CAPITULO 2

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Era oscuro, bastante oscuro

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Era oscuro, bastante oscuro. Por lo poco que la oscuridad dejaba ver estaba en un bosque. La luna se veía borrosa en el cielo debido a la niebla del lugar. Me sentía expuesta y un poco intrigada. En medio de la espesa neblina unos ojos azules verdosos surgieron aturdiéndome completamente. Estaba segura de que conocía esos ojos....

-Lunn... - dijo la voz que provenía de esos ojos de cielo. Me estremecí. Yo no soy Lunn, ¿Cuántas veces más tendría que pasar esto? Me pregunte mientras corría en la oscuridad detrás de la voz. Cada paso era aterrador, no veia mi camino, simplemente me dejaba llevar por el eco que producía aquella voz. Era como si hubiera perdido la cordura, ¿Acaso era normal que alguien corra detrás de una voz en medio de la oscuridad en donde cualquiera podría matarte? No, en absoluto. Estaba loca y aun así seguía avanzando. Corría y corría mientras la voz cada vez se escuchaba más lejana. La oscuridad me consumió cuando ya no escuche la voz, estaba sola. Me detuve de repente y observé a mi alrededor. Estaba perdida. No lograba encontrarlo. Estaba desesperada, quería verlo. Quería ver de nuevo aquellos penetrantes ojos.

Necesitaba verlo.... Era como si algo dentro de mi lo exrrañara.

-JAY!- gritó una voz bastante familiar y fastidiosa de fondo. Me desperté de golpe tratando de entender que había ocurrido. Mi cabeza dio un ¡Tac! Por la cabecera de mi cama.

-Auch!-me sobe la cabeza con el ceño fruncido mientras trataba de entender qué había ocurrido.

Había soñado con aquel chico. De verdad me había asustado. Parecía tan real. Se sentía tan real. Parpadeé varias veces hasta visualizar a mi mamá parada en el marco de mi puerta con el ceño fruncido y los brazos cruzados. Ya sabía perfectamente lo que iba a decir. Me tape la cara con la almohada y solté un pequeño bufido de fastidio.

-Jazmine me prometiste que si te dejaba ir a la fiesta de invierno, hoy cuidarías a tu hermano, limpiarías la casa y cocinarías mientras yo iba a dejar unos documentos en la oficina. ¿Y adivina con que me encuentro cuando llego aquí?-Dijo regañándome mientras levantaba unas de sus cejas acusatoriamente. -¡Me encuentro a tu hermano bañado en una composición extraña de leche, chocolate y cereal mientras intentaba hacer su desayuno!, ¡La casa hecha un desastre!, ¡Y mi querida hija plácidamente dormida como un oso mientras la casa hecha patas para arriba! ¡Eres un parásito! -Ella estaba exagerando las cosas como siempre- Dime querida Jay, ¿tienes alguna explicación a esto?-Me reprochó sarcásticamente.

- Lo siento, me quedé dormida. -Fue lo único que dije mientras me rascaba la cabeza con fastidio.

Mama rodó los ojos como si su paciencia se estuviera acabando lentamente... o rápidamente gracias a mí.

-Tus disculpas no me bastan. Quiero que bajes ahora mismo y empieces con las tareas de la casa mientras yo baño a tu hermano. -Si bien dejo de hablar, mi pequeño hermano apareció de fondo gritando con completa felicidad y saltando como una liebre.

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