CAPÍTULO 15

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El ambiente era bastante tenso e incómodo

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El ambiente era bastante tenso e incómodo. Minutos antes él había intentado ahogarme y ahora estábamos los dos sentados en el césped tomando café como los mejores amigos de toda la vida que nunca fuimos.

Estaba muy pensativo y callado, aproximadamente hace quince minutos que no hablamos y eso que me costaba una eternidad quedarme callada. Miré mi reloj y ya era la hora del almuerzo. No es que sea una adicta a la comida, solo que ya era la hora de comer y pues tengo que comer ¿no?.

Admite que eres una gorda Jay.

Él me había hecho mil preguntas acerca de lo que pasó en mi supuesto secuestro. Pero todas mis respuestas fueron “no lo sé”. Y no estaba mintiendo para hacerle enojar sino que simplemente yo no lo sabía, todo ocurrió muy rápido y de un momento a otro aparecí en mi cama con todos esos moretones. No entendía que estaba ocurriendo, pero al parecer Iam si lo sabía. Cuando se lo conté su mirada se volvió más oscura de lo normal.

Le hice mil preguntas acerca de lo ocurrido. Le pregunte si él tenía algo que ver o si él sabía algo más pero me lo negó todo. Terminé resignandome ya que él no iba a colaborar con ninguna información.

-Vamos. –Me ordenó con aquella voz neutral que yo tan bien conocía.

Me quedé mirándolo mientras se levantaba, cada músculo se tensaba al moverse era tan perfecto que me dolía la vista de tanto verlo, me quería arrancar los ojos con un tenedor para así poder dejar de mirarlo.

Cuando estaba a unos centímetros del auto se giró y me observó como si fuera una cosa extraña, no dijo nada y se metió al auto.

Definitivamente esta re bueno.

Él me hizo una seña con su mano para que me acercara. Suspiré mientras me levantaba de mi confortable lugar. Caminé hacia el auto con pasos perezosos. Sabía que cuando me metiera al auto me volvería a atacar con sus preguntas y la verdad es que no estaba de humor para preguntas cuyas respuestas no sabía.

-Entra al auto, no tenemos todo el día princesa. –Lo dijo con sarcasmo pero no pude evitar emocionarme por la palabra “princesa” lo sé soy una estúpida que se ilusiona fácilmente.

El chico de los abdominales perfectos te dijo princesa.

Sin darle más vueltas al asunto entré al auto y me coloqué el cinturón de seguridad. El leve ruido del auto encenderse se hizo presente. Aceleró con fuerza y sentí como una fuerza sobrenatural me hizo tirarme hacia el parabrisas, por suerte y gracias a Dios tenía el cinturón puesto así que no me rompí la nariz por el vidrio.

¿Cuál es su obsesión con la velocidad? Idiota.

-Me quedó claro que tu vida te importa un carajo pero a mí mi vida si me importa, por eso te pregunto amablemente ¿¡QUÉ MIERDA ES TU PROBLEMA!?

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