CAPÍTULO 45

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Permanecí en silencio mientras la mirada del chico me inspeccionaba

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Permanecí en silencio mientras la mirada del chico me inspeccionaba. No reaccioné en lo absoluto, me quedé callada mientras asimilaba la información. Procesar aquella  noticia no era fácil, pero después de tantos descubrimientos ya no me causaba tanta sorpresa. A éste punto del campeonato me esperaba cualquier cosa. Y sé que descubrir un hermano no era exactamente “cualquier cosa”, sumándole el hecho de que estuve cerca de casarme con él. Sentí asco al  pensar en ello. Sabía que el muchacho lo había planeado simplemente para tenerme cerca y poder conseguir lo que tanto añoraba. Mi alma. Pero la gran pregunta es ¿Qué paso después? ¿Si en ese entonces él estuvo tan cerca de conseguirlo porque yo seguía viva? ¿Qué fue lo que lo detuvo? Y la pregunta del millón era ¿Por qué Iam no se interpuso en ese entonces? 

Tal vez lo hizo, por algo sigues viva.

Asentí mientras meditaba todo el conflicto dentro de mi cabeza. Por un segundo me había olvidado de que Iam estaba parado enfrente de mí.

-¿Te encuentras bien? –Su tono grave me causo un escalofrío. Nunca antes me había percatado de que su voz tenía un suave ronroneo. Lo miré. Su expresión no transmitía nada y supuse que la mía tampoco.

-Sí. –Admití. En verdad me encontraba bien. Sentía algo extraño dentro de mí. Como si aquel recuerdo tuviera un trasfondo el cual no lograba perpetuar pero aun así me transmitía una paz enorme. ¿Qué ocurrió ese día? ¿Tenía que ver con Iam… o con Dann?. Sonreí al percatarme del ceño fruncido de Iam. No era una sonrisa del todo sincera, solo trataba de convencerlo de que todo estaba bien. Y en realidad todo estaba bien pero había algo que me mantenía inquieta.

-Tengo que ir a ver algunos asuntos. –Explicó el muchacho mientras me inspeccionaba con la mirada. Supuse que quiso encontrar algún indicio de qué estaba pensando. Sonreí nuevamente, esta vez fue más convincente. Lo supe en el momento en que su mirada se relajó y me regaló una sonrisa. –¿Quieres venir o prefieres quedarte aquí? –Automáticamente negué con la cabeza dándole a entender que no quería ir.

-Estoy un poco cansada. –No estaba mintiendo. En verdad me encontraba agotada después de haber recibido tantos recuerdos en un solo día. Pude ver como la duda pasó por los ojos de Iam por un segundo pero finalmente asintió y sin decir nada más se marchó.

Esperé unos minutos. Tal vez pasaron unos cinco o veinte minutos. Tal vez más. No lo sabía, tampoco es como si me esmerase en calcularlo. Tenía suficiente con lidiar con aquel desconcertante sentimiento de paz que se había incrustado en mi interior.

Prendí la pequeña televisión que se encontraba en la habitación. No tenía ganas de ver un programa, mis fines eran despejar la cabeza por un instante. Me senté al borde de la cama mientras tenía mis ojos fijos en la pantalla. Estaban pasando el noticiero. Problemas políticos al parecer, no presté mucha atención. Eran como un montón de caras desconocidas parloteando cosas que no comprendía. Hasta que un rostro en específico me tensó. Fue un instante fugaz, tampoco presté la debida atención. Pero por el rabillo del ojo reconocí aquel rostro en la televisión. Sentí mi corazón latir con fuerza. Rápidamente leí el zócalo del noticiero. “Hijo del presidente acusado de tráfico de drogas” Me atraganté. No podía ser él. Tampoco estaba segura de haber visto su rostro. Fue solo un breve segundo en el cual pude haber visto mal. Sacudí mi cabeza mientras veía a un chico rubio vestido con prendas negras siendo arrestado por los oficiales. Llevaba una gorra de beisbol negra que imposibilitaba visualizar su rostro. Los oficiales lo metieron dentro de la patrulla mientras los periodistas se abalanzaban contra ellos tratando de encontrar una mejor toma del muchacho. Sin embargo los oficiales se opusieron negándoles el paso. Uno de los oficiales se acercó a la patrulla disponiéndose a cerrar la puerta. Y fue allí en ese justo milisegundo antes de cerrar la puerta que una cámara captó el rostro del joven detenido. Fue como si su mirada traspasara la pantalla. Sus ojos de un celeste sobrenatural transmitían un frío que ya había sentido antes.

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