CAPÍTULO 16

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Apreté el acelerador con furia mientras conducía como una ex convicta que se escapaba de la policía

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Apreté el acelerador con furia mientras conducía como una ex convicta que se escapaba de la policía. No sabía cómo iba a encontrar a Iam, no tenía su número de celular ni tampoco tenía la mínima idea de donde podría ser la dirección de su casa. Estaba buscando a ciegas y lo sabía, pero estaba segura de que lo iba a encontrar cueste lo que cueste.

Fruncí  el ceño al ver la fotografía en el asiento del copiloto. Simplemente esa fotografía me daban ganas de vomitar, me revolvía el estómago de solo verla. Giré mi cabeza hacia la carretera y presione con más fuerza el acelerador. No sabía si la rabia me hacia una buena conductora o simplemente había aprendido a conducir. Lo cierto era que manejaba de las mil maravillas, me aplaudiría a mí misma sino fuera por el hecho de que estaba elaborando una manera de encontrar a Iam y asesinarlo lentamente mientras él respondía todas mis dudas.

Apagué el auto y corrí a la cabaña de la anciana. Toqué la puerta desesperadamente unas quince veces pero nadie salió. Si, había ido a la casa de Melody, era la única persona que yo sabía que tenía contacto con Iam. Ella tenía que decirme donde podría encontrarlo, me urgía encontrarlo y si se negaba a darme su dirección iba a acampar fuera de su cabaña hasta que se dignase a decírmelo.

Seguí golpeando la puerta con mis manos hasta que por fin la puerta se abrió.

-¡Por dios mujer te tardaste! –mi voz sonó bastante impaciente. La anciana tenía una expresión de confusión como si yo fuera la persona menos esperada.

-¿A qué se debe tu visita hija? Ven adentro.  –Abrió completamente la puerta para que yo entrara. Pero no entré, no podía distraerme ahora. No estaba para visitas, necesitaba encontrar a Iam lo antes posible.

-Sonará un poco descortés pero vine aquí porque necesito la dirección de Iam. –Melody frunció el ceño ante mis palabras y se quedó pensando unos segundos.

-Me gustaría ayudarte pero no tengo su dirección. –Una decepción inmensa se apoderó de mí, tal vez fui muy obvia pues al verme ella prosiguió. –Pero tengo su número celular, puedo pasártelo si necesitas hablar con él. –Mi mirada se iluminó.

-¡Si! Dámelo por favor. –Estaba consciente de que sonaba muy desesperada por él. Pero me daba igual, necesitaba hablar con él y aclarar mis dudas ya estaba cansada de vivir en una burbuja sin saber que ocurría a mí alrededor.

La anciana se dirigió a su sala y tomó entre sus manos una pequeña agenda negra. Hojeó algunas páginas y luego arrancó una. Dudó un momento en dármela pero luego me la dió. Tomé la hoja impaciente entre mis manos y observé. Tenía su número celular, su nombre y algunas palabras raras escritas. Prácticamente salí corriendo de la casa.

-¡GRACIAS! –grité desde afuera para que Melody me escuchara. Me subí al auto rápidamente y tomé mi celular. Mis manos me temblaban, estaba demasiado impaciente.

Cálmate o te dará un infarto y ahí ya no podrás aclarar tus dudas señorita impaciente. 

Marqué su número en mi celular y lo llamé. Tocó el primer tono, luego el segundo, el tercero, el cuarto y me llevo al correo de voz.

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