?

—No lo sé, díganoslo usted —dijo Hannah, entrecerrando los ojos.

—Tal vez —se apresuró a añadir Scott. La profesora se encogió de hombros.

—No lo sé, chicos. Lamento no poder ser de más ayuda.

Apenas escuchó esto, Hannah se fue sin decirle nada más, emocionada por contarle a Stiles lo que habían averiguado, dejando a Scott atrás.

—Está bien —sonrió Scott amablemente—. Muchas gracias. Lamento la actitud de Hannah, ella solamente...

—Scott, no tienes por qué disculparte por tu novia —la profesora puso los ojos en blanco. Quiso corregirla, pero en cuanto menos lo supo, lo estaba corriendo del salón—. Ahora vete, que tienes clases a las cuales atender. 

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—¿Qué es una falta más? —Bufó Hannah, caminando hacia la salida con Stiles y Scott a su lado—. Nada que una buena amenaza no arregle al final.

—Creí que habías dicho que no amenazabas, sino que dabas discursos muy persuasivos —musitó Stiles, divertido.

Apenas dieron tres pasos afuera, fueron regresados por la madre de Lydia, que iba jalando de la oreja a Scott. Había intentado hacer lo mismo con Stiles, pero Hannah le había gruñido y había cedido inmediatamente.

—Ninguno de ustedes se irá de aquí —exclamó—. Scott, has faltado a más de treinta y ocho clases. Tuve que rogarle al superintendente.

Hannah iba a salir a su defensa, pero no tuvo que hacerlo, pues Stiles comenzó a abogar por Scott.

—Señora Martin, Scott es el protector de Beacon Hills.

—A las tres y media podrá protegerla.

—Bien —cedió Hannah, para sorpresa de todos. Caminó con sus amigos a clase, dejando a la señora Martin en el pasillo, parada. Antes de entrar a su salón, volteó a verla y en voz alta dijo—: Pero cuando el Apocalipsis ocurra y usted esté frente a mí, rogándome porque la salve, le diré que podré salvarla a las tres y media.

Cerró la puerta del aula tras de sí, sin mirar atrás.

—¿Aun sigues enojada por lo de Lydia? —preguntó Scott, enarcando una ceja, aun sabiendo la respuesta. Hannah lo miró como si fuera obvio.

—Puso a nuestra amiga en peligro metiéndola en un hospital psiquiátrico que es más como una cárcel, voy a odiarla hasta el resto de los siglos —afirmó. 

Missing /teen wolf |running #6|¡Lee esta historia GRATIS!