CAPITULOS 28

24.4K 1.8K 187

El viaje fue largo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

El viaje fue largo. ¿Unas ocho o nueve horas en carretera? Tal vez más, tal vez menos. No lo sé me dormí el noventa por ciento del viaje. Es que su auto era jodidamente cómodo. Fue medio estúpido venir en auto cuando él simplemente podía “Teletransportarse” y ya. Pero él insistió en que fuéramos en auto debido a que podrían rastrearnos si él utilizaba sus “habilidades especiales”. Yo había protestado y refunfuñado unas cuantas groserías pues deseaba que nos teletransportáramos nuevamente pero él simplemente ignoró mis plagueos y plegarias. Después del largo y desesperante viaje habíamos llegado a su casa. Corrección. “Su mansión”. Era una casa de dos pisos gigantesca. Su patio prácticamente ocupaba una cuadra entera. Tenía piscina, jacuzzi y todas esas mierdas que yo solo podía darme el lujo de ver en las películas o revistas de moda. Me quedé absolutamente boquiabierta. ¿Un chico jodidamente sexy de su edad con tremenda casa?  Era el sueño de toda chica.

-¿Años de esfuerzos te dieron ésta casota? –Pregunté mientras caminaba por los pasillos adornados con cerámicas finas que supuse que cada mínima pieza valdría millones de dólares por lo que tuve mucho cuidado en no tocar nada. Absolutamente NADA. Hasta me daba miedo pisar muy fuerte su piso y arruinarlo. Si, así de fina era su casa.

Eres como una indigente visitando el palacio real.

-No, se la quité a un narcotraficante. –Se encogió de hombros como si fuera la cosa más natural del mundo.

-¿Ganaste ésta casa indignamente? –Pregunté atónita.

-En  realidad el anterior dueño se la ganó indignamente –Sonrió divertido al presenciar mi gesto de desagrado. –Tenía varias deudas acumuladas conmigo y me regaló ésta casa a cambio de pagar sus deudas.

-O sea que… ¿No se la robaste? -pregunté entrecerrando los ojos.

-En teoría él me la dio.

-Interesante teoría –Acoté mientras por fin llegábamos a la sala principal. Era enorme. Los ventanales eran de un cristal tan fino y brilloso. Un candelabro gigantesco se alzaba en lo alto. –Lindo adorno –Dije mientras sonreía divertida ya que no me había imaginado ni en un millón de años que Iam tuviera una de esas arañas en su techo.

-Es un candelabro de diamante y oro blanco. –Sonrió divertido al ver mi boca abierta en una perfecta “O”.

-¿Enserio tienes tanto dinero? –Pregunté realmente asombrada.

-Sólo lo suficiente como para vivir mil años. –Me guiño un ojo y luego caminó hasta el sofá y se tiró en él. –Ven aquí. –Me hizo una  seña con su mano para que me acercara. Caminé hasta él y me senté a su lado.

-¿Qué quieres?  -Antes que yo siguiera hablando me tomó del rostro y me acercó a él plantándome un beso en los labios.

-Eso quería. –Inquirió con una sonrisa en los labios mientras se alejaba de mí. Colocó sus manos detrás de su nuca y se recostó por el sofá cerrando los ojos. Se veía extremadamente sexy. Cada musculo de su antebrazo quedaba perfectamente marcado debido a la posición en que se encontraba.

DARK SOUL ¡Lee esta historia GRATIS!