CAPITULO 1

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-En la actualidad-

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-En la actualidad-

La noche estaba escalofriante en verdad, un aire de misterio emanaba el ambiente, tanto que me llegué a sentir como en una película de terror. Y eso no me agradaba para nada. Mi amiga Pam me había arrastrado a la fiesta de invierno que se realizaba cada año en un club de mala muerte.

La verdad no había querido venir, pero lo hice. Ella me había dicho que nos encontráramos aquí a las nueve de la noche, y ya eran las nueve y media y no había ninguna señal de vida por su parte.

Me encontraba buscándola entre la multitud de personas que se hallaban en el lugar, pero no había rastro alguno de ella. Definitivamente no estaba.

Maldita me dejo plantada

Seguí mirando por todos lados teniendo la esperanza de encontrarla. Me di por vencida y gire en mis talones para salir de aquel lugar. Las piernas ya me dolían por estar parada tanto tiempo. Me tropecé varias veces con personas con un olor asqueroso a alcohol y sudor que se encontraban bailando y saltando.

¿Será que yo huelo así de feo cuando bailo? Que cerda. Con razón no tengo novio.

Cuando por fin logre salir de aquel lugar un aire frio chocó contra mi cuerpo e hizo estremecerme. Realmente la noche estaba de miedo. Sospechaba que alguna tormenta se veía venir.

Maldita Pam que me había obligado a venir.

Camine por la acera cubriéndome lo más posible con mi pequeño abrigo, me maldije por no haber venido en auto o haber traído un abrigo más grande. Quería hacerme la linda y por eso no traje un abrigo, buenísima idea. Seguí caminando hasta que me tropecé por una estúpida piedra la cual casi hizo caerme de cara en la acera, seguí mi trayecto refunfuñando por dentro. El viento estaba furioso, pues llevaba todo a su alcance. Las hojas estaban volando por todas partes como si en cualquier momento la lluvia caería con furia. Seguí caminando con la cabeza mirando al suelo cuando una pluma dorada cayó frente a mi camino. Mire al cielo instintivamente pero no había nada.

¿Qué ave podría llevar plumas tan grandes y brillantes como esa?

La tome entre mis manos. Era tersa y tan bonita.

Emanaba un color dorado tan intenso. Me pareció bastante interesante, así que la guarde en mi abrigo.

Sí, lo sé, parecía una vagabunda loca recogiendo cosas de la calle.

Seguí caminando por un lugar desconocido mientras una ráfaga fría me cubrió, definitivamente debía llegar rápido a una parada de bus, porque en cualquier momento comenzaría a llover. Me maldije una y otra vez en voz baja por haber cedido ir a aquella fiesta. Le maldije a Pam también por haberme dejado plantada. La mataría después. Ahora debía concentrarme en llegar a casa. Mientras seguía mi camino unas gotas comenzaron a caer sobre mi cabello perfectamente alisado por la planchita, me había tomado dos malditas horas dejarlo así de perfecto. Y el aguacero cayó con furia.

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