CAPÍTULO 38

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Abrí mis ojos de golpe mientras sentía mi corazón latir con fuerza en mi pecho

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Abrí mis ojos de golpe mientras sentía mi corazón latir con fuerza en mi pecho. Miré a mi alrededor percatándome de que estaba nuevamente en el hospital. Me maldije una y mil veces. Baje la mirada hacia mi cuerpo. Un suero estaba conectado a mi brazo, lo quité rápidamente e intenté levantarme de la camilla. Al parecer la habitación estaba vacía…

-¿Piensas escaparte otra ves? –Me sobresalté al escuchar la voz de Gael detrás de mí. Me giré hacia él y no pude ignorar que su parecido con Iam me traían recuerdos que hacían que mi corazón se retorciera de dolor. –Un anciano te encontró inconsciente en un callejón. Dijo que te estabas desangrando y que no sabía que te había ocurrido. –Explicó Gael mientras me miraba con sus intensos ojos azules. –¿Lo encontraste verdad? –Cuestionó mientras se cruzaba de brazos y me observaba fijamente. Tragué saliva con dificultad tratando de tranquilizarme.

-¿De qué hablas? –Sabía perfectamente de lo que estaba hablando pero me era más sencillo ignorar el tema y tapar la herida con simple indiferencia. Gael levantó unas de sus oscuras cejas interrogativamente dándome a entender que no se tragaba para nada mis palabras.

-Yo… -Titubeó un momento antes de seguir hablando. – Yo te mentí. –Se pasó una mano por su cabello demostrando su nerviosismo. –Te dije que no había visto a Iam desde tu accidente y no es exactamente así. –Carraspeó unos segundos dudando si debía seguir hablando. –Hace ocho días me encontré con él. –Mis ojos se abrieron con sorpresa al escucharlo confesar aquello. –En el momento en que lo vi sentí su energía lóbrega, como si un aura tenebrosa lo acorralara. –Corrió su mirada hacia el ventanal mientras observaba como el sol se ocultaba. –Y confirmé mis sospechas cuando me acerqué a él y no logró reconocerme. –Finalizó mientras volvía a observarme intensamente. Estaba claro que esto era más serio de lo que había pensado. 

-¿Qué confirmaste? –Cuestioné mientras sentía la ansiedad recorrer cada parte de mi cuerpo.

-Supongo que sabías que Iam era un ángel y no un caído. –Asentí ante su pregunta. –Él siempre se mantuvo  neutro para no ser descubierto. Trataba de parecer peligroso ante los ojos de los demás, de hecho lo era pero no dañaría a alguien por simple placer. Su personalidad era misteriosa e indescifrable, siempre trató de pasar desapercibido entre la multitud ya que si los caídos o los arcángeles se enteraban de que había un ángel deambulando por la tierra las cosas se pondrían feas y se complicarían tanto para él como para la gente involucrada con él. –Se quedó callado unos segundos mientras sus ojos transmitían cierta añoranza. –Cuando yo caí, él me defendió. –Inquirió mientras mi corazón latía con fuerza por toda la información que estaba recibiendo. –Cuando caí olvidé todo mi pasado, los arcángeles te arrebatan las alas junto con todos tus recuerdos de vida angelical. –Pasó una mano por su cabello mientras suspiraba profundo. –En ese momento me sentí desorientado. Las reglas no tenían sentido para mí, me creía con el derecho de arrebatarle la vida a cualquiera que se atravesara en mi camino. El libertinaje y la autosuficiencia es todo lo que me acompañaba. Cuando la oscuridad se vuelve excitante, la luz se vuelve patética. –Inquirió mientras me observaba con seriedad. –Cuando caes, te sientes omnipotente. Pero eso terminó en el momento en que Iam se cruzó en mi camino. Él me había echado una buena paliza dejándome inconsciente. –Sonrió mientras recordaba aquel momento. –Luego me acarreó a rastras y me comentó de que yo había sido un ángel de la muerte y que había caído por cometer un pecado. Me advirtió que las sombras iban a querer adueñarse de mi alma. Y durante nueve años estuvo a mi lado guiándome y recordándome sobre mi verdadera esencia. –Relató mientras suspiraba hondo. –Siempre me pregunté porque él podía recordar su pasado y yo no, hasta que un día él reconoció que era un ángel. La verdad me había sorprendido bastante. Él me había dicho que habíamos sido compañeros ya que ambos éramos ángeles de primera generación, hasta me comento el motivo de mi caída. –Corrió su mirada hacia la ventana nuevamente. –En ese momento juré guardar su secreto. Luego encontramos a Kaley, ella estaba al borde de ser consumida por una extrema oscuridad. Aun así Iam se compadeció y la resguardó, haciéndola entrar en razón, recordándole su pasado como lo había hecho conmigo. –Se quedó callado unos segundos, yo solo me quede atónita observándolo y tratando de digerir todo lo que me estaba diciendo. –Le debo mis respetos a ese idiota. –Finalizó sonriendo.

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