CAPÍTULO 33

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Abrí mis ojos levemente debido a la intensa luz que emanaba de mis ventanas

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Abrí mis ojos levemente debido a la intensa luz que emanaba de mis ventanas. Ya había amanecido. Y nunca en mi vida había dormido tan maravillosamente bien como aquella noche. Sentía tanta paz en mi corazón. Sobé mis ojos con mis puños mientras bostezaba hasta que por fin abrí completamente los ojos. La imagen que vi ante mis ojos  era la más enternecedora que podría haber visto en toda mi vida. Iam acurrucado en mi cama en forma de ovillo mientras abrazaba una de mis almohadas. Llevaba los ojos cerrados pero no estaba segura de que dormía ya que.. él era un ángel. No estaba segura si los ángeles dormían.

-¿Duermes? –Cuestioné un poco dudosa, al no recibir respuesta acerque uno de mis dedos hasta su rostro y le toque su nariz como si fuera alguna especie de botón. Ya iban muchas ocasiones en las que había tenido el antojo de tocar su nariz. Era respingona y muy perfecta. Hasta creería que cualquier mujer mataría por tener una nariz así.

Si, lo sé es extraño que a una chica le atraigan las narices, solo no cuestionen ¿sí?.

Me quedé allí jugueteando con su impecable nariz hasta que sus grandes ojos me pillaron por sorpresa. Esta mañana habían amanecido tan azules como el mar. Su mirada era tan pacifica que podría estar ahí mirándolo toda una eternidad. Lo extraño de todo era que Iam había cambiado mucho.  No sabía a ciencia cierta si siempre habría sido así y solo actuaba como un malhechor por diversión. O tal vez habría cambiado. No lo sabía, pero algo estaba ocurriendo con él. El aura negativa que sentí al conocerlo, sus ojos gélidos, su actitud aislada, todo eso ya no estaba. Por el contrario, su presencia transmitía demasiada paz incluso más de lo que estaba acostumbrada a sentir, sus ojos denotaban calma y su actitud era apacible.  ¿Acaso éste era el verdadero Iam?

-Deja mirarme como si fuera una especie rara de animal –Bufó él mientras volvía a su compostura de chico malo. –Y no, no duermo. Solo meditaba la situación mientras te divertías toqueteando mi nariz. –Musitó con falso enojo mientras yo trataba de no estallar en una carcajada.

-Pensé que dormías –Susurré mientras me levantaba de la cama y buscaba un cepillo para peinar y arremolinada cabellera. Iam se percató de que estaba buscando algo y en el momento en que posó sus ojos en mi cabello también se percató de que estaba hecha un desastre.

-Hola leona –Musitó con cierta diversión. Lo fulminé con la mirada mientras seguía buscando el bendito cepillo hasta que después de prácticamente desarreglar toda mi habitación lo encontré.  Comencé a peinar mi larga cabellera bajo la atenta mirada de Iam. Era imposible no percibir su mirada, era demasiado cálida. Algo bastante extraño en un chico que vivía regalando miradas gélidas y malévolas a todos a su alrededor. Reí al pensar en ello y él pareció darse cuenta.

-¿Qué es gracioso? –Preguntó con una voz grave mientras se levantaba de la cama. Estaba más que claro que él también se había dado cuenta de su cambio. Él también lo sentía, es por ello que actuaba de una manera malhumorada tratando de ocultar su nueva personalidad. No pude evitar sonreír aún más ampliamente.

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