Capítulo 31

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-¡Jazmine mi bebé! -La voz de mi madre se hizo sonar en toda la habitación mientras me agarraba de los cachetes y verificaba con sus ojos cada centímetro de mi rostro. -Tu cara se ve más pálida y delgada... ¿Andas comiendo bien mi niña?

-Mamá... sabes que no paro de comer en ningún momento, indiferentemente de la situación en que me encuentre nunca dejo a la comida de lado. -Mi madre quedó pensativa unos segundos y luego asintió con una gran sonrisa.

Lunn se ve más delgada y bonita que tú...

Sacudí mi cabeza bruscamente sacando ese pensamiento perturbador de mi cabeza. Caminé hasta el espejo más próximo y levante mi camiseta dejando mi abdomen al descubierto. Definitivamente esa barriga no era la de una chica fina y delicada. No estaba gorda pero tampoco estaba relativamente delgada.

-Mamá, necesito una dieta urgente. -La expresión de asombro en el rostro de mi madre fue épica al escucharme decir esas palabras. ¿Acaso era tan extraño escucharme decir eso? Oh vamos, ni yo misma me la creo.

Viviste todos estos años amando la comida como si fuera tu bien más preciado.

-¿Te encuentras bien Jay? -La expresión de preocupación de mi madre hizo ponerme de mal humor. -¿Qué te ocurre hija mía?.

-Estoy gorda. -Dije secamente mientras intentaba poner duro mi abdomen, pero esa acción era absolutamente imposible para mí.

El paquete de papas que devoraste te está pasando la factura en esa barriga.

-Eso nunca te preocupó... ¿Qué ocurre? ¿Acaso... tienes novio? -El tono de voz de mi madre me dio a entender de que se moría de curiosidad por saber mis intimidades. Pero definitivamente no iba a contarle nada sobre Iam.

-Soy demasiado hermosa como para desperdiciar mi belleza con un chico. -Respondí con una sonrisa triunfante mientras trataba de esconder mi barriga debajo de mi camiseta, pero era un caso perdido.

-Si tú lo dices. -Mi madre se encogió de hombros restándole importancia al tema y luego desapareció por el barandal de la casa mientras tomaba su móvil y efectuaba una llamada.

-Malditas papas. -Susurré mientras caminaba hacia el patio trasero.

Respiré profundo, realicé unos cuantos estiramientos sobre el césped y luego comencé a trotar por todo el patio, para mi suerte el patio de mi padre era bastante grande como para tener una rutina de ejercicios completa.

La noche anterior mi madre había hecho una llamada en donde exigía querer encontrarse conmigo, en ese momento me desesperé, corrí por toda la casa y le grité a Iam que debía volver a la casa de mi padre urgentemente. Estuve preocupada toda la noche pensando en cómo carajos iba a llegar a la casa de mi padre antes que mi madre llegara, hasta que vi a Iam parado en la puerta y el foco de mi cerebro encendió. Él podía tele transportarse y eso era una virtud que cualquiera mataría por tener. Nos tele transportamos a la casa de mi padre y la casa estaba vacía pero era algo bastante natural pues mi padre pocas veces se encontraba en su casa.

Iam por su parte desapareció después de haberme dejado en la casa. No sabía si se había marchado o se había escondido en algún rincón de la casa. Al principio lo estuve buscando por todas partes pero al llegar mi madre mi búsqueda culminó.

-¡Mierda! -Grité al tropezarme con la raíz de un árbol. Me tambaleé unos segundos intentando mantener el equilibrio pero no lo logré. Antes de caer al suelo sentí como alguien me sujetaba de la cintura haciendo que no estrellara mi cara contra una roca.

-¿No te enseñaron a tener cuidado? -Oí el susurro de Iam en mi oído haciendo que cada vello de mi cuerpo se erizara. Me giré lentamente y lo miré de reojo. Se veía tan lindo.

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