CAPÍTULO 40

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Los tenues rayos de sol atravesaron las cortinas dándome en pleno rostro

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Los tenues rayos de sol atravesaron las cortinas dándome en pleno rostro. Odiaba despertarme por culpa del sol, me ponía de mal humor y generalmente cuando eso ocurría significaba que tendría un día de mierda.  Y sí, tal vez estaba siendo demasiado pretenciosa pero no podía ser optimista en mi estado actual. Ya hacían cinco semanas desde que habíamos encontrado a Iam. Él aun no recordaba absolutamente nada y al decir verdad no tenía muchas esperanzas de que ello ocurriese. Gael había logrado avanzar con él, incluso habían días en donde podían sobrellevar una charla amena entre los dos, Iam le preguntaba cosas sobre su pasado y Gael trataba de responder todas sus dudas. Aunque Gael había logrado acercarse a Iam, yo no contaba con la misma suerte.  Cada vez que se topaba con mi rostro me lanzaba todo tipo de palabras siniestras que ni yo misma sabía que existiesen. Pareciera como si mi rostro le inspirase a inventar groserías en mi honor.  No puedo negar que al comienzo fue bastante duro ya que no era común recibir insultos de parte de una persona apreciada, al menos no de la manera en que él lo hacía. Pero luego fue como si ya no me afectaran, es decir, me daba igual que me dijera cosas morbosas o funestas, ya ni le tomaba en serio sus palabras. Era como un juego de quien tienta a quien. Y el primero en enojarse obviamente perdía, por esa misma razón yo no pasaba mucho tiempo con él y era Gael quien se encargaba de todo.

-¿Jay? –Escuché la voz lejana de Gael en el corredor. –El desayuno está listo.

-¡Ya voy! –Grité mientras me levantaba de la cama y me acomodaba el cabello. Corrí hasta la cocina sin importar mi aspecto. Llevaba puesto unos mini shorts de dormir y una camiseta pegada al cuerpo. Sabía que la idea de tener a una chica vestida así en tu casa podría sonar bastante provocativa pero vamos era solo Gael, era como un hermano para mí. Y Iam, bueno él estaba de manos atadas así que yo no corría riesgo alguno.

Caminé hasta la mesa del comedor y observé el delicioso desayuno servido, no había rastro de Gael por lo que di por sentado de que había salido hacia la ciudad ya que constantemente iba a visitar a Kaley para mantenerla informada al respecto. Mis sospechas enmarcaban que entre Kaley y Gael había algo, no estaba segura si eran dos hermanos que se querían demasiado o simplemente gustaba uno del otro. Sin embargo mis dotes de cupido me decían que había atracción entre ellos. Y al decir verdad harían una pareja encantadora.

Pobre Austin, no puede competir contra Gael... Ni Pam contra Kaley.

Suspiré mientras comía mi desayuno con absoluta felicidad hasta que me pregunté si Iam no tendría hambre. Imaginarme a mí sin comida era totalmente desgarrador. Ya hacían cinco días sin comer, no sabía porque se había negado a probar bocado alguno, tal vez solo quería llamar la atención, aun así no pude evitar compadecerme. Sabía que era inmortal pero tal vez podría sentir hambre. Una desgarradora angustia se apoderó de mi estómago. Rápidamente tomé unas tostadas con mermelada y una taza de café y caminé hasta el depósito en donde Iam descansaba. Habitualmente era Gael quien se encargaba de llevarle alimentos y todas esas cosas ya que yo no podía estar en contacto con él sin desatar la tercera guerra mundial.

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